David Bodas, pasión de altura

Nacido en Madrid hace 47 años, tiene buen carácter, es hablador y se confiesa persona de pocos prejuicios, muestra indiscutible de su sensatez.
David Bodas

Caminé cerca de dos horas hasta llegar a la Laguna Grande de Peñalara. Este circo glaciar está coronado en su punto más elevado por un vértice geodésico de 2.428 metros, el pico de Peñalara, el más alto de la sierra de Guadarrama. Jadeante del esfuerzo, sentada en una roca granítica, entrevisté a David Bodas a 2.050 metros de altitud. El espectáculo visual que se me ofrecía merecía la pena.

Antes de coincidir conmigo, David llevaba horas de entreno entre risco y risco. Como quién no quiere la cosa, había pasado cuatro horas corriendo por crestas vertiginosas, todavía cubiertas por los rastros de Filomena.

Nacido en Madrid hace 47 años, tiene buen carácter, es hablador y se confiesa persona de pocos prejuicios, muestra indiscutible de su sensatez. En ocasiones, sus comentarios son muy ‘libres’ pero denotan un vasto conocimiento. Estudió Biología y le apasionan procesos como el de la fermentación, que le ha llevado a producir su propia cerveza. Acaba de mudarse a Moralzarzal, una pequeña localidad en la sierra norte de Madrid.

Lo primero de lo que me he dado cuenta subiendo es que, desgraciadamente, soy una chica de ciudad, que no estoy en forma y que el oxígeno no me llega al cerebro para hacerle la entrevista. Eso sí, una vez aquí arriba, le agradezco ver esta maravilla de la Naturaleza.

¿Ahora entiende por qué yo me levantaba a las seis de la mañana cuando vivía en Madrid para venir aquí a correr?

Desde luego. Cuénteme su relación sentimental con la montaña.

Fueron mi madre y mi padre los que nos inculcaron el amor por la naturaleza. Con solo cuatro años hice la Senda del río Cares, en Asturias y la Cola de Caballo en el Pirineo. Después formé parte de los Scouts durante mucho tiempo e hice grandes amigos, que todavía conservo, y a los que también les gusta la montaña. La montaña no me resulta ajena porque crecí con ella. Practico senderismo, alpinismo, escalada, esquí, he pasado noches en refugios…

Sí, pero lo de correr por estas crestas no es comparable al senderismo…

El culpable fue mi hermano, que me inoculó el gusanillo hace unos diez años. Ahora es una pasión.

¿Cómo ha sido su entreno de hoy?

Ha sido bueno, he corrido unos 14 kilómetros, con algún episodio de rachas de viento de 25 km/h y alguna indecisión- por el desnivel y la superficie nevada- sobre si utilizar los crampones o no para subir por las sendas de nieve. Al final no lo hecho, he subido pisando la huella de otros.

¿Me cuenta qué lleva en la mochila y cuál es su equipación personal?

Llevo una manta térmica, crampones, bastones, chubasquero con columna de agua de 10.000 y cortavientos. Como avituallamiento llevo barritas, fruta, agua con un gel y sales para la deshidratación, por si aparecen calambres.

El equipo es el que ve, con una camiseta térmica debajo, unos manguitos y gafas.

¿No me querrá convencer de que con estos pantalones cortos está preparado para todo? ¿O es que lo ha hecho para mostrarme el tatuaje y de paso que también le vea esos calcetines tan fruteros?

No me gusta ponerme pantalones largos si no estamos por debajo de menos cinco grados, aunque eso signifique frío y algunos golpes o arañazos. Me siento más cómodo así. Y, por supuesto, no lo he hecho para que vea el oso ibérico que tengo en el muslo, porque también tengo una pantera tatuada en el hombro. Ambos dibujos los hizo un tatuador australiano especializado en microrrealismo que trabaja muy bien el detalle.

Supongo que para llegar a hacer lo que usted hace, el entrenamiento es esencial. ¿Cómo se las arregla si viaja?

Yo entreno todos los días. Llevar unas zapatillas en la maleta es muy sencillo y no es necesario entrenar en la montaña. Cada uno lo hace donde puede. Los entrenos son de muchos tipos: incremento de resistencia, fuerza, velocidad o cambio de ritmo. Eso sí, el fin de semana salgo dos veces a la montaña.

¿De qué carrera guarda mejor recuerdo y cuáles serán sus próximas salidas?

Con la pandemia, las cosas han cambiado y la última que corrí fue en diciembre con mascarilla y de cuatro en cuatro.

Mi mejor recuerdo es el de la Vuelta al Aneto, que fueron 55 km y 3.600 metros de desnivel. Este año me quedan 2 carreras pendientes si no las cancelan, en Huesca una de 52 km y 3.500m de desnivel positivo y en Madrid del TP60 de 65 km y 2.500m de desnivel positivo. El año pasado también estuve en Zegama, en el Pirineo navarro, que la mantengo in mente para el futuro.

El próximo mes de junio mi equipo correrá el Gran Trail Picos de Europa, pero yo no podré ir porque me había comprometido a correr una carrera de Intermon Oxfam de 100 km, de la que, finalmente han dejado solo la versión de 50 km en Gerona, y no podemos participar por la situación actual.

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¿Qué recuerdos, además de la montaña, tiene de su infancia?

A mí me llevaban a pasear por el campo desde muy pequeño, a Asturias por mi madre y a Toledo por mi padre. Recuerdo como íbamos a jugar con los animales de granja o recogíamos excrementos de vaca, que poníamos en una rejilla para hacer trampas y coger insectos coprófagos, que después metíamos en un bote y nos llevábamos a casa.

Ya le ha salido la vena de la Biología

Siempre comento que soy biólogo desde los 6 años. Unos amigos de mis padres eran nuestros babysitter. Él era Fermín Martín Piera, un reconocido entomólogo a nivel mundial del CSIC, al que le gustaba mucho la montaña y con el que cogíamos todos los animalillos que le he señalado.

Soy biólogo por él, aunque yo no me decanté por la zoología ni la botánica porque me gustaba más la rama relacionada con la microbiología, las fermentaciones, la alimentación, etc. Por eso le dediqué mi tesina de licenciatura. Fue un hombre extraordinario que falleció por una enfermedad tropical que contrajo investigando en Colombia.

Como nos conocemos hace muchos años, yo le recuerdo con otro físico.

Sí, era más ‘grande’ por decirlo de alguna manera. En seis meses, con la ayuda de un nutricionista, me quité 28 kilos. Ahora sigo en manos de un profesional de la salud, que además es triatleta y mantiene mi dieta con los aportes energéticos que necesito para poder hacer deporte de alta intensidad.

No me negará que le gusta comer porque se conoce el nombre de todos los restaurantes de la zona.

¿Por qué cree que estaba gordo? Me encanta disfrutar de la buena comida, hacerla y compartir tiempo con los amigos. Ahora, en mi nueva casa tenemos horno de leña, así que comenzamos una nueva aventura. Yo me hago hasta mis propias barritas con avena, frutos secos, arándanos…

Me han dicho que además de gustarle la cerveza también la elabora.

Sí, hace dos años que empecé. De momento, hago unos 5 litros, pero la próxima vez serán 30 y algún experimento de sabores.

Veo que es una persona que se atreve con todo.

En general, creo que nosotros mismos nos ponemos demasiadas barreras, valorando lo que estará pensando el otro y prejuzgando. A mí siempre me ha gustado ser muy libre y romper esquemas establecidos.

¿No lo dirá por aquella vez que dio una multitudinaria conferencia con una camisa de ballenas de colores?

Ja, ja, ja. ¿Dónde está escrito que haya que ir de una forma u otra? Para ser iguales ya están otros, yo no.

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