El campo alerta de que el abandono rural eleva el riesgo de incendios

Las organizaciones agrarias advierten de que la falta de rentabilidad, el escaso apoyo administrativo y la pérdida de actividad agrícola y ganadera están favoreciendo la acumulación de monte sin gestionar, aumentando el riesgo de incendios
INCENDIO-ALMERÍA

El sector primario vuelve a situar el abandono del medio rural en el centro del debate sobre los incendios forestales. Las principales organizaciones agrarias advierten de que la pérdida de actividad agrícola y ganadera, motivada por la falta de rentabilidad y el escaso apoyo de las administraciones, está favoreciendo la expansión de monte sin desbrozar y, con ello, un mayor riesgo de incendios como el registrado en Los Gallardos, en Almería.

El mensaje del sector es claro: la mejor prevención pasa por mantener un medio rural vivo, con agricultura, ganadería y gestión activa del territorio. Para ello, reclaman medidas que incentiven la permanencia de población en las zonas rurales y que reconozcan el papel preventivo que desempeñan agricultores y ganaderos.

La actividad agraria como cortafuegos natural

El secretario general de Asaja Castilla y León, José Antonio Turrado, ha señalado que una parte importante del territorio que hace décadas tenía aprovechamiento agrícola se ha transformado en monte tras el abandono de la actividad por falta de rentabilidad.

A su juicio, el pastoreo puede contribuir a mantener limpios estos espacios, aunque no puede considerarse la única solución. Turrado recuerda que el ganadero no puede asumir por sí solo toda la gestión del territorio y que existen zonas de pasto de baja calidad que dificultan su aprovechamiento.

Además, en áreas donde predomina el minifundismo, con pequeñas parcelas de monte que antes eran terrenos agrícolas y pertenecen a numerosos propietarios, las tareas de prevención se vuelven especialmente complejas.

Menos trabas y más apoyo al pastoreo

Desde COAG, el responsable de Ovino y Caprino, Antonio Punzano, también vincula el problema a la falta de rentabilidad de la ganadería y a las trabas burocráticas que afronta el sector.

La organización defiende que, para evitar el abandono de los territorios, es necesario hacer atractivas las profesiones agrarias y no limitar el acceso de ganaderos y agricultores a zonas que han contribuido a mantener durante generaciones.

COAG pone como ejemplo la comarca jiennense de Santiago-Pontones, donde la presencia de más de 70.000 ovejas pastando ha contribuido a que no se hayan registrado grandes incendios en décadas, frente a otras zonas cercanas con menor presión ganadera que sí han sufrido fuegos.

“El fuego se apaga en invierno”

El secretario de Ganadería de UPA, José Ramón González, ha defendido que la prevención se realiza “única y exclusivamente” con actividad agraria y ganadera en los montes. En este sentido, ha criticado que las administraciones diseñen campañas de prevención contando de forma muy limitada con el sector primario.

“El fuego se apaga en invierno, gestionando el territorio”, ha subrayado González, quien recuerda que las hectáreas gestionadas por un ganadero tienen menos acumulación de masa forestal y, por tanto, menos combustible disponible.

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En la misma línea, el responsable de Cultivos y Desarrollo Rural de Unión de Uniones, Anastasio Yébenes, ha lamentado que se estén imponiendo restricciones al sector agrario, como las limitaciones de acceso de los ganaderos a determinadas zonas del monte.

Yébenes ha reivindicado la labor tradicional del sector en la prevención de incendios, tanto por el papel de la ganadería extensiva en el control de la vegetación como por la limpieza del monte realizada por los productores. Por ello, pide que no se limite su actividad y que se tenga en cuenta su experiencia en la gestión del territorio.

Un territorio vivo necesita servicios e incentivos

El presidente de la Red Española de Desarrollo Rural, Rafael Llamas, ha recordado que el sector primario es la base del sustento del medio rural y ha reclamado servicios básicos e incentivos para que la población y la actividad económica permanezcan en el territorio.

Según Llamas, cuando un territorio se abandona, se pierde también la custodia efectiva del espacio. Por ello, ha pedido que el enfoque rural tenga mayor presencia en las políticas estructurales de la Unión Europea.

Más biomasa y menos mosaico territorial

Desde el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Levante, su decano, Joaquim Aguilella, ha advertido de que los espacios forestales en España acumulan actualmente más biomasa que nunca.

Aguilella recuerda que, en el pasado, el territorio se aprovechaba de forma más integral, generando un mosaico de usos agrícolas, ganaderos y forestales que actuaba como freno natural al avance de las llamas. Sin embargo, ese paisaje con discontinuidades ha ido desapareciendo con el abandono de la actividad.

“La agricultura y la ganadería de montaña son una infraestructura de protección del territorio”, sostiene Aguilella, quien defiende que quienes realizan esta labor deberían contar con facilidades, incentivos e incluso ser contratados por el servicio ambiental que prestan.

Reconocer el papel preventivo del sector primario

Las organizaciones agrarias coinciden en que la prevención de incendios no puede limitarse a las campañas de verano ni a la extinción. Reclaman una estrategia de fondo que refuerce la rentabilidad del sector primario, reduzca las trabas administrativas y permita mantener una gestión activa del territorio durante todo el año.

El campo insiste en que agricultores y ganaderos no solo producen alimentos, sino que también cumplen una función esencial en la protección del territorio, la prevención de incendios y el mantenimiento de un medio rural vivo.

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