Segunda vida para el tomate español

El descenso de superficie de Holanda por el alto coste de los insumos favorece a la producción española, que sumará un 15% más de cultivo de tomate este año.
carrefour tomate km 0

Si el tomate fuera el protagonista de una película, podría decirse que acaba de vivir un giro de guion digno de cualquier epopeya cinematográfica. Hace exactamente un año, en plena Fruit Attraction, algunas de las principales empresas del sector lanzaron un grito alto y claro en forma de manifiesto: el tomate se estaba muriendo. Hablaban de ‘Réquiem por el tomate español’. Doce meses después, con un aumento galopante de la inflación, la Covid-19 aún coleando y una guerra que no cesa en plena Europa, la situación de nuestro protagonista es bien distinta. Por fin hay motivos para la esperanza (al menos en lo que respecta a las ventas).

Y es que la ventaja competitiva de los invernaderos solares gana enteros frente a los ingentes costes que supone poner en marcha la climatización e iluminación de los invernaderos de Holanda. Los altos costes de la energía han provocado que este país competidor reduzca su superficie de producción y retrase las cosechas dejando un importante espacio al producto español durante los meses más fríos. «Es como volver atrás en la historia, con España produciendo en invierno y los países del norte de Europa produciendo sus propias verduras en verano», dijo a Reuters la analista de Rabobank, Cindy van Rijswick.

Ya el invierno pasado Holanda produjo entre un 20-30% menos de tomate que otros años, según cifró en una rueda de prensa en Coexphal Juan Antonio González, presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de Almería. ¿Se acentuará más este descenso en la presente campaña o, como opinan algunos operadores, compensarán con una producción más fuerte en la etapa central del año? Lo que sí esta claro es que, antes incluso del inicio de la campaña española, ya se percibía una mayor demanda de producto por parte de los compradores para los meses de invierno. Sin duda, el empujón definitivo se lo han dado los buenos precios de la campaña pasada (el aumento del coste unitario del +25% no impidió que fuera uno de los productos más rentables, con un +46% de precio respecto a 2020/21 y un crecimiento de los ingresos del +45%, según Coexphal), así que no es de extrañar que las previsiones indiquen un aumento de la superficie de tomate para este año del 15%, según cifran ASAJA Almería y obtentoras consultadas por Fruit Today.

Exportación, Marruecos y UK

Desafortunadamente, no todo es de color de rosa. Según el Informe sobre perspectivas a corto plazo para los mercados agrícolas de la CE, la producción de tomate en fresco en la UE mantiene la tendencia a la baja de los últimos años. En 2022 decrecerá un 3% respecto a 2021, totalizando 6,2 mill. Tn y un – 5% respecto al último lustro.

Cae también el consumo anual de tomate fresco (-2%) con 14,6 kg/per cápita.

La exportación comunitaria se ve resentida por el eterno competidor de España, Marruecos, que ha sabido aprovechar la puerta que le abrió el Brexit. En Reino Unido las importaciones procedentes de Marruecos en el primer semestre crecieron un 15%, con 74.519 Tn, desplazando al sector español como primer proveedor.

A la inversa, desde UK, Jack Ward, director ejecutivo de la British Growers Association, declaró a Reuters que es inevitable que la producción de frutas y hortalizas se traslade a climas más cálidos por el aumento del coste de los insumos. «Moveremos la producción más al sur, a través de España, Marruecos y otras partes de África».

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