En plena crisis, un biochar español logra por primera vez el sello de fertilizante de la UE

El biochar de oliva de Carboliva se convierte en el primer producto de este tipo en España certificado por CAAE como fertilizante UE con marcado CE conforme al Reglamento (UE) 2019/1009, lo que permite su uso y comercialización sin restricciones en los 27 países de la Unión tanto en agricultura convencional como ecológica
Carboliva-fertilizante

Carboliva, empresa andaluza especializada en biochar a partir de subproductos del olivar, ha conseguido que su biocarbón de oliva sea el primer biochar en España certificado como fertilizante UE con marcado CE. La certificación, otorgada por CAAE conforme al exigente Reglamento (UE) 2019/1009, reconoce oficialmente este producto como fertilizante armonizado y abre la puerta a su comercialización en todos los Estados miembro con plenas garantías de seguridad, calidad y trazabilidad.

El nuevo reglamento europeo de fertilizantes, aplicable desde julio de 2022, permitió por primera vez que materiales procedentes de residuos valorizados, como el biochar, pudieran obtener el marcado CE y circular libremente en el mercado único. Para lograrlo, los productos deben superar estrictos requisitos sobre contenido en nutrientes, límites de contaminantes, seguridad para la salud humana y el medio ambiente, así como controles de calidad y documentación técnica detallada.

En este contexto, la certificación de CAAE sitúa al biochar de Carboliva en una posición pionera: según la información disponible, hasta la fecha ninguna otra empresa de biocarbón en España había obtenido la categoría de fertilizante UE con marcado CE para un biochar. El reconocimiento llega, además, con una doble validación especialmente relevante para el sector agroalimentario: por un lado, el cumplimiento de la normativa europea de fertilizantes; por otro, la calificación del producto como insumo autorizado para agricultura ecológica, lo que permite su uso tanto en producción convencional como orgánica.

La certificación se produce en un momento delicado para el mercado mundial de fertilizantes, marcado por tensiones geopolíticas, encarecimiento de la energía y restricciones en el comercio de materias primas clave como la urea o el amoníaco. Esta situación ha incrementado los costes de producción agrícola y ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de muchos países ante la dependencia externa de fertilizantes químicos. Frente a este escenario, productos como el biochar de Carboliva, elaborados localmente a partir de biomasa del olivar, se perfilan como una alternativa estratégica que reduce la exposición a la volatilidad de los mercados internacionales.

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Desde el punto de vista agronómico, el biochar se consolida como un insumo de alto valor añadido: su estructura porosa favorece la retención de agua y nutrientes, mejora la estructura del suelo, crea hábitat para la microbiota beneficiosa y contribuye a reducir la lixiviación de nitrógeno y fósforo. A ello se suma su capacidad para fijar carbono de forma estable en el suelo durante largos periodos, lo que lo convierte en una herramienta útil en estrategias de mitigación del cambio climático y en esquemas de eliminación de carbono (CDR) basados en biomasa.

“Esta certificación demuestra que es posible convertir los subproductos del olivar en un fertilizante de alto valor, con respaldo legal europeo y con beneficios claros para el suelo, el agua y el clima”, señala Álvaro Espuny, CEO de Carboliva. “El hecho de contar a la vez con el marcado CE como fertilizante UE y con el certificado de insumo ecológico de CAAE significa que nuestro biochar puede utilizarse con todas las garantías tanto en agricultura convencional como en ecológica. Para las explotaciones agrícolas, supone disponer de una alternativa de proximidad, con un precio más estable y compatible con la transición que ya está viviendo el campo” añade,

Para obtener el marcado CE como fertilizante UE, Carboliva ha debido superar un proceso de certificación que incluye auditorías técnicas y de calidad, una Declaración UE de conformidad y una evaluación completa según los módulos establecidos en el Reglamento (UE) 2019/1009. Entre otros aspectos, se verifica el control de la materia prima, la homogeneidad del producto, el cumplimiento de los parámetros de seguridad y el correcto etiquetado, asegurando que cualquier agricultor europeo pueda utilizarlo con las mismas garantías que un fertilizante mineral tradicional.

Con este hito, Carboliva refuerza su apuesta por la economía circular del olivar, demostrando que la valorización de los recursos locales puede traducirse en soluciones rentables y alineadas con las políticas europeas de descarbonización, bioeconomía y sostenibilidad agraria. La compañía prevé seguir trabajando con cooperativas, distribuidoras y proyectos agrícolas para extender el uso del biochar certificado tanto en sistemas intensivos como en explotaciones de secano, donde la mejora de la fertilidad y la capacidad de retención de agua del suelo son especialmente críticas.

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