El sector del arándano en Perú se enfrenta a un escenario cada vez más complejo marcado por el encarecimiento de los costes logísticos, la inestabilidad de las rutas comerciales y una mayor competencia internacional. Así se puso de manifiesto durante el 39º Seminario Internacional del Arándano celebrado en Lima, donde la logística se consolidó como un factor clave para la competitividad exportadora.
Los representantes del sector coincidieron en que variables como el tiempo de tránsito, las condiciones de llegada del producto y el momento de entrada en los mercados son determinantes para los retornos, lo que está transformando la logística de un simple coste operativo a un elemento estratégico.
Costes al alza y mayor incertidumbre en las rutas
Mario Salazar, presidente de Chavín Agricultural y director de la Asociación Civil Frío Aéreo, advirtió de que el aumento de los costes de transporte, la inestabilidad en las rutas y la presión competitiva —especialmente desde China— están condicionando el desempeño del sector.
Según explicó, el incremento de los fletes ya está teniendo un impacto directo en los exportadores, con subidas recientes en torno a los 500 dólares por envío, vinculadas principalmente al encarecimiento del petróleo. A ello se suman disrupciones derivadas de tensiones geopolíticas, congestión portuaria y desvíos de rutas, que afectan tanto a los plazos de entrega como a la calidad del producto.
La logística, clave en el resultado comercial
En un producto altamente sensible como el arándano, la eficiencia logística se ha convertido en un factor decisivo. No basta con producir volumen o calidad en origen: es imprescindible garantizar que la fruta llegue al mercado adecuado, en el momento oportuno y en condiciones óptimas.
Retrasos o pérdidas de calidad pueden traducirse en menores precios de venta y pérdida de competitividad frente a otros orígenes. En este contexto, las empresas exportadoras están reforzando la planificación de rutas y la gestión de contingencias, evaluando la viabilidad real de los tiempos de tránsito en un entorno cada vez más incierto.
Más competencia en Asia y retos estructurales
China sigue siendo un mercado relevante, pero su papel está evolucionando. El país no solo incrementa su producción interna de arándano, sino que también intensifica su presencia en otros mercados asiáticos como Tailandia, Indonesia, Malasia, Corea o Japón, lo que eleva la competencia para Perú más allá del propio mercado chino.
Frente a este escenario, el sector peruano apuesta por sus ventajas productivas, como ciclos más cortos y condiciones climáticas favorables. Sin embargo, persisten desafíos estructurales, especialmente en términos de inversión y acceso para pequeños productores.
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El cultivo de arándano requiere inversiones elevadas, estimadas entre 80.000 y 100.000 dólares por hectárea, lo que limita la entrada a operadores de mayor tamaño.
Innovación como vía de adaptación
Entre las soluciones planteadas, destacan los sistemas de producción tecnificados, como los cultivos en invernadero, que permiten optimizar el uso del agua, reducir la exposición a eventos climáticos adversos y mejorar el control de variables clave como la luz, la humedad o la nutrición.
El encuentro celebrado en Lima puso de relieve la importancia de estos espacios de intercambio para alinear al sector ante los retos comunes. En este nuevo contexto, la competitividad del arándano peruano dependerá no solo de su capacidad productiva, sino también de su habilidad para gestionar costes, rutas logísticas y acceso a los mercados internacionales.





























































































