Esta fue una de las principales conclusiones del seminario ‘Del Dato al Plato’, organizado por la Fundación Europea para la Innovación (INTEC) y el Hub de Innovación Digital de la Junta de Andalucía (EDIH Andalucía Agrotech). La jornada reunió a unos 50 especialistas de seis países para analizar el papel de los espacios de datos en el futuro del sector agroalimentario.
El encuentro puso de manifiesto una paradoja clave: España lidera varios sectores productivos a nivel mundial, como el aceite de oliva, el viñedo, el pistacho, la almendra o la producción bajo invernadero, pero una parte muy significativa de sus explotaciones todavía no aprovecha plenamente los datos que genera como activo estratégico de negocio.
España, potencia productiva con datos aún infrautilizados
La jornada arrancó con una radiografía del momento actual. Juan Manuel Jurado Rodríguez, director del proyecto Soil Data Space de la Universidad de Jaén, recordó que España cuenta con 915.000 explotaciones agrícolas, unas 30.000 empresas en la cadena agroalimentaria y 1,2 millones de hectáreas con dispositivos IoT instalados en el campo.
La infraestructura de captura de datos ya existe. Sensores de suelo, sistemas de riego monitorizados, estaciones climáticas, herramientas de trazabilidad, plataformas de gestión agronómica y soluciones de agricultura de precisión generan información de alto valor todos los días. Sin embargo, el gran desafío sigue estando en el intercambio seguro, la interoperabilidad y la explotación inteligente de esos datos.
“El dato existe. Lo que falta es la infraestructura para compartirlo de forma segura y explotarlo de forma inteligente”, señaló Jurado durante el seminario.
Esta brecha resulta especialmente relevante en sectores donde España cuenta con una posición estratégica. El olivar español produce más del 50% del aceite consumido en el mundo; el viñedo nacional suma cerca de un millón de hectáreas, la mayor superficie del planeta; el pistacho sitúa a España como primer productor europeo; el almendro avanza con fuerza en Andalucía, Murcia y Castilla-La Mancha; y los invernaderos de Almería, con más de 30.000 hectáreas bajo plástico, constituyen una de las mayores concentraciones productivas del mundo.
Todos estos cultivos generan una enorme cantidad de información, pero gran parte de ella continúa sin integrarse en sistemas capaces de mejorar la eficiencia, reducir costes, anticipar riesgos o abrir nuevas oportunidades comerciales.
Del dato aislado al dato compartido
El seminario incidió en que el problema no es la falta de datos, sino la ausencia de infraestructuras compartidas que permitan explotarlos con garantías. En este sentido, los espacios de datos se presentan como una pieza central para avanzar hacia una agricultura más precisa, eficiente y preparada para incorporar inteligencia artificial.
Los espacios de datos permiten conectar información procedente de distintas fuentes —explotaciones agrícolas, cooperativas, empresas tecnológicas, centros de investigación, administraciones y operadores comerciales— bajo marcos de gobernanza que garantizan la seguridad, el control y la trazabilidad del dato.
Según las conclusiones de la jornada, proyectos como Soil Data Space, impulsado por la Universidad de Jaén; Agrixel, de la Universitat Politècnica de Catalunya; o CropDataSpace, de la Universidad de Almería, demuestran que esta infraestructura no pertenece ya al terreno de los prototipos, sino que empieza a estar disponible para el sector.
Juan Francisco Delgado, presidente de Fundación INTEC y director de ExpoSembrAI 2026, resumió esta idea con una frase clara: “El problema no es la falta de datos: es la falta de infraestructura compartida para explotarlos con IA”.
El papel del DIH Andalucía Agrotech
La transformación digital del sector agroalimentario no depende únicamente de la tecnología, sino también de la capacidad de acompañar a empresas, cooperativas y agricultores en su adopción. En este punto, el seminario destacó el papel del ecosistema institucional andaluz.
Manuel Teva Fernández, jefe del Servicio de Innovación de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, subrayó la labor del Digital Innovation Hub de la Junta de Andalucía, que ha asesorado a unas 8.000 empresas andaluzas y ha prestado más de 300 servicios en el marco de los programas de digitalización del sector primario.
Para la Junta de Andalucía, la digitalización agroalimentaria se sitúa como una prioridad estratégica. No se trata solo de introducir nuevas herramientas, sino de facilitar que el tejido empresarial del campo pueda acceder a conocimiento, diagnóstico, acompañamiento y soluciones aplicables a sus necesidades reales.
Más eficiencia, menos agua y menos fitosanitarios
La jornada también puso cifras al potencial económico y ambiental del uso inteligente de datos. Las empresas pioneras del sector que ya están utilizando estas herramientas han logrado multiplicar sus resultados en torno a un 35%, no solo en volumen de negocio, sino también en mejora de eficiencia.
Entre los beneficios señalados durante el seminario destacan la reducción del desperdicio en un 10%, la disminución del uso de fitosanitarios en un 15%, el ahorro de hasta un 40% en consumo de agua de riego mediante modelos predictivos basados en datos de suelo y la reducción de hasta un 20% en costes de fertilización gracias al análisis de suelo de precisión.
Estos datos refuerzan la idea de que la digitalización no debe entenderse como una capa tecnológica añadida, sino como una herramienta práctica para tomar mejores decisiones en campo. El uso combinado de sensores, modelos predictivos, inteligencia artificial y conocimiento agronómico permite ajustar el riego, anticipar necesidades nutricionales, detectar riesgos sanitarios y mejorar la planificación productiva.
La cooperación interdisciplinar, una condición imprescindible
Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada fue que los espacios de datos no son solo un reto tecnológico. Su éxito depende de la cooperación entre perfiles muy distintos.
Anna Maria Gras, investigadora de la Universitat Politècnica de Catalunya y responsable del proyecto Agrixel, defendió que la digitalización agroalimentaria exige una colaboración real entre ingenieros agrónomos, especialistas en datos, gestores empresariales, ambientalistas y expertos en regulación.
Sin esa convergencia, las soluciones pueden ser técnicamente avanzadas, pero no llegar a implantarse en el campo. La tecnología necesita adaptarse al lenguaje, a los tiempos, a los problemas y a la realidad operativa de agricultores, cooperativas y empresas agroalimentarias.
En este sentido, el seminario dejó claro que el futuro del dato agrícola no pasa únicamente por desarrollar plataformas, sino por crear ecosistemas de confianza capaces de conectar conocimiento científico, experiencia agronómica y necesidades empresariales.
España, referencia Agritech internacional
La jornada también ofreció una visión positiva sobre la posición de España en el contexto internacional. Samuel López, director de Desarrollo de Negocio de Plantae, explicó que la empresa opera en mercados como Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos, donde la percepción del campo español y de su capacidad tecnológica es muy elevada.
Según su análisis, España cuenta con un ecosistema Agritech especialmente competitivo gracias a la sofisticación de sus startups, la densidad de investigación universitaria vinculada al sector y la capacidad tecnológica ya instalada en el campo, especialmente en regiones como Andalucía.
Esta ventaja comparativa, sin embargo, aún no estaría suficientemente valorada ni capitalizada dentro del propio país. El reto pasa ahora por traducir esa capacidad tecnológica en modelos de negocio, soluciones escalables, mayor competitividad y liderazgo internacional.
El dato como palanca de exportación
Uno de los casos de uso destacados en el seminario fue el de Castillo de Canena, empresa olivarera con presencia en más de 60 países con su aceite premium. La compañía mostró cómo el dato puede convertirse en una herramienta de diferenciación, liderazgo exportador y construcción de valor.
La empresa lleva años utilizando información sobre suelo, clima, estado hídrico y fenología del olivar como parte de su estrategia de gestión agronómica. Esta apuesta le ha permitido mejorar la eficiencia productiva y, al mismo tiempo, construir una identidad de calidad verificable para acceder a mercados internacionales exigentes.
El caso de Castillo de Canena refleja una de las grandes ideas de la jornada: el dato puede abrir mercados donde el precio por sí solo no llega. La trazabilidad, la sostenibilidad medible, la calidad demostrable y la capacidad de verificar procesos se convierten en argumentos cada vez más relevantes para competir en segmentos premium.
El miedo a compartir datos
El seminario también abordó uno de los aspectos más sensibles del debate: la reticencia de cooperativas y agricultores a compartir datos. Los ponentes identificaron varios frenos, entre ellos el miedo a perder ventaja competitiva, la desconfianza hacia plataformas tecnológicas, la brecha de alfabetización digital y el temor a que terceros con poder de mercado —como bancos, aseguradoras o grandes distribuidores— utilicen esa información en contra del productor.
Este recelo no es menor. Muchos agricultores temen que compartir datos pueda traducirse en pérdida de control, dependencia tecnológica o exposición comercial. Por ello, la jornada insistió en la importancia de construir marcos de gobernanza claros, donde el dato permanezca siempre bajo control de su propietario.
En un espacio de datos federado, la información no debe quedar expuesta directamente a competidores ni terceros. El objetivo no es compartir sin garantías, sino establecer reglas claras sobre qué se comparte, con quién, para qué finalidad y bajo qué condiciones.
Compartir para aprender y avanzar con IA
Durante la jornada, Rafael Madueño, director técnico de Euroexplotaciones Agrarias, defendió la necesidad de compartir datos para aprender colectivamente, identificar errores y aciertos, y avanzar en la aplicación de inteligencia artificial al campo.
Su intervención puso sobre la mesa una idea especialmente relevante: la IA necesita datos de calidad, diversos y contextualizados para ofrecer resultados útiles. Sin una base suficiente de información compartida, los modelos pierden capacidad de aprendizaje y su impacto real sobre la agricultura se reduce.
En este sentido, el dato agrícola deja de ser únicamente un recurso interno de cada explotación para convertirse en un activo sectorial, capaz de impulsar mejores recomendaciones, mayor eficiencia y una toma de decisiones más precisa.
Cinco conclusiones para el futuro
El cierre del seminario corrió a cargo de Juan Francisco Delgado, presidente de Fundación INTEC y director de ExpoSembrAI 2026, quien sintetizó el debate en cinco grandes conclusiones.
La primera es que la infraestructura ya existe y está operativa. Proyectos como Soil Data Space, Agrixel o CropDataSpace son herramientas reales que pueden ser utilizadas por las empresas, y España cuenta ya con espacios de datos agroalimentarios en funcionamiento.
La segunda conclusión es que España dispone de una ventaja comparativa real, con 1,2 millones de hectáreas con IoT instalado y un ecosistema Agritech que lidera frente a mercados emergentes.
La tercera es que el dato se está convirtiendo en una nueva forma de exportación. La trazabilidad basada en datos permite acceder a mercados premium y reforzar la diferenciación del producto.
La cuarta conclusión apunta a la cooperación interdisciplinar como condición imprescindible. Sin agrónomos, ingenieros de datos, gestores y ambientalistas trabajando juntos, la tecnología difícilmente llegará al campo.
La quinta es que el miedo al dato compartido puede superarse con marcos de gobernanza claros. La cuestión ya no es si compartir datos, sino cómo hacerlo con garantías.
ExpoSembrAI 2026, próximo punto de encuentro
El seminario ‘Del Dato al Plato’ actuó como antesala del IV Congreso Internacional de Inteligencia Artificial Aplicada a la Cadena Agroalimentaria, ExpoSembrAI 2026, que se celebrará los días 21 y 22 de septiembre de 2026 en la Universidad de Córdoba.
El congreso ampliará el debate sobre datos, IA y transformación digital del sector agroalimentario con un programa que incluirá ponentes internacionales, startups, espacio de inversión y la ceremonia de entrega del ranking Top 100 Influencers IA Agrifood 2026.
En ediciones anteriores, ExpoSembrAI ha superado los 1.000 asistentes presenciales, los 22.000 participantes en streaming y la conexión de 27 países, consolidándose como uno de los principales foros sobre inteligencia artificial aplicada a la cadena agroalimentaria.
Con esta nueva edición, el sector volverá a poner sobre la mesa una cuestión clave: cómo pasar de la captura de datos a su uso estratégico para construir una agricultura más eficiente, sostenible, competitiva y preparada para los desafíos del futuro.























































