El melón busca homogeneidad en sabor y regularidad

El melón arrastra una asignatura pendiente: reducir la incertidumbre en el momento de compra
José Cánovas

Frente a la sandía que ha avanzado de forma notable en segmentación, comodidad, calibres, ausencia de semillas y garantía organoléptica, el melón necesita ofrecer al consumidor una experiencia más homogénea.  El reto, según explica José Cánovas, presidente de la Sectorial de Melón y Sandía de Proexport, pasa por conseguir sensaciones de sabor y aroma más uniformes. “No se trata de producir más, ni siquiera de producir bien. Se trata de que el consumidor sepa qué va a encontrar cuando compre una pieza. Que la repetición de compra se produzca.”

En este contexto, el Galkia® se ha convertido en un ejemplo de hacia dónde puede avanzar la categoría. Esta tipología de melón Galia ha logrado recuperar parte de las sensaciones tradicionales asociadas a esta variedad, con una propuesta centrada en el sabor, el aroma y la estabilidad del producto a lo largo de la campaña.

La comparación con la sandía resulta inevitable. Hace años, esta fruta también se enfrentaba a ciertas barreras de consumo, pero la innovación varietal y comercial permitió superar buena esos frenos.

El melón, en cambio, aún tiene margen para recorrer ese mismo camino. La categoría cuenta con una riqueza varietal enorme —Piel de Sapo, Galia, Cantaloup, Amarillo, Charentais—, pero esa diversidad debe ir acompañada de una mayor claridad para el comprador. La clave no es sustituir al Piel de Sapo, sino abrir espacio a nuevas tipologías capaces de conectar con otros perfiles de consumidor, especialmente los más jóvenes.

En Murcia se respira optimismo

Cánovas destaca que las plantaciones presentan un estado sanitario muy bueno y que, aunque todavía es pronto para hacer balances definitivos, el cultivo ha evolucionado de forma favorable.

Uno de los elementos más relevantes este año es la ausencia de problemas significativos de agua. Se trata de un paréntesis breve, pero permite afrontar la campaña con unas condiciones de partida más favorables.

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La sanidad vegetal también será determinante. El melón y la sandía son cultivos muy expuestos a la evolución climática y a la presión de plagas, por lo que el buen estado actual de las plantaciones no elimina la necesidad de prudencia.

“El futuro del melón no pasa solo por defender superficie o volumen, sino por reforzar su valor ante el consumidor. Y ese valor se construye desde el sabor,” concluye el ejecutivo.

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