La preocupación por la evolución de los precios vuelve a ganar peso entre los consumidores españoles y condiciona cada vez más sus hábitos de compra. Así lo refleja la 17ª edición del Barómetro sobre Hábitos de Compra en Gran Consumo, elaborado por AECOC Shopperview, que muestra cómo la inflación continúa siendo la principal inquietud para el 48% de los ciudadanos, por delante de la salud de familiares y amigos (35%) y de la inestabilidad política internacional (32%).
El estudio también pone de manifiesto que la situación geopolítica tiene un impacto directo sobre el consumo. De hecho, el 50% de los encuestados asegura que la preocupación por el contexto internacional le lleva a reducir sus gastos. Además, la inquietud por el coste de la vivienda sigue creciendo y ya afecta al 28% de los ciudadanos, frente al 21% registrado dos años antes.
Hogares más ajustados y compradores más sensibles al precio
La incertidumbre económica sigue trasladándose a las economías domésticas. Actualmente, el 53% de los hogares llega justo a final de mes, mientras que un 8% reconoce que no logra cubrir sus gastos sin recurrir a ahorros o préstamos. Por el contrario, el 39% afirma vivir cómodamente con sus ingresos actuales.
Ante esta situación, los consumidores han reforzado las estrategias para contener el gasto. El 70% presta más atención a precios y promociones, el 50% visita más establecimientos para encontrar ofertas y otro 50% acumula productos cuando detecta descuentos atractivos. Además, el 56% considera prioritario comprar los productos al precio más bajo posible.
La planificación también gana protagonismo. Siete de cada diez compradores preparan mejor sus compras para controlar el presupuesto, aunque el impulso sigue presente, ya que el 44% admite que acaba adquiriendo más productos de los previstos una vez está en la tienda.
Por otra parte, la disponibilidad de producto continúa siendo un factor determinante. El 89% de los consumidores se ha encontrado alguna vez con la ausencia de un artículo que quería comprar. Cuando esto ocurre, el 38% opta por una marca alternativa y el 26% sustituye el producto por otro diferente.
La cesta combina ahorro, calidad y nuevas tendencias de consumo
El consumidor cada vez es más selectivo y está dispuesto a pagar más cuando percibe valor añadido. El 45% asegura buscar productos de calidad independientemente del precio, mientras que la compra de productos premium o gourmet ha aumentado un 79% en los dos últimos años, pasando del 14% al 25%.
En paralelo, la salud, la sostenibilidad y la conveniencia consolidan su influencia sobre las decisiones de compra. El 73% intenta seguir una alimentación más saludable y por ello, el 50% incorpora más productos frescos a su cesta y el 53% consume habitualmente alimentos funcionales con beneficios nutricionales específicos.
La sostenibilidad también mantiene su relevancia pese a la presión económica. El 44% considera importante este aspecto en sus decisiones de compra y el 63% afirma adquirir más productos de marcas locales o nacionales. Además, el 74% prefiere frutas y hortalizas cultivadas en España, aunque tengan un precio superior.
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La digitalización continúa avanzando en el proceso de compra. El 55% de los consumidores escanea códigos QR presentes en los envases para obtener más información sobre los productos. Asimismo, el 81% utiliza herramientas de inteligencia artificial en su vida diaria y el 79% emplea habitualmente ChatGPT. Entre sus principales usos destacan la resolución de dudas (48%), el aprendizaje sobre nuevos temas (37%) y la búsqueda de recomendaciones antes de realizar una compra (32%).
Los resultados del estudio reflejan un consumidor que sigue priorizando el ahorro ante la incertidumbre económica, pero que al mismo tiempo busca productos que aporten calidad, bienestar, sostenibilidad y soluciones adaptadas a su estilo de vida.























































