La Ley de la Cadena hace con España lo que no pudo con Marruecos

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Coexphal-APROA, FruitVegetablesEUROPE y PROEXPORT reiteran que la Ley es «utópica» y denuncian los bajos precios que azotan al sector español mientras «la puerta siempre está abierta» para los productos de terceros países.

En las últimas semanas se han dado todos los condicionantes para generar una ‘tormenta perfecta’ que ha derivado en una nueva crisis de precios en el campo. La climatología benigna, el alargamiento de la campaña de Holanda y la entrada de grandes volúmenes de productos de Marruecos son las principales causas, y mientras tanto, poco pueden hacer los productores, salvo esperar que desciendan las temperaturas y el mercado se autoregule, recuperando precios mínimamente sostenibles.

“Estamos viendo que nosotros mismos no somos capaces de regularnos, y se comprueba una vez más que la Ley de la Cadena no sirve”, ha manifestado Luis Miguel Fernández, gerente de Coexphal, esta semana. Y es que la normativa no establece unos precios de referencia, solo dictamina que se debe vender por encima de los costes efectivos, y estos dependen de múltiples variables (semilla, mano de obra… e incluso varían dependiendo de los meses; por ejemplo, si se suman otros insumos como la calefacción en momentos puntuales). Al mismo tiempo, los productos de países terceros como Marruecos se comercializan “al precio que quieren. Ahí está la discriminación hacia el producto europeo y español”.

Para lo único que vale (la Ley) es para burocratizar más toda la comercialización y complicar las relaciones contractuales con agricultores y empresas. No nos protege. Si además le añadimos que no se puede vender producto por debajo de costes, ¿qué hacemos, dejamos que lo vendan países terceros? Si realmente hubiera una Ley de la Cadena eficaz, esto no pasaría, de ahí la crítica que hacemos desde hace tiempo”.

Luis Miguel Fernández hace hincapié en la necesidad de poder vender la mercancía para sumarla al balance total de la campaña y que cuente en la media ponderada a final del ejercicio. En la práctica, hay quien se está saltando una Ley que, en palabras del gerente de Coexphal, es “utópica”. “En un mercado abierto no puedes poner precios mínimos, y menos aún solo para producto español”.

Juan Antonio González Real, presidente de APROA y recientemente nombrado presidente de la Sectorial de Frutas y Hortalizas de Cooperativas Agro-Alimentarias, ha criticado la entrada de producto de otros países por debajo de lo estipulado en los acuerdos comerciales. “Así no se puede seguir trabajando, las Administraciones no están controlando absolutamente nada: ni fronteras, ni los kilos que entran, ni la segmentación de volúmenes por meses…”. Hartos de la situación, con cotizaciones en origen por debajo de costes (el pepino ha alcanzado los 0,16€/kg de media y el tomate liso 0,14 €), los agricultores de Granada y Almería han retomado las acciones de protesta y han decidido retirar un 30% de la producción de pepino del mercado.

“Las Administraciones deben ser conscientes de lo que está pasando. No podemos estar criando producto para tirarlo mientras nos inundan con el de terceros países”.

Desde Fepex se ha hecho una oposición frontal a la Ley de la Cadena, que en la práctica viene a establecer lo que desde hace años demanda el sector español para los productos extracomunitarios: precios mínimos. “No hemos sido capaces de ponerle precios mínimos a Marruecos, pero sí nos lo ponemos a nosotros. No tiene sentido”. Por ello se ha solicitado al Ministerio de Agricultura que inste a la Comisión Europea a que recupere la eficacia de los precios de entrada como método para evitar el crecimiento de las importaciones de tomate marroquí a bajo precio.

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Juan Marín, presidente de FruitVegetablesEUROPE (Eucofel) y PROEXPORT, ha admitido que, aunque inicialmente la Ley pretendía beneficiar a los agricultores, garantizando una renta agraria y fijando unas normas de pago, ha tenido un efecto contrario. Su mayor problema reside en la falta de definición. “Fundamentalmente regula a las producciones españolas, pero ¿qué pasa con las fronteras? Los acuerdos de la UE con terceros países se incumplen sistemáticamente, la puerta siempre está abierta para sus productos. Lo llevamos denunciando muchos años ante el Ministerio. Se duplican e incluso triplican las cantidades que pasan por la frontera (respecto a los cupos acordados). Se nos llena la boca al hablar de la sostenibilidad de nuestros productos, pero los que entran de otros países no son sostenibles ni medioambiental, ni social, ni laboral, ni económicamente”.

Marín ha adelantado que se están interponiendo reclamaciones ante la Unión Europea sobre esta problemática. “No se ha escuchado a los interlocutores, los productores, y por eso estamos en una situación complicada. Solo podemos intentar diferenciarnos”. Desde FruitVegetablesEUROPE (Eucofel) y APROA lo están haciendo con una nueva acción promocional que recorrerá Europa con la imagen de las frutas y hortalizas cultivadas bajo plástico utilizando como soporte 24 tráilers.

“Queremos que el consumidor vea la etiqueta, dónde se produce lo que come y de qué manera, para que sea él quien decida dónde, cómo y a qué precio compra”.

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