Europa en la encrucijada con sus temporeros

El campo europeo vive una situación de emergencia provocada por el cierre de fronteras a extranjeros. Las producciones de primavera viven el peligro de no tener quién las coseche si cada uno de los estados miembros no legisla para ello.

En un momento extremadamente delicado para las producciones del Viejo Continente, la Comisión Europea resolvió ayer en una comunicación unas directrices prácticas (son recomendaciones) que garantizan la libre circulación de los trabajadores considerados “críticos», es decir que desarrollan tareas esenciales en esta crisis sanitaria, entre los que incluye a los trabajadores temporales agrarios. Aunque con esta recomendación la situación puede mejorar de manera inminente, el problema persiste, y cada uno de los 27 tiene la pelota sobre su propio tejado. Por lo tanto, en el momento de escribir estas líneas la situación es la que se describe.

Alemania desesperada

En un pulso entre el Ministerio Interior y el Ministerio de Agricultura ha ganado la batalla el primero y desde el viernes a las 5 de la tarde los temporeros búlgaros y rumanos no pueden entrar en el país. Las autoridades germanas buscan mano de obra nacional (la dedicada a la hostelería, por ejemplo) que, por supuesto, no tiene ningún conocimiento ni práctica en cómo llevar a cabo una esmerada recolección, y por supuesto, cuando sus establecimientos vuelvan a funcionar abandonarán a los empresarios agrícolas.

Alemania recibe más de 300.000 temporeros cada año según cifras de la Asociación Alemana de Agricultores (DBV) principalmente procedentes de Rumanía y Polonia.

Sin mano de obra

Desde el Ministerio de Agricultura se ha insistido en que “si faltan brazos para la agricultura, afectará a todos porque no se pueden compensar las cosechas perdidas. Cualquiera que pueda y quiera ayudar en la recolección debería hacerlo y también ganar dinero con ello.” Este mensaje va dirigido a estudiantes, parados y trabajadores `part time`

En la página web habilitada se han inscrito hasta el momento, 31 de marzo, unas 18.000 personas.

Alemania está a punto de comenzar con su tradicional campaña de espárrago blanco, un producto muy arraigado en la gastronomía del país y que necesita un enorme volumen de mano de obra. El país germano es el mayor productor europeo de espárragos con un volumen de 133.000 toneladas.

Esta situación de precariedad se vive también en Holanda, país que necesita unos 125.000 trabajadores, Bélgica alrededor de 50.000 y la propia Polonia, que también exporta su mano de obra a Europa, necesita para sus cosechas primaverales unos 300.000 trabajadores.

El caso francés

Francia ha realizado un llamamiento para conseguir 200.000 trabajadores que este año no podrán llegar al país. El martes pasado el Ministro de Agricultura, Didier Guillaume, apeló a todos los que se han quedado sin empleo para que fueran a echar una mano al campo. El miembro del Ejecutivo francés citó a la “grande armeé (en referencia al ejército napoleónico) de la agricultura francesa”. Para ello, se ha habilitado una página web de reclutamiento en la que se destaca que “no hace falta un máster, con vuestros brazos basta”. Eso sí, se pide buena salud y respetar las normas de seguridad alimentaria que exige la pandemia.

Francia no tiene prohibición expresa para la entrada en el país, pero los jornaleros se enfrentan a muchas dificultades de transporte, además del miedo a quedar confinados largo tiempo en Francia y no poder regresar a sus países.

mano de obraLa inmoralidad de perder cosechas

Según Luc Smessaert, vicepresidente del principal sindicato francés, la FNSEA, estos temporeros improvisados deben evitar la pérdida de las cosechas en un momento clave para el abastecimiento de las tiendas europeas.

Muchos de los protagonistas de este escenario critican estas medidas hechas a la carta y se lazan a explicar que “las tareas del campo son fatigosas y, a menudo, un porcentaje alto de nuevos trabajadores, abandonan en los primeros días.” Tampoco la remuneración resulta demasiado atractiva, pues parte del salario mínimo, más horas extras, aunque si se aplican beneficios fiscales.

Austria precisa 21.000 jornaleros

Las autoridades austriacas han habilitado una página web al estilo francés y alemán, en la que, de momento, sólo hay inscritos unas 7.000 personas, pero las cosechas primaverales del país necesitan el triple. La ministra de Trabajo austriaca, Christine Aschbacher, ha instado a que “la gente joven que no trabaje y que no tenga que cuidar a hijos o abuelos, puedan ayudar.”

Italia: primeros altercados sociales

“No es la situación ideal, pero en un momento de emergencia como el que vive el país, debemos tomar  medidas faciliten el trabajo de mano de obra nacional porque también ayudaría a muchas familias que ahora están desempleadas, debido al cierre de las empresas muy especialmente en las regiones del sur, donde ya se han vivido algunos altercados sociales ”,  explica Michelangelo Leis, director general de Viveros Mazzoni.
En cuanto a la logística, uno de los puntos críticos, en situación de confinamiento, “todavía se mantiene un funcionamiento aceptable, explica el directivo.
A fecha 30 de marzo, las autoridades italianas aumentaron el confinamiento hasta el 30 de abril.

Reino Unido

En Reino Unido se está intentando desesperadamente cubrir 90.000 puestos en las próximas semanas para esquivar una parálisis agrícola, algo realmente complicado teniendo en cuenta que terceros estados como Rusia o Ucrania están totalmente cerrados.

El caso español

En España, la restricción de movimientos está poniendo en serio peligro las campañas de fresa, fruta de hueso o espárrago. Desde las principales organizaciones de agricultores alertan sobre la “falta de mano de obra”, que habitualmente procede de países como Marruecos, Argelia o Rumanía. Algunas de ellas proponen recurrir a «los trabajadores afectados» por los ERTE o desempleados para hacer frente al problema.

Huelva, que lidera a nivel europeo la producción de fresa y es la mayor exportadora mundial, generar 100.000 empleos durante la temporada de recolección. En estos momentos se haya cosechada el 40% de la producción. Para ello se concedieron más de 17.000 autorizaciones de residencia y trabajo. Sin embargo, la pandemia y la restricción de movimientos provocó que más de 11.800 temporeras marroquíes no pudieran desplazarse a la provincia. Ante esta situación, la Secretaría de Estado de Migraciones ha planteado que la ausencia de estas trabajadoras pueda ser suplida, parcialmente, con la prórroga de los contratos de las más de 6.000 que sí desembarcaron en suelo onubense.

Interfresa paraliza la oferta de empleo para la fresa y prioriza la del arándano

Desde Asaja Granada se calculan unas pérdidas del 80% para el espárrago verde por falta de mano de obra. Todo ello, a pesar de que hasta hace pocas semanas las expectativas de precios eran buenas por el adelanto de la campaña.

Afrucat avisa que para el correcto funcionamiento de la presente campaña frutícola serán necesarios entre 35.000 y 40.000 trabajadores extra. En las próximas semanas comenzarán los trabajos de “aclareo” y “cosecha” de las diferentes especies frutícolas en todas las demarcaciones catalanas. La cuestión, a día de hoy, sigue sin resolverse.

Afrucat: “sin entrada de mano de obra no podemos aclarar y la fruta más temprana se quedaría sin recoger”

El problema radica en que normalmente estos trabajos los realizan personal inmigrante que llega de países terceros en la Unión Europea (Marruecos, Argelia, Colombia), así como del este de Europa.

En Aragón se han propuesto que se considere una “legalización provisional” de aquellos empadronados en los municipios de la región que todavía no tienen “regularizada la documentación para trabajar”. O que se promueva “entre los trabajadores afectados” por los ERTE o los desempleados “la posibilidad de trabajar en el sector agrario”.

A última hora de hoy martes 31 de marzo, las asociaciones de productores y exportadores de fruta de hueso integradas en FEPEX: AFRUCAT, AFRUEX, APOEXPA, ASOCIAFRUIT, AEAMDE, APEPH, FEDEFRUTA y EXCOFRUT se han dirigido al Ministerio de Agricultura con el objeto de reclamar medidas que resuelvan el problema y donde se reclama que se facilite el tránsito de personal para trabajar entre las diferentes regiones.

Escasez de productos en las grandes ciudades

Esta situación en el campo, si no se soluciona pronto, tendrá un reflejo en los lineales de los supermercados y tiendas de toda Europa (y, posiblemente, de todo el mundo).

Si las cosechas no se recogen, no hay verdura y, si los árboles no se cuidan en el momento adecuado, esta situación se mantendrá en verano y quizás también en otoño.

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