El transporte marítimo afronta más cancelaciones de itinerarios

La incertidumbre geopolítica, el encarecimiento del combustible y la debilidad de la demanda presionan al transporte marítimo global
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El transporte marítimo internacional afronta un escenario cada vez más incierto de cara al segundo semestre del año. La crisis en el Golfo Pérsico, la volatilidad de los precios energéticos y una demanda todavía débil están presionando la operativa de las navieras, que están recurriendo a nuevas cancelaciones de itinerarios para intentar sostener las tarifas spot.

Según recoge Mundo Marítimo a partir del último análisis de Judah Levine, jefe de Investigación de Freightos, la suspensión por parte de Estados Unidos de la denominada Operation Freedom, destinada a escoltar tránsitos a través del estrecho de Ormuz, ha reducido de forma momentánea las tensiones militares directas. Sin embargo, el riesgo geopolítico continúa presente y sigue condicionando las rutas marítimas internacionales.

Ormuz eleva la presión sobre los costes

La situación en el Golfo Pérsico se ha complicado además con el anuncio de Irán de crear una Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, que obligaría a los buques a solicitar autorización —y eventualmente pagar— para transitar por esta vía marítima estratégica.

En este contexto, el CEO de Maersk, Vincent Clerc, ha estimado que el aumento de los precios del combustible derivado del cierre parcial de Ormuz está generando costes adicionales de unos 500 millones de dólares mensuales para la compañía. No obstante, la naviera asegura que ha conseguido trasladar esos sobrecostes a sus clientes mediante incrementos en las tarifas de flete.

El comportamiento de las tarifas spot está siendo desigual según las rutas. En el Transpacífico, los precios han subido cerca de 1.000 dólares por FEU respecto a los niveles previos al conflicto. En cambio, las tarifas entre Asia y Europa, que habían repuntado algunos cientos de dólares por FEU en marzo, han retrocedido en gran medida a los niveles anteriores a la guerra.

Blank sailings para sostener tarifas

Ante este escenario, las líneas navieras están preparando nuevos incrementos tarifarios para mediados de mes. Para sostener los niveles de las tarifas spot, las compañías han aumentado las cancelaciones de itinerarios, conocidas como blank sailings.

Freightos apunta que ya existen reportes de estrechez de espacios en servicios este-oeste y de roleo de contenedores, a pesar de que la demanda sigue mostrando signos de debilidad. Esta estrategia evidencia el intento de las navieras por ajustar capacidad y evitar una caída más pronunciada de los fletes.

Una temporada alta menos intensa

Las previsiones para la temporada alta en la ruta Transpacífico tampoco invitan al optimismo. El último informe de importaciones oceánicas de la National Retail Federation de Estados Unidos prevé que los arribos de junio sean un 2% inferiores a los de mayo. Para julio se espera un repunte mensual del 4%, antes de una nueva moderación en agosto y septiembre.

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Si estas estimaciones se cumplen, el pico de la temporada será sensiblemente más bajo que en años anteriores. En julio, el volumen sería un 8% inferior al repunte registrado el año pasado y un 6% menor que el máximo alcanzado en agosto de 2024.

Judah Levine interpreta esta debilidad como una señal de cautela por parte de los importadores ante la incertidumbre económica global. En la misma línea, Vincent Clerc ha advertido de que una desaceleración de la demanda marítima, derivada del aumento de los precios al consumidor, podría convertir la segunda mitad del año en un periodo especialmente desafiante para las navieras, incluso con riesgo de pérdidas, en un contexto de altos costes de búnker.

La carga aérea empieza a estabilizarse

En el transporte aéreo, Freightos señala que los elevados precios del jet fuel han mantenido las tarifas globales de carga aérea alrededor de un 30% por encima de los niveles previos a la guerra.

No obstante, el mercado comienza a mostrar signos de estabilización a medida que disminuyen los cierres de espacio aéreo y se recupera de forma gradual la capacidad de las aerolíneas que operan en el Golfo Pérsico.

La guerra comercial sigue añadiendo incertidumbre

A los factores logísticos y energéticos se suma la tensión comercial entre Estados Unidos y China. Aunque los presidentes Donald Trump y Xi Jinping mantuvieron esta semana una cumbre en Pekín para intentar estabilizar la relación bilateral, persisten las disputas judiciales en torno a los aranceles estadounidenses aplicados a productos chinos.

El resultado es un mercado marítimo global sometido a múltiples presiones simultáneas: rutas tensionadas, costes energéticos elevados, demanda contenida y un comercio internacional condicionado por la geopolítica. En este contexto, las navieras afrontan un segundo semestre en el que la gestión de la capacidad será clave para proteger tarifas y rentabilidad.

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