La severidad media del HLB aumentó del 22,7% al 27% considerando plantaciones de todas las edades. En los huertos que ya se encuentran en fase de producción comercial, el porcentaje asciende hasta el 31%.
Los datos reflejan, además, un empeoramiento del estado de los árboles infectados. La proporción de plantas con más de la mitad de la copa afectada pasó del 22,5% al 28,5%, mientras que los ejemplares con síntomas en menos del 50% del follaje disminuyeron del 25,1% al 19,6%.
Esta evolución apunta a una menor velocidad de infección de nuevas plantas, al tiempo que aumenta el peso de los árboles que llevan más tiempo afectados por la enfermedad.
La baja eliminación de árboles agrava el problema
Renato Bassanezi, investigador de Fundecitrus, atribuye el aumento de los casos más graves principalmente a las bajas tasas de erradicación de árboles enfermos en plantaciones de mayor edad.
Mantener estos ejemplares en las explotaciones supone conservar fuentes de inóculo capaces de favorecer nuevas infecciones y, al mismo tiempo, repercute directamente en la productividad.
A medida que la enfermedad avanza, disminuye el número de frutos por árbol y aumenta el riesgo de caída prematura antes de la recolección, reduciendo el potencial comercial de la cosecha.
Grandes diferencias entre zonas productoras
La incidencia del HLB presenta una fuerte variabilidad dentro del cinturón citrícola de São Paulo y Minas Gerais.
En Limeira, una de las zonas con mayor presencia histórica de la enfermedad, la severidad media alcanzó el 54,7%.
La situación es muy diferente en el Triângulo Mineiro, donde la gravedad media se mantiene en apenas un 0,04%.
Las áreas del norte y noroeste del cinturón citrícola, junto con la región de Matão, registraron incrementos más moderados. Las temperaturas más elevadas de estas zonas dificultan tanto el desarrollo del psílido vector como el de la bacteria responsable de la enfermedad.
Suben también el cancro y la lepra
El seguimiento de Fundecitrus analiza igualmente otras enfermedades que afectan a la citricultura brasileña.
El cancro cítrico está presente en el 36,26% de los huertos de naranjos, lo que supone un incremento interanual del 10,9%.
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Por su parte, la lepra de los cítricos alcanza una incidencia media del 6,61%, equivalente a más de 14 millones de árboles afectados.
En sentido contrario, la clorosis variegada de los cítricos (CVC) permanece en niveles reducidos, con síntomas visibles en solo el 0,14% de las plantas evaluadas.
El escenario confirma así que, aunque el ritmo de expansión del HLB muestra signos de desaceleración, la permanencia de árboles gravemente afectados continúa representando un importante desafío productivo y sanitario para la citricultura brasileña.

























































