El Gobierno español prevé poner en marcha antes de final de año un Plan Nacional de Control contra el Desperdicio Alimentario, con el objetivo de garantizar una aplicación efectiva y armonizada de la nueva normativa en todo el territorio. El anuncio fue realizado por José Miguel Herrero, director general de Alimentación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, durante el 14º Punto de Encuentro contra el Desperdicio Alimentario de AECOC, celebrado en Madrid.
El plan pretende establecer criterios homogéneos de control y seguimiento entre las distintas administraciones, así como determinar los puntos de la cadena alimentaria y las obligaciones que deberán ser objeto de vigilancia. Con ello, el Ministerio busca facilitar el cumplimiento de la ley y aportar mayor seguridad jurídica a los operadores.
La prevención, como eje de la nueva normativa
El nuevo marco supone un cambio de enfoque al situar la prevención del excedente en el centro de las actuaciones. Los planes de prevención de las empresas deberán convertirse en herramientas para reducir las mermas y evitar que los alimentos terminen transformándose en residuos.
Cuando se produzcan excedentes, la prioridad será destinarlos al consumo humano, especialmente mediante la donación, siempre garantizando las condiciones de calidad y trazabilidad.
El Ministerio trabaja además en un segundo eje centrado en mejorar la coordinación entre administraciones y establecer mecanismos de monitorización y medición que permitan evaluar los resultados y adaptar las medidas cuando sea necesario. Está previsto avanzar en estas actuaciones a comienzos de 2027.
Francia, Italia y España coinciden en las claves
El encuentro de AECOC reunió también a representantes de Francia e Italia para analizar la evolución de las políticas contra el desperdicio alimentario. Guillaume Garot, impulsor de la legislación francesa de 2016, defendió la implicación de todos los agentes de la cadena y la colaboración entre empresas, administraciones y organizaciones sociales.
En Francia, cada ciudadano desperdicia alimentos por un valor aproximado de 135 euros al año, según el dato expuesto durante el encuentro. Garot también incidió en la necesidad de mantener una voluntad política sostenida y reforzar los controles sobre los alimentos destinados a la donación.
Por parte de Italia, Maria Chiara Gadda, impulsora de la legislación italiana en esta materia, destacó la evolución de la normativa desde su aprobación y la importancia de establecer reglas claras para facilitar la gestión de excedentes y donaciones.
La diputada italiana puso asimismo el foco en los retos logísticos de las entidades sociales, que no siempre cuentan con capacidad suficiente para recoger los alimentos en las condiciones y plazos necesarios. También señaló la importancia de mejorar la educación de los consumidores, especialmente en la interpretación de las fechas de los alimentos y en la reducción del rechazo de productos por motivos estéticos.
Los hogares concentran el 47% del desperdicio
En España, uno de los principales ámbitos de actuación se encuentra en los hogares, donde se genera el 47% del desperdicio alimentario. El Ministerio prepara nuevas campañas de sensibilización para mejorar la planificación del consumo y la interpretación del etiquetado.
En este contexto se ha presentado la campaña “España sabe, aquí no se tira nada”, dirigida a reforzar la concienciación social y promover hábitos que contribuyan a reducir el desperdicio.
Los datos del Barómetro de Prevención del Desperdicio Alimentario de AECOC muestran una evolución positiva. El 23% de los consumidores asegura que en su hogar no se desechan alimentos, frente al 18% registrado en 2025 y el 15% de 2016.
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Sin embargo, el olvido continúa siendo la principal causa de desperdicio, señalado por el 54% de los consumidores, seguido de la percepción de que determinados alimentos tienen poco valor, con un 26%, y del cálculo incorrecto de las cantidades, con un 21%. Las frutas y hortalizas son, además, los productos que más se desechan, según el 33% de los hogares.
Planificación y aprovechamiento ganan peso
Entre las prácticas más extendidas para prevenir el desperdicio figuran comprobar las fechas de caducidad (80%), planificar las compras en función del menú semanal (69%) y congelar los alimentos antes de que se deterioren (64%).
También existe una elevada predisposición al aprovechamiento. El 88% de los consumidores afirma que pide las sobras en los restaurantes para llevárselas a casa, mientras que el 83% asegura comprar productos próximos a su fecha de caducidad.
Los consumidores reclaman, además, medidas que faciliten estas prácticas, como mayores descuentos en productos próximos a caducar, garantías sobre su frescura y calidad y una información más clara sobre las fechas de consumo.
Más coordinación para aplicar la ley
Desde AECOC se reclama que el despliegue de la nueva legislación vaya acompañado de claridad, armonización y apoyo operativo. La organización considera necesario coordinar los procedimientos, definir criterios de evaluación homogéneos y reforzar las capacidades logísticas necesarias para cumplir los objetivos.
En este escenario, la nueva estrategia española plantea actuar tanto sobre la prevención de excedentes en las empresas como sobre los hábitos de consumo en los hogares, con el objetivo de conseguir más alimentos aprovechados, más donaciones y menos desperdicio a lo largo de toda la cadena alimentaria.





















































