El mango español, un ingrediente para jugar con los contrastes

Su equilibrio entre dulzor y acidez permite incorporarlo a ensaladas, currys, platos calientes y postres, además de combinarlo con ingredientes como el pollo, la cúrcuma o el chocolate blanco
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El mango español está en plena temporada y es un buen momento para descubrir que sus posibilidades en la cocina van mucho más allá de tomarlo al natural. Su equilibrio entre dulzor y acidez, su aroma y su textura lo convierten en un ingrediente capaz de adaptarse a elaboraciones muy diferentes y, especialmente, de jugar con los contrastes.

Porque el mango no es solo para platos fríos. También puede incorporarse a elaboraciones templadas y platos que se sirven calientes, donde su carácter afrutado aporta un contrapunto a ingredientes más intensos.

Coincidiendo con Fruit Attraction, desde Intertropic, la Organización Interprofesional del Aguacate y el Mango de España, ponen en valor esta versatilidad y las posibilidades que ofrece el mango cultivado en nuestro país.

Una fruta que juega con los contrastes

Una de las grandes cualidades del mango en la cocina es su capacidad para aportar dulzor, acidez y frescura a un mismo plato. Puede disfrutarse solo, donde concentra todo su carácter, pero también combinarse con otros ingredientes para generar contrastes.

En elaboraciones saladas, funciona especialmente bien con sabores especiados, picantes o grasos. En un curry, por ejemplo, su perfil dulce y ácido puede aportar un contrapunto que ayude a equilibrar la intensidad del conjunto. También puede acompañar al pollo o incorporarse a diferentes elaboraciones calientes y templadas.

Esta capacidad de combinarse con ingredientes de perfiles muy diferentes permite salir de las preparaciones más habituales. Una de las posibilidades más llamativas es la combinación de mango, chocolate blanco y cúrcuma, donde el dulzor y la acidez de la fruta encuentran el carácter cremoso del chocolate y las notas cálidas y especiadas de la cúrcuma.

Del campo español a la mesa

El momento de consumo también es parte de la propuesta. La campaña del mango español se concentra principalmente entre finales del verano y el otoño, por lo que estos meses permiten disfrutar de un producto de temporada y de origen nacional.

Además, la proximidad entre las zonas productoras españolas y los mercados de consumo permite trabajar con una fruta recolectada en un punto de maduración adecuado, favoreciendo que llegue al consumidor con sus características organolépticas. A ello se suma la trazabilidad del producto español, que permite conocer su origen y seguir su recorrido desde las zonas de producción hasta el punto de venta.

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“El mango tiene suficiente personalidad para disfrutarlo solo, pero también una enorme capacidad para transformar una receta cuando se combina con otros ingredientes. Puede aportar frescura a un plato frío, equilibrar los sabores de un curry o acompañar una elaboración caliente. Y sus posibilidades llegan también a combinaciones dulces y especiadas que permiten descubrirlo desde otra perspectiva”, señalan desde Intertropic.

Con el mango español en plena campaña, el otoño se presenta como una buena ocasión para llevarlo a la cocina y experimentar con todas sus posibilidades, desde las preparaciones más frescas hasta platos templados y calientes, sin olvidar los postres y las combinaciones más inesperadas.

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