María José Sánchez, “tengo muchas vidas”

“Tengo muchas vidas.” Durante el día que pasé con ella, me dijo esta frase en varias ocasiones. Al acabar la entrevista, la entendí perfectamente.

Cuando nos presentaron y la oí hablar, lo primero que pensé es que tenía acento vasco. No iba yo muy desencaminada porque, entre risas y sin conocerme de nada, me dijo que dormía con un vasco. Su acento se le intensifica los fines de semana cuando descansa en un pequeño pueblo de Navarra, de donde es su pareja.

Sin embargo, María José Sánchez (1967) nació en Málaga porque su padre se casó con una colombiana y el frío madrileño hizo que la familia pusiera pies en polvorosa y llegara a Marbella. Ella, a su vez, repitió la jugada y en un viaje familiar por Sudamérica, se enamoró de un paraguayo, que años más tarde se convertiría en su marido. Fueron padres de Claudia, una adolescente de 24 años que este año va a residir en Alemania. Ahora están divorciados, pero viven cerca y se llevan bien.

Así es María José, abierta, natural, sin filtros o con los absolutamente necesarios. Y advierte al fotógrafo que, en las fotos debe salir tal cual es, sin retoques.

Me han dicho que usted podría ser la periodista, y yo, en todo caso, la entrevistada. Eso suponiendo que yo tuviera algo que contarle. jajaja

Sí, es verdad, quise estudiar periodismo, pero mi padre me lo quitó de la cabeza porque él lo era. Durante más de dos décadas fue el director de Radio España y conocía muy bien la profesión. En realidad, mi padre era periodista y abogado, pero ejercía como gestor del ente Radio España. Así que yo soy licenciada en Derecho, pero no he ejercido nunca. En cambio, con 17 años sí que estuve haciendo algunos pinitos en la BBC internacional en Londres.

¿Dónde estudió?

Estudié en un centro privado francés, regido por unas monjas de carácter muy estricto. El francés fue mi lengua hasta la Selectividad. Después hice la carrera en la Complutense.

¿Qué hace una abogada en IFEMA?

En esta vida hay cosas que fluyen y ocurren porque han de ocurrir. A los 18 años comencé a trabajar de azafata en los distintos eventos que se celebraban. Cuando la feria se trasladó desde la Casa de Campo a su ubicación actual buscaban personal y eché el único currículum que he redactado en mi vida. A partir de entonces, empecé a ser la directora comercial de ferias muy diversas. Llevo más de 31 años cotizados porque el otro día consulté mi vida laboral en la página de la Seguridad Social. He estado al frente de la feria del Mueble, de la de Mascotas, de Decoración, una feria que se llamaba Integra, en la época que llegaba mucha población extranjera a trabajar a nuestro país. Igual hasta me falta alguna… y muchos años en de la de Joyería y Bisutería.

¿Por eso me ha citado aquí en esta joyería, Coolook?

He pasado tantos años, más de una década, como directora de esta feria, que me encuentro como en casa. Es casi deformación profesional. Además, entre los expositores haces amigos.

Yo soy peligrosa en este tipo de establecimientos porque todo me gusta.

Ya somos dos.

Tantos años entre joyas, debe tener el joyero a rebosar.

No le voy a engañar. Sí tengo algunas porque, entre otras cosas, eran la debilidad de mi madre. A ella le encantaban y mi padre le hizo regalos que ahora son míos y, a eso, incluyo mis propias adquisiciones, sobre todo en bisutería.

¿Se ha llevado algún susto con tanta joya?

En el aeropuerto de Zúrich me dejé en el lavabo un anillo que me había regalado mi madre. Removí Roma con Santiago para encontrarlo porque tenía mucho valor sentimental. Para olvidarme del mal trago, pedí a una joyería una réplica y ahora lo tengo exactamente igual. Si usted no me lo pregunta, cuando me lo pongo, ni me acuerdo.

De la joyería al campo, es usted una todo terreno, versátil y se adecúa a todo. He visto una foto suya cazando y otra con perros. Ya voy entendiendo lo de “tengo muchas vidas”.

Adoro los perros y todos los animales. He montado a caballo durante mucho tiempo, pero ahora ya no lo hago porque no tengo tiempo. En casa hemos tenido perros siempre. Ahora tengo a Chimbo, un Gos Datura y a Rudy, un Pomerania

Si le soy sincera ya voy entendiendo eso de que usted no se pierde nada. Me ha dejado con la boca abierta al enseñarme su trofeo de caza, un jabalí. ¡Qué atrevida!

Me encanta el campo y me escapo cuando puedo con un grupo de amigos a Los Montes de Toledo.

¿Es usted una persona hiperactiva?

No. Soy una mujer activa. La vida está para vivirla, para compartirla, para ser feliz y hacer las cosas que a uno le gustan. En la mayoría de las ocasiones depende de nuestra actitud ante las adversidades. Hace más de 30 años que me detectaron esclerosis múltiple y aquí estoy. Es un baño de realidad pasar por un tipo de experiencia así. Yo veo la vida en colores y me ha hecho apreciar las cosas pequeñas.

Creo que es una gran deportista. Se le ve muy en forma

Adoro y practico muchos deportes. Formo parte de un grupo de mujeres ‘padelistas’, que jugamos los miércoles por la noche. Ahora estoy en ‘stand by’ porque sufro una lesión en el piramidal que me impide incluso correr. Estoy haciendo elíptica pero la verdad es que la odio.

En invierno me escapo a Baqueira, a Formigal, a cualquier lugar donde haya buenas pistas y nieve

¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

En este momento no sé darle la traducción exacta porque lo estoy leyendo en francés. Es algo así como “El Crepúsculo y la Aurora”. Es el anterior a ‘Los Pilares de la Tierra’ de Ken Follet, pero lo leo en francés. Me gusta la novela histórica y no soporto la ciencia ficción.

Supongo que lo hace para no perder el idioma

Siempre que puedo hago lecturas en este idioma. Es una forma de tenerlo presente.

Posdata. De Coolook ambas salimos con unos pendientes maravillosos que esperamos lucir durante Fruit Attraction. Lo cortés no quita lo valiente porque entre tanta probatura hicimos esta entrevista

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