Pro Food: los envases alimentarios no son el problema, sino parte de la solución

En el debate europeo sobre el envasado, el plástico continúa siendo presentado más como un problema que debe eliminarse que como una solución que puede aportar valor
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Esta simplificación explica la implicación activa de Pro Food, grupo de producto integrado en Unionplast, miembro de la Federación Italiana del Caucho y el Plástico, que representa a las principales empresas productoras de envases plásticos para alimentos y bebidas

Las compañías asociadas emplean a alrededor de 4.500 personas, operan 29 centros de producción y representan más del 70% de la producción nacional de la industria.

Pro Food defiende un enfoque técnico y basado en datos. Más que defender el plástico por sí mismo, la organización plantea evaluar cada solución en función de su impacto a lo largo de todo el ciclo de vida, su contribución a la seguridad alimentaria, la logística y la reducción del desperdicio.

Un debate marcado por el nuevo Reglamento europeo

Con la entrada en vigor del Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR) y su aplicación a partir de agosto de 2026, este enfoque adquiere una relevancia aún mayor. La fase de implementación ya está en marcha y las primeras directrices de la Comisión Europea, publicadas hace menos de un mes, buscan aclarar definiciones y responsabilidades, entre otros aspectos, mientras comienzan a aplicarse obligaciones más estrictas.

En este contexto, Pro Food llama la atención sobre el riesgo de una aplicación que no esté basada en evidencias científicas. Por ello, la asociación defiende un aplazamiento o revisión de determinados objetivos, especialmente teniendo en cuenta las importantes limitaciones operativas que pueden surgir para las empresas.

La sostenibilidad debe analizar producto y envase

El principio central de la posición de Pro Food es claro: la sostenibilidad no puede evaluarse observando únicamente el material del envase, sino que debe incluir también el producto envasado.

Según la asociación, soluciones que aparentemente pueden parecer más “virtuosas” podrían generar impactos negativos si reducen la vida útil del alimento o aumentan el desperdicio. Estudios de análisis de ciclo de vida, como el realizado por la Universidad de Turín por encargo de Pro Food, muestran, por ejemplo, el comportamiento ambiental competitivo de los envases de rPET, también gracias a su contribución a la reducción de pérdidas alimentarias.

Preocupación por las restricciones al plástico en frutas y hortalizas

Pro Food considera inaceptables las restricciones previstas por el PPWR a partir del 1 de enero de 2030 sobre el uso de envases plásticos para frutas y hortalizas frescas preenvasadas de menos de 1,5 kilos y en el sector HORECA, al entender que no se basan en una evaluación de impacto específica.

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La asociación recuerda que aproximadamente el 50% de las frutas y hortalizas frescas en Europa ya se comercializan a granel, que los envases plásticos para frutas y hortalizas frescas representan solo el 1,5% de todos los envases plásticos alimentarios, y que el sector ya ha alcanzado altos niveles de contenido reciclado, en algunos casos por encima de los objetivos fijados por el PPWR para 2040.

Para Pro Food, estos datos ponen de manifiesto la necesidad de alinear los objetivos regulatorios con las capacidades industriales actuales.

Riesgo de fragmentación del mercado único

La organización también advierte de un posible riesgo para el mercado único europeo. La eventual definición de listas de exención para productos hortofrutícolas que puedan seguir envasándose en plástico, si estas difieren entre Estados miembros, podría fragmentar el sistema.

Esto obligaría a las empresas del sector de frutas y hortalizas a adaptar sus envases país por país, con impactos sobre los costes, la logística y la libre circulación de mercancías.

Por este motivo, la asociación está trabajando en varios frentes: participación en los trabajos sobre actos delegados y directrices de aplicación, diálogo con las instituciones y apoyo a iniciativas legales sobre los aspectos que considera críticos dentro de la regulación.

Optimizar y reciclar, no eliminar cuando aporta valor

La posición de Pro Food puede resumirse en una idea: la transición debe ser coherente y estar basada en datos científicamente demostrados. El envasado plástico debe optimizarse y reciclarse para su reutilización, pero no eliminarse allí donde cumple una función esencial.

El futuro del envasado alimentario, según la organización, pasa por el ecodiseño, la innovación, las cadenas de reciclaje y evaluaciones científicas capaces de medir el impacto real de las alternativas.

Desde esta perspectiva, Pro Food se posiciona como socio técnico de la cadena agroalimentaria, con el objetivo de combinar sostenibilidad ambiental, seguridad alimentaria y competitividad industrial a lo largo de todo el ciclo de vida del producto.

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