La caja no es solo un transporte para tu producto
La caja es una caja de transporte para la fruta y la verdura. Nos ayuda a proteger, transportar, apilar y nos facilita toda la parte logística de cómo transportar nuestro producto. Pero esa función no acaba ahí, porque esa caja es también el primer contacto que tiene tu comprador con tu marca. ¿Por qué desaprovechar una superficie que ya está viajando con nuestro producto?
La caja tiene una función muy específica en torno a la logística, pero también comunica y puedes utilizarla en tu favor.
Y es que muchas veces pensamos en la comunicación de nuestra empresa como algo que ocurre en nuestra web, en las redes sociales, en un catálogo, en una feria o en un anuncio, pero olvidamos que nuestro producto también está comunicando mientras se mueve.
La caja sale de nuestras instalaciones, viaja, pasa por diferentes manos, llega a almacenes, plataformas, distribuidores, comercios y, en muchos casos, acaba delante de nuestro comprador. Durante todo ese recorrido está llevando nuestro producto, pero también puede estar llevando nuestra marca.
La caja logística puede ser una extensión de tu imagen de marca
Cuando afirmo que la caja de logística puede ser imagen de marca estoy refiriéndome, sobre todo, a que no solo hay que “decorar” la caja con una fotografía de tu producto o colocar el logotipo en uno de sus laterales.
Si lo que buscas es vender más, lo ideal es utilizar esa superficie para que tu comprador, o posibles futuros compradores, te vean, te reconozcan y te compren.
El soporte lo tienes. La caja ya forma parte de tu negocio. Aplicar la identidad de marca es lo más obvio.
Y aquí no estoy hablando de convertir una caja logística en un packaging de lujo ni de hacer que pierda su función principal. Al contrario. La caja tiene que seguir siendo una buena caja de transporte, que es lo que es y su función principal, pero también tiene que proteger el producto, permitir su manipulación, apilado y transporte y responder a todas las necesidades que tiene que cumplir dentro de la cadena logística.
Pero que cumpla una función logística no significa que no pueda ser atractiva, que no comunique los valores de nuestra marca o que directamente no tengo diseño. Puede y debe ser ambas cosas.
Podemos utilizar los mismos elementos que construyen nuestra identidad de marca para hacer que esa caja sea reconocible: nuestros colores, nuestra tipografía, nuestros recursos gráficos, nuestra forma de comunicar o cualquier otro elemento que ayude a construir nuestra imagen propia y que nos diferencie.
No se trata de decorar una caja. Se trata de conseguir que esa caja forme parte de la marca, de su comunicación.
Si la caja ya está viajando, ¿por qué no hacer que la marca viaje con ella?
Creo que aquí está una de las oportunidades que todavía estamos desaprovechando en el sector hortofrutícola.
Invertimos mucho tiempo y recursos en construir nuestras marcas, en conseguir que nuestro producto tenga una buena presentación, en hacer fotografías, crear una web, desarrollar catálogos, acudir a ferias o comunicar en redes sociales. Pero cuando el producto sale de nuestra empresa y empieza su recorrido, muchas veces dejamos de pensar en la marca.
Y, sin embargo, tenemos delante un soporte que ya está pagado y que necesariamente tiene que acompañar al producto.
La caja puede ser una herramienta más de comunicación y, además, tiene algo que otros soportes no tienen: está vinculada directamente al producto.
No estamos hablando de un anuncio que el consumidor puede ver o no ver. Estamos hablando del soporte que acompaña físicamente al producto durante parte de su recorrido.
Por eso creo que deberíamos empezar a mirar la caja logística desde otra perspectiva. No solo preguntarnos si funciona correctamente, sino también qué está diciendo de nuestra empresa mientras cumple esa función.
Porque una caja también puede transmitir una forma de hacer las cosas, una personalidad y unos valores. Puede ayudar a que una empresa sea reconocible y, sobre todo, puede conseguir que nuestro producto destaque frente a otros.
Diferenciarse sin perder la eficiencia logística
A veces parece que cuando hablamos de diseño tenemos que elegir entre funcionalidad y estética, entre una caja eficiente y una caja que comunica.
Y no creo que tenga que ser así.
El diseño no debería estar enfrentado a la logística. La función logística es imprescindible y debe ser el punto de partida, pero sobre esa función podemos construir una solución visual que ayude a la empresa a diferenciarse.
La clave está en entender que no estamos diseñando una caja desde cero para que sea bonita. Estamos trabajando sobre un soporte que ya existe y que tiene unas necesidades concretas.
Por eso, antes de pensar en qué imagen poner o qué colores utilizar, deberíamos preguntarnos qué queremos conseguir con esa caja. ¿Queremos que nuestra marca sea más reconocible?, ¿queremos diferenciarnos de nuestra competencia?, ¿queremos transmitir una imagen más moderna?, ¿queremos que nuestro comprador nos recuerde?, ¿queremos que nuestra caja sea reconocible aunque el producto todavía no esté delante del consumidor?
Las respuestas a estas preguntas son las que deberían ayudarnos a tomar las decisiones de diseño.
Porque al final no se trata de hacer una caja más bonita. Se trata de hacer que una caja que ya es necesaria para el negocio también trabaje para la marca.
Brotalic: cuando la caja también construye marca

Precisamente esta fue una de las cuestiones que trabajamos en el proyecto de Brotalic. La caja debía seguir cumpliendo su función logística, pero también podía convertirse en una extensión de la identidad visual de la marca.
Trabajamos sobre el propio soporte para conseguir que la caja fuera reconocible y que los diferentes productos de la gama pudieran convivir dentro de un mismo sistema visual. El color, la distribución de los elementos, la tipografía y los recursos gráficos no están ahí únicamente para hacer que la caja sea más atractiva, sino para construir una imagen de marca que pueda reconocerse incluso antes de llegar al producto.
Porque esa es, precisamente, la oportunidad: utilizar un soporte que ya forma parte de la logística para hacer también marca.
Una oportunidad que tenemos delante
No creo que todas las cajas tengan que convertirse en una pieza de diseño espectacular, ni que todas las empresas necesiten hacer lo mismo. Cada producto, cada empresa y cada modelo de distribución tienen sus propias necesidades.
Pero sí creo que existe una oportunidad para empezar a mirar este soporte de otra manera.
Una caja logística puede proteger un producto, facilitar su transporte y hacer que llegue correctamente a su destino. Pero también puede diferenciar, comunicar y construir reconocimiento de marca.
Y precisamente porque estamos hablando de un soporte que ya forma parte de la cadena logística, creo que merece la pena preguntarnos qué estamos dejando de hacer con él.
En un sector donde cada vez es más importante diferenciarse, construir marca y conseguir que nuestros productos sean reconocibles, quizá no necesitemos buscar nuevos soportes de comunicación.
Quizá algunos de ellos ya estén viajando con nosotros.
Verónica Vicente Ruiz

Verónica Vicente Ruiz es diseñadora gráfica especializada en industria alimentaria, concretamente en rebranding, branding y packaging.
Directora creativa independiente y fundadora de Veralidad studio.
Mentora de diseñadores gráficos profesionales
Licenciada en BB.AA. por la Universidad el País Vasco y con un máster en MBA & especialización en marketing.
Ganadora de un PENTAWARDS bronce, Premio Internacionales de Diseño de Packaging, ganadora de un Iron en
A’Design Award en la categoría Packaging Design, ganadora de un Oro en los Packaging Awards Evooleum, ganadora de cuatro Premios Nacional de Diseño ANUARIA y ganadora de tres OROS y cuatro Premios Nacional de diseño de packaging ARCAPACK, ganadora de un diploma en los premios AEBRAND, la Asociación española de Branding.
Ganadora un ORO y una selección en los WORLD BEST packaging y un oro en los LATAMPACK, premios internacional de embalaje.
















































