Aprovechamiento, base de la V Gama en la Palma

Cooperativa La Palma lleva a cabo un ambicioso proyecto de V Gama que sienta sus bases en el aprovechamiento para generar economía circular

Cooperativa La Palma trabaja en un ambicioso proyecto de V gama. Para el cuidado del medio ambiente ha invertido en una nueva planta capaz de procesar y reconvertir la materia prima que, por aspecto, época del año y sobreproducción, o por tamaño, no puede ser vendida de manera convencional a los clientes y mercados donde está presente.

Con este objetivo, ha puesto en marcha un proyecto a largo plazo en I+D+i que permita conocer las propiedades y posibles usos de las diferentes variedades que sus agricultores socios producen a lo largo del año.

Para llevar a cabo esta primera fase, ha establecido acuerdos con entidades y empresas relacionas con la investigación, tanto públicas como privadas, así como con universidades a fin de generar conocimiento y nuevas oportunidades laborales.

Este nuevo proyecto de la Cooperativa, conocida por su alto nivel de especialización, constante inversión y reconocida calidad, tiene como finalidad seguir ofreciendo al mercado y a los consumidores productos de valor añadido que aporten nuevas alternativas.

Con este objetivo estratégico, ha trabajado en dos ejes fundamentales. La ciencia, a través de la investigación, llevada hasta la tecnología y escalabilidad de las diferentes propuestas, para ofrecer productos seguros y nutricionalmente ricos, adecuados a los diferentes targets y grupos poblacionales. Y el eje gastronómico, para ofrecer productos de sabor, manteniendo el nivel reconocido de sus frescos.

La cooperativa ha ido segmentando posibles desarrollos, comenzando con un portfolio que comprende gamas de diferentes categorías: de productos larga vida como las conservas, salsas picantes o mermeladas, a refrigerados como cremas, gazpacho o hamburguesas veganas.

Siempre con el consumidor en el centro de la toma de decisiones, segmentado por grupos poblacionales en un entorno social de gustos atomizados, donde la gastronomía propia convive con una incipiente demanda de gastronomía étnica, con nuevos valores éticos relacionados con el medio ambiente, el conocimiento del origen de los productos, la ética actual en relación con el aprovechamiento alimentario o cuidado animal, todo ello entendiendo sus necesidades nutricionales y momentos de consumo.

Además, desde La Palma se han compartido estos objetivos en mercados históricamente estratégicos, pero también en mercados locales a fin de poder generar planes de ejecución en los que esté presente la co-creación de productos junto con los clientes y distribuidores, generando rutas al mercado adaptadas.

En el proceso cuenta con todos los eslabones de la cadena de valor, desde los agricultores que incluso son protagonistas en las etiquetas de los productos, pasando por los empleados, que participan de los diferentes paneles de sabor y catas de productos en desarrollo, como de los clientes y consumidores finales, a los que encuestan en los puntos de venta para conocer su opinión sobre cuestiones como la presentación, cantidades óptimas y sabor.

Para La Palma la economía circular pasa por la innovación y mejora constante de los productos, la verticalización total de los procesos y diferentes fases de desarrollo, el apoyo en comunicación y una fuerte inversión en marketing. Es un cambio cultural interno y una política a largo plazo de evolución, piedra angular de la sostenibilidad del campo y sus agricultores.

Más de 30 referencias y 10 acuerdos

En sólo 24 meses ha lanzado más de 30 referencias al mercado, ha cerrado más de 10 acuerdos con empresas industriales, de tecnología y científicas que permiten acelerar y certificar cada nuevo paso para asegurar el éxito en la transición hacia la economía circular total o 360, de manera que lidere este campo en su sector y pueda pasar a configurarse no solo como una cooperativa de frescos sino de productos de alimentación.

De esta manera, ha presentado conservas de tomate en aceite, mermeladas, salsas picantes, pistos, productos deshidratados como ayuda culinaria, gazpachos y cremas, untables de vegetales, emuladores de hamburguesas o de atún (Plant Based) y tiene previsto duplicar el número de referencias de manera que pueda cubrir una necesidad común en todas las categorías de alimentación refrigerada y de ambiente.

La cooperativa tiene previsto continuar con varias líneas de conocimiento y ciencia estratégicas tanto para innovaciones en gran consumo como adaptadas a Food Service, e-commerce, incluso suscripción, ya que cuenta con uno de los mayores índices de fidelidad de consumidores de fruta y verdura del sector.

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La presencia de la marca es otra de las claves. Históricamente estaba supeditada a terceros, pero con la economía circular será la propia marca La Palma la que capitanee el proyecto. Así, canalizará toda la pedagogía necesaria al consumidor, comprador y distribuidor sobre la importancia de la economía circular en el presente y futuro de la alimentación como pilar clave de elección.

A la hora de transmitir información, no quieren dar mensajes equivocados ni dejarlos abiertos a interpretación, ya que se corre el riesgo de dispersión o mensajes poco creíbles, como ha sucedido en el pasado y presente en otros movimientos sociales respecto a la alimentación. Compartir y comunicar son partes clave de su proyecto, haciéndolo transversal a todas sus áreas, clientes y productos.

Para llevar a cabo su gran objetivo han incorporado biólogos, tecnólogos de alimentos, bromatólogos, ingenieros industriales y un equipo completo de realización, marketing digital y e-commerce, sumando nuevos perfiles a los 17 que ya tenía.

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