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China y los ‘tira y afloja’ en la campaña de cebolla

El inicio de la temporada ha estado marcado por los precios. La distribución ha optado por orígenes tan lejanos como el gigante asiático mientras los productores denunciaban un descenso de cotizaciones del 40% respecto a 2023

Según fuentes del sector consultadas por Fruit Today, este año los retailers en España han llegado a comprar cebollas en un origen tan poco habitual como China. Normalmente hasta finales de abril y principios de mayo los supermercados no suelen comprar cebolla. Pero la falta de oferta durante muchas semanas derivó en la compra en otros países como Perú, Senegal, Chile, Nueva Zelanda, Tasmania y el gigante asiático. El problema de esa falta de oferta no era el stock, sino los ‘tira y afloja’ entre productores y distribución. «Había mucha cebolla almacenada. Los productores esperaban repetir los precios del año pasado, con cotizaciones de entre 1-1,20€ €/kg y eso no se va a volver a dar. Y eso que el precio de los productos del Hemisferio Sur no es regalado, entra a precios altos a España”.

El de España no es un caso aislado. En otros países de Europa como Holanda los precios también han influido en la evolución de la campaña. “Los exportadores holandeses no han podido suministrar mucho producto local por los precios, y el consumo también se ha retraído”.

“Amenaza” de las importaciones

La campaña de cebolla comenzaba con la alerta, por parte los agricultores, de la “amenaza que supone el aumento de las importaciones”. Los productores valencianos alertaban en abril del bajo ritmo de ventas que había en el campo, denunciando que, mientras tanto, en los lineales de los supermercados la presencia de cebolla importada de países terceros era mayoritaria. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) solicitó a la distribución que otorgase “prioridad al producto de proximidad”, señalando que éste garantiza los máximos estándares de frescura, sabor, seguridad alimentaria y sostenibilidad medioambiental, en comparación con importaciones foráneas que recorren hasta 20.000 kilómetros en barco.

Vicente Sebastià, responsable de la sectorial de hortalizas de AVA-ASAJA, describió el arranque de la campaña como “un desastre, estamos peor que el año pasado, se están quedando muchas por vender”. Hasta mediados de mayo no estaba previsto que entrara cebolla nueva en los comercios valencianos, y había más presencia de la grande de Nueva Zelanda y de la variedad grano de Perú, mientras los huertos valencianos estaban “repletos de cosecha sin salida”.

Por su parte Luis Bellver, delegado de AVA-ASAJA en Carpesa, señalaba que “los bajos precios y la escasa demanda no compensa los costes de producción, sobre todo por la aplicación de tratamientos fitosanitarios que requiere la cebolla para mantener una excelente sanidad vegetal frente a los ataques de plagas y enfermedades”. Respecto a los precios en origen, estos estaban en torno a los 0,15 euros por kilo (un 40% menos que el año pasado) en la cebolla para venta en supermercados, mientras que las cotizaciones de uso industrial se mantenían en 0,23 €/kg.

Importancia para la economía local

En un comunicado, la organización agraria AVA-ASAJA recalca la importancia que tiene la cebolla para la preservación de la huerta valenciana, y asegura que “perder esos cultivos no sólo afectaría a la economía agraria, sino que también repercutiría negativamente en el paisaje de este espacio singular. La Ley de la Huerta no protegerá nada si no cuida a los agricultores, que son los que realmente mantienen viva la huerta”.

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