Sin embargo, desde el sector mayorista advierten de que este paso administrativo, aunque positivo, debe ir acompañado de una profunda actualización normativa y operativa del mercado para garantizar su futuro.
Así lo explican el gerente de Asomafrut, Santiago Blázquez, y Sergio Fernández, del Comité de Dirección de la asociación, quienes destacan que la continuidad institucional de Mercamadrid es solo el primer paso de un proceso mucho más amplio.
“Lo que ha ocurrido es que ha pasado a un sistema de gestión directa. Ya no tiene un plazo de finalización la sociedad, ahora una empresa del sector público tiene vida indefinida”, explica Blázquez. “En la práctica el mercado deja atrás el modelo anterior y se consolida como un instrumento público estable del Ayuntamiento de Madrid”.
Este cambio abre la puerta a un proceso administrativo clave: la asignación de nuevos títulos jurídicos para el uso de los espacios comerciales a través de un proceso de concurrencia competitiva que debe convocarse antes del 31 de diciembre de 2028. El sector llevaba tiempo reclamando un cambio que permita garantizar continuidad y seguridad a las empresas.
Un marco para garantizar la continuidad empresarial
Blázquez subraya que uno de los objetivos principales de los mayoristas era contar con un marco estable que permitiera planificar el futuro de sus negocios. “Antes también existía la posibilidad de continuidad, pero ahora es definitiva. Mercamadrid tiene vida indefinida y el mercado continuará más allá de 2032”, señala.
No obstante, el proceso aún está lejos de concluir. La modificación de los reglamentos que regulan el funcionamiento del mercado ya ha sido aprobada por el Ayuntamiento de Madrid.
Normas de 1982 para un mercado del siglo XXI
Más allá de la continuidad institucional, los mayoristas consideran imprescindible abordar una actualización profunda de la normativa que regula Mercamadrid, cuyo origen se remonta a 1982.
Sergio Fernández lo resume con una comparación clara: “Estamos trabajando con una normativa instaurada en el año 82, con las necesidades que existían entonces. Evidentemente, la sociedad y la distribución han cambiado completamente”.
Para el representante de Asomafrut, la renovación de las concesiones no tendrá sentido si no se acompaña de una evolución del modelo de funcionamiento del mercado. “Si el Ayuntamiento se limita a renovar las concesiones y no se actualizan las reglas del juego, el mercado seguirá teniendo los mismos problemas”, advierte.
Entre las cuestiones más urgentes figura la revisión del calendario y del horario de actividad, dos aspectos que, según los mayoristas, responden a un modelo de distribución que ya no se corresponde con la realidad actual.
El debate sobre el horario nocturno
Actualmente, la actividad mayorista en Mercamadrid se desarrolla fundamentalmente de madrugada, entre las 12 de la noche y las 11 del mediodía, y con actividad de martes a sábado. Para el sector, este modelo se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el futuro.
“El horario nocturno quizá tenía sentido hace 40 o 50 años, pero hoy ya no lo tiene”, sostiene Fernández. A su juicio, este sistema está generando problemas estructurales tanto para las empresas como para los trabajadores.
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Uno de los más evidentes es la falta de relevo generacional. “Un frutero que empieza su jornada a las tres de la mañana y termina a última hora del día difícilmente quiere ese estilo de vida para sus hijos”, explica.
La situación también afecta al propio funcionamiento de las empresas mayoristas, que encuentran cada vez más dificultades para contratar personal cualificado. “Tenemos un problema enorme de mano de obra. Trabajar de noche y en estas condiciones no resulta atractivo para mucha gente”, añade.
Conciliación, movilidad y falta de personal
El horario nocturno genera además otros problemas prácticos, como la conciliación familiar o la movilidad de los trabajadores.
“Por la noche no hay transporte público y muchos de los perfiles que trabajan en el mercado no tienen vehículo propio”, explica Fernández. A esto se suma el cambio de mentalidad en las nuevas generaciones, que cada vez priorizan más el equilibrio entre trabajo y vida personal.
Adaptarse a la evolución del consumo
Los responsables de Asomafrut insisten en que la transformación del mercado también debe tener en cuenta los cambios que se han producido en el sistema de distribución alimentaria en las últimas décadas.
“El consumo y la distribución han evolucionado muchísimo. Los supermercados han cambiado completamente las dinámicas del sector y los mercados mayoristas no siempre están preparados para adaptarse a esa realidad”, señala Fernández.
Aun así, insiste en que Mercamadrid sigue siendo un punto logístico clave para el abastecimiento de frutas y hortalizas, aunque necesita adaptarse a las nuevas exigencias del mercado y a los cambios en la cadena de suministro.
































































































