Bonnysa: diferenciación y nuevas apuestas

Bonnysa

Bonnysa, como una de las compañías referentes en el mundo del tomate, apuesta por marcar la diferencia y se introduce en nuevos cultivos.

Fruit Today euromagazine habló con Teresa Brotons, directora comercial de la compañía alicantina.

Como históricos del tomate, ¿cómo ha sido la evolución y comercialización de este producto en los últimos años?

El tomate forma parte de nuestro ‘core business’ desde 1956, el mismo año de nuestra fundación. Desde entonces ha habido una gran evolución tanto en su cultivo como en las variedades demandadas por el retail y el cliente final. El más tradicional ha cedido protagonismo a otras variedades que tienen un alto valor añadido.

En la actualidad y debido a la gran evolución en variedades, ¿por cuáles se decanta Bonnysa?

Testamos más de 400 variedades al año y procuramos ser siempre innovadores respecto a los cultivos. Actualmente las referencias más exitosas pasan por los cherries (pera, rama y de colores), así como tomate en rama; todos ellos dentro de una demanda más que aceptable. Con este portfolio estamos logrando un significativo feed back del retail.

¿La COVID19 ha significado para Bonnysa alguna alteración en las programaciones de ventas?

La COVID19 llegó en un momento clave de campaña, en el que nos encaminábamos al final de la temporada. El sobrecoste logístico, que los clientes eligieran productos de sus propios países para apoyar su economía y unas ventas en diente de sierra nos han afectado, lógicamente. Ahora nos encontramos en un momento de cierta estabilidad, que nos permite ser optimistas.

La superficie de tomate sigue cayendo en todo el territorio, ¿pasa Bonnysa por la misma tendencia?

La agricultura en España pasa por un momento delicado, sobre todo para cultivos en los que la mano de obra tiene un fuerte impacto en su precio, como es el caso del tomate.

Por este motivo, Bonnysa lleva tiempo sumergida en un proceso de transformación, especializándonos sólo en variedades con un alto valor añadido en lo que se refiere a tomate. Y, por otra parte, cogiendo impulso en el negocio de otras frutas como el plátano y la papaya, procedentes de Canarias, y muy recientemente por la uva sin pepitas en la península.

¿Cómo es el comportamiento de los mercados exteriores en estos momentos?

Existe mucha expectación por la evolución de la situación. Nuestros mercados de exportación tradicionales (Alemania, Países Bajos o Escandinavia) siguen manteniendo las compras con normalidad, pero el británico, con el que llevamos trabajando desde siempre, aunque mantiene una tónica fluida, sigue bajo la sombra del Brexit y, según el acuerdo o no al que se llegue, tendrá un tipo de evolución u otro.

¿Cuáles son las novedades más recientes de la empresa? (además de la integración en Europlátano)

Este será un año de cambios porque hemos vuelto al cultivo de uva después de 25 años y esperamos para la próxima temporada un volumen relevante. Todo ello con variedades sin pepita, extradulces y con mucho aroma.

La IV gama también evolucionará con nuevos formatos y nuevos productos en los que llevamos mucho tiempo trabajando. En esta campaña hemos notado un aumento en las ventas de esta categoría y creemos que su evolución será progresiva tras volver a la nueva normalidad.

Por otro lado, para Bonnysa el plátano es una línea estratégica, con la que buscamos reforzarnos como productores y comercializadores

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