En un comunicado conjunto, Kristalina Georgieva, Ajay Banga y Cindy McCain subrayaron que el conflicto «ya ha provocado una de las mayores perturbaciones en los mercados energéticos mundiales de la historia moderna».
«Los fuertes aumentos en los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes, sumados a los cuellos de botella en el transporte, conducirán inevitablemente a un alza en los precios de los alimentos y a la inseguridad alimentaria», aseguró el texto en referencia al cierre parcial activado por Teherán en el estrecho de Ormuz, por el que transitan parte importante de los hidrocarburos que se exportan en el mundo.
Aunque Washington y Teherán acordaron este martes un alto el fuego de dos semanas que implica la reapertura del paso marítimo, dando un respiro al precio del crudo, el coste del petróleo a día de hoy ha aumentando un 50 % con respecto a antes del 28 de febrero, cuando EE.UU. e Israel lanzaron sus primeros ataques.
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«La carga recaerá con mayor peso sobre las poblaciones más vulnerables del mundo, particularmente en las economías de bajos ingresos que dependen de las importaciones», añadió el texto conjunto de FMI, BM y PMA.
«Los repuntes en los precios de los combustibles y los posibles aumentos drásticos en los precios de los alimentos resultan especialmente preocupantes en aquellos lugares donde el espacio fiscal es limitado y la carga de la deuda ya es elevada», concluyó el texto.
Los tres organismos se comprometen a coordinarse y a brindar «para salvaguardar vidas y medios de subsistencia, así como para sentar las bases de una recuperación resiliente que genere estabilidad, crecimiento y empleo».
































































































