Se trata de una iniciativa en el marco de la Ley 1/2025 que establece la obligación para todos los agentes de la cadena alimentaria de disponer de un plan de prevención del desperdicio adaptado a su actividad y procesos, ha señalado la FIAB en un comunicado.
De carácter transversal y otras dirigidas a sectores específicos, proporcionan directrices metodológicas, ejemplos y recursos técnicos que permiten a las empresas identificar sus puntos críticos, establecer objetivos de reducción y aplicar medidas correctoras o preventivas ajustadas a su realidad productiva, ha explicado la patronal.
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Además, incorporan recomendaciones y medidas voluntarias que amplían el marco legal, fomentando la innovación y la mejora continua en la gestión del desperdicio alimentario.




























































































