El abastecimiento mundial de uva de mesa está dejando atrás el orden relativamente previsible que durante años marcó la sucesión de las campañas. La entrada de nuevas variedades, el desarrollo de plantaciones tropicales y subtropicales y la aplicación de técnicas agronómicas capaces de adelantar o retrasar las cosechas, como la agricultura protegida o plásticos y mallas, están borrando las fronteras entre temporadas.
La competencia se produce entre regiones de un mismo país y entre orígenes que antes ocupaban momentos diferentes del calendario. Un ejemplo concreto es hoy Sicilia, que emerge en Italia año a año como un origen muy temprano.
El resultado es un mapa mucho más fragmentado y complejo. España, Italia, California, Chile y Sudáfrica, que durante décadas ocuparon posiciones claramente delimitadas, se encuentran ahora con la presión de países como Egipto, Brasil, Perú, India, China, Australia, Turquía o Uzbekistán.
Egipto invade la ventana de Murcia e Italia
Uno de los ejemplos más evidentes es Egipto. Su industria de uva de mesa no es nueva, pero su calendario sí ha cambiado sustancialmente. Tradicionalmente, el país concentraba sus exportaciones entre finales de mayo, junio y comienzos de julio, justo antes de que las campañas mediterráneas alcanzasen sus principales volúmenes.
La introducción de variedades de media estación/tardías y cultivadas con invernaderos fríos, le ha permitido extender la recolección durante todo julio y buena parte de agosto. De este modo, la uva egipcia ya no se limita a cubrir una ventana temprana, sino que coincide directamente con la producción de Murcia y con las primeras fases de la campaña italiana.
La llegada de variedades reconocidas por la distribución, como Ruby Rush™, Ivory™, Sweet Globe™ o Autumn Crisp™, intensifica esta presión. Además, la coincidencia se produce en unos meses en los que el consumo de fruta suele perder dinamismo por las vacaciones estivales y en los que se acumulan importantes volúmenes europeos. La consecuencia es una mayor tensión sobre los precios y una reducción de las ventanas comerciales que anteriormente disfrutaban España e Italia.
“Esto nos obliga a pensar en estrategias técnicas para sustentar las opciones comerciales, desde almacenamientos cortos de 2 a 3 semanas a almacenamientos largos de 60 días o más de septiembre en adelante. Esto ya sucede en California o con las uvas que viajan de Chile y Perú a destinos con 45-65 días de tránsito marítimo”, señala Oscar Salgado, especialista en este cultivo.
Brasil produce todo el año
El caso de Brasil evidencia hasta qué punto la agricultura tropical está transformando el sector. En la zona de Petrolina, en el valle del São Francisco, la uva de mesa convive con producciones como el mango, el banano o el coco y puede cosecharse durante las 52 semanas del año.
Aunque su actividad exportadora adquiere mayor relevancia durante el segundo semestre, ya que tiene una menor o nula precipitación, esta capacidad productiva permite a las empresas brasileñas ajustar sus programas a las necesidades de los mercados y aprovechar diferentes oportunidades comerciales. Sus principales destinos se encuentran en Europa y el Reino Unido, pero sus movimientos también influyen sobre otros proveedores internacionales.
Cuando Brasil incrementa su presencia entre agosto y noviembre, puede coincidir con la producción de California. Esta superposición obliga a desplazar programas, modificar fechas y buscar mercados alternativos. Además, hoy en día, con los aranceles debe dirigirse hacia la EU.
Brasil simboliza, por tanto, una de las grandes transformaciones del negocio: la producción ya no depende exclusivamente de las estaciones tradicionales, sino también de la capacidad técnica para manejar el cultivo en condiciones tropicales.
Perú multiplica sus ventanas desde Piura e Ica
Perú es posiblemente el país que mejor ha aprovechado la combinación de genética, diversidad climática, inversión y orientación exportadora. Su producción no responde a una única campaña, ya que las condiciones varían considerablemente entre el norte y el sur del país.
En Piura, la zona tropical situada al norte de Lima, la cosecha puede comenzar muy temprano (finales de mayo-junio). Allí se producen variedades como Red Globe, destinada a mercados de Centroamérica y a países donde la uva con semilla todavía mantiene una demanda relevante.
La zona permite ciclos productivos más rápidos y ofrece, técnicamente, la posibilidad de obtener dos cosechas, aunque la del norte es más limitada por el momento. Sin embargo, esta estrategia comporta un elevado riesgo cuando hay lluvias.
Más al sur, Ica se ha consolidado como una región subtropical especialmente estable. No proporciona la misma libertad de fechas que una zona plenamente tropical, pero sí una considerable flexibilidad para programar la producción.
Esta capacidad permite a Perú presionar sobre las últimas semanas de las campañas de España e Italia y enlazar posteriormente con las ventanas de Chile y Sudáfrica. Perú compite con productores del norte al inicio de su calendario y con los del sur durante los meses centrales de su campaña.
Sicilia altera el equilibrio de Italia
La remodelación del mapa también se produce dentro de los propios países, como vimos en Perú con Ica y Piura. En Italia, el crecimiento de la producción temprana en Sicilia está modificando el protagonismo tradicional de las zonas de Apulia.
Las áreas sicilianas situadas a mayor altitud han desarrollado programas más tempranos y han incorporado nuevas variedades y permite a la isla competir, por el momento, en el mercado nacional.
La postcosecha, una herramienta competitiva
Frente al avance de los nuevos orígenes, la proximidad al mercado europeo ya no garantiza por sí sola una ventaja decisiva para España e Italia. La capacidad para conservar la fruta, reducir o aplanar los picos y prolongar ordenadamente la comercialización se ha convertido en un factor fundamental.
Una estrategia basada en almacenamientos cortos durante los picos de producción permitiría regular las salidas, evitar la concentración de volumen y defender mejor los precios, incluso hacer bi o tri colores. Posteriormente, conforme avanza la campaña, podrían plantearse conservaciones más largas, emulando tránsitos como los del hemisferio sur.
El mercado ruso
Los países de Asia Central también están adquiriendo un perfil más relevante. Uzbekistán y Afganistán cuentan con una larga tradición productora y las restricciones comerciales entre Rusia y Europa desde el 2014, han favorecido que estos países abastezcan al mercado ruso.
En Uzbekistán en uva de mesa y otros frutales, se han desarrollado proyectos hortofrutícolas orientados a mejorar la producción, el acondicionamiento y la exportación. Este crecimiento aumenta, a su vez, la competencia con Turquía, otro suministrador tradicional de Rusia.
Cuando el mercado ruso absorbe una mayor cantidad de uva uzbeka o procedente de otras antiguas repúblicas soviéticas, los operadores turcos necesitan reforzar su presencia en destinos alternativos, “recordemos que no todo va a pasas”, asegura Salgado. Una parte de esa fruta termina dirigiéndose hacia Europa, especialmente hacia Alemania, donde existe una importante comunidad de origen turco.
India, el gran competidor potencial
India constituye uno de los actores con mayor capacidad para alterar el mercado en los próximos años. El país desarrolló durante la década de 1970 algunas de las técnicas de doble poda que posteriormente fueron adoptadas y perfeccionadas en Brasil y masificadas en Perú.
Su principal singularidad es que, pese a encontrarse en el hemisferio norte, cosecha durante una ventana similar a la del hemisferio sur. Por ello puede coincidir directamente con las producciones de Perú (Ica), Chile (al sur de Santiago) y Sudáfrica (Berg River y el Hex River Valley).
Hasta ahora, India ha destinado al exterior una parte relativamente reducida de su producción, entre el 5 al 9% según temporadas. Sin embargo, dispone de una amplia superficie y está incorporando genética más moderna. Si mejora la calidad, la presentación, la postcosecha en términos de condición de fruta y la regularidad de sus programas, puede convertirse en un competidor de enorme dimensión. “Desde 2024, con los ataques hutíes en el Estrecho de Bab el-Mandeb, sus tiempos de tránsito de 18 a 22 días hasta Rotterdam se alargaron hasta 45, restando competitividad para responder a los programas. Los fletes aumentaron casi un 100% y, todo ello, ha afectado la condición de la uva”, remarca el especialista.
Hemisferio sur
La oferta del hemisferio sur tampoco puede analizarse como una campaña homogénea. Sudáfrica, Perú, Chile y Australia coinciden en diferentes momentos y compiten por distintos destinos.
Sudáfrica mantiene una fuerte orientación hacia Europa y sus volúmenes más significativos comienzan a llegar desde finales de diciembre. Por ello, su choque directo con la producción española e italiana es más limitado que el de Egipto, Brasil y Perú, aunque compite intensamente con otros proveedores australes.
Australia, por su parte, se ha concentrado tradicionalmente en su mercado interno y después en destinos asiáticos como Corea del Sur y Tailandia (China ha perdido importancia debido a la producción local). Sin embargo, el crecimiento de su producción le obliga a la búsqueda de nuevos mercados.
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Esta expansión la enfrenta en Asia con Perú, Chile y Sudáfrica. Además, la diversidad climática de la costa australiana y la presencia de zonas subtropicales permiten extender considerablemente su calendario, desde aproximadamente la segunda mitad del año hasta la primavera austral, aunque estas zonas están en una fase muy inicial de producción.
China, productor y exportador
China representa otra de las grandes incógnitas. Su enorme producción estuvo orientada durante años fundamentalmente al consumo interno, pero el mercado doméstico ya no siempre puede absorber todo el volumen disponible.
Como consecuencia, la uva china está aumentando su presencia en el sudeste asiático, con variedades como Shine Muscat y con niveles de calidad cada vez más competitivos. “China está hoy al mismo nivel de Perú en términos de exportación o lo sobrepasa levemente y se convierte en el mayor exportador de uva de mesa del mundo, puesto que hasta hace algunos años lo ostentaba Chile”, puntualiza Salgado.























































