Larvas de insecto como herramienta clave en Economía Circular

tecnova PROYECTO ENTONATUR

Insectos para la bioconversión de residuos agrícolas en compuestos de alto valor añadido.

Como proyecto de Investigación, Desarrollo e Innovación en el marco de la Orden de Agentes del Sistema Andaluz del Conocimiento Tecnova lleva a cabo una investigación utilizando larvas de insectos para la bioconversión de residuos agrícolas en compuestos de alto valor añadido. Se trata de un proyecto financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional y la Consejería de Economía, Conocimiento, Empresas y Universidades.

El manejo de los residuos de la agricultura intensiva debe ser una obligación más para el futuro sostenible de los invernaderos. Las actuaciones apuestan por abordar la gestión de los restos vegetales desde la perspectiva del concepto de economía circular, la bioeconomía y la unión entre los diferentes agentes involucrados, de manera que se puedan revalorizar los restos vegetales de una manera más eficiente, logrando que se cierren los ciclos productivos.

En definitiva, se trata de impulsar un nuevo sistema, que reutilice o recicle los materiales y residuos que se generan para crear nuevas materias primas que se incorporen de nuevo al mercado, dándoles una segunda vida y avanzando hacia el desarrollo sostenible.

En este sentido, el presente proyecto Entonatur pretende utilizar insectos como vectores para aumentar el potencial de su composición a través del aprovechamiento de residuos de la industria hortofrutícola utilizándolos como alimento para los mismos. Las larvas de insectos son capaces de alimentarse de residuos orgánicos de todo tipo y utilizar sus compuestos de interés para mejorar su composición rica en compuestos bioactivos. Se quiere llevar a cabo un aprovechamiento integral de las larvas de insectos alimentadas con residuos para la obtención de interés en la industria agraria y alimentaria, principalmente.

Por lo general, la producción de hortícolas en invernadero conlleva la generación de un gran volumen de restos vegetales que provoca problemas de gestión de aquellas zonas donde existe una alta concentración de este tipo de producción, siendo uno de los graves problemas que ha tenido la agricultura intensiva, desde su inicio hasta nuestros días.

Con el primer paso, de cría de insectos a escala de laboratorio y realizar su alimentación de frutos de destrío previamente tratados. Pasaríamos a hacer un análisis de los insectos para evaluar su potencial en relación al contenido de biocompuestos, el cual se pretende variar con la alimentación. Una vez analizados pasamos a hacer metodologías de extracción para aislar esos biocompuestos de interés y finalmente se estudian las posibles aplicaciones en la industria agraria y en la industria alimentaria. En general, productos que mejorar el estado del suelo y la planta.

Oportunidad para los frutos de destrío

Son seleccionados los frutos de destrío que por su composición tengan interés para utilizarlos con este fin. Para poder aprovechar todo el producto de destrío de la zona, son utilizadas diferentes estrategias para la selección de los frutos que serán utilizados como alimentos de insectos, siempre teniendo en cuenta los productos con más tasa de destrío.

La unión entre la economía circular y la bioeconomía

Con estrategias como la adquirida en este proyecto se consigue cerrar el ciclo productivo de hortícolas, reduciendo los residuos, dándole un aprovechamiento que permita obtener productos que puedan ser aplicados en otros ciclos de cultivo. De esta forma, se utiliza la economía circular con actividades de biotecnología ya que se apuesta por un proceso sostenible y mejorando el aprovechamiento de los recursos naturales.

Además, se trabaja en la generación de conocimiento en el campo de la biotecnología (insectos) aumentando el desarrollo de innovación en el sector agrario. La cría de insectos, en relación con cualquier otro modelo productivo es beneficioso para el medio ambiente, ya que es el que menos gases de efecto invernadero vierte al medio ambiente. Se consumen, hoy en día, más de dos mil tipos de insectos.

Por estos motivos es necesario trabajar para solventar los diversos retos que se presentan en el camino al modelo de economía circular cuyo objetivo es mantener los materiales, productos y recursos el máximo tiempo posible en el sistema, lo que ayuda a minimizar la generación de residuos y los consumos energéticos. Partiendo de esta base, se plantea incorporar estrategias de valorización de los residuos vegetales y su utilización como materia prima para la síntesis de productos de valor que sean económicamente viables.

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