Convulsión y pesimismo en el sector citrícola

naranjas

El balance de la primera parte de campaña citrícola se cierra bajo el calificativo de desastroso

La confluencia de diversas circunstancias ha provocado que la dureza del temporal sea difícil de olvidar, especialmente para aquellos a los que las liquidaciones no les permitirán cubrir gastos. Hablamos de los productores.

El sector ha vivido un mes de diciembre pleno de movilizaciones, que amenazan con extenderse a enero de 2019.

¿Es Sudáfrica el chivo expiatorio de la situación?

No, no lo es. Desde el propio sector se reconoce abiertamente que se necesita una reorganización y reorientación varietal. Existe un problema y no es nuevo: exceso productivo en determinadas variedades como la clemenules, de la que algunas fuentes aseguran que “puede llegar a sobrar hasta un 1/3 del volumen actual, que ronda el millón de toneladas, con una afectación muy importante en las comarcas de Castellón y Tarragona.”

Este mismo problema afecta a la naranja navelina de la que también se da un exceso productivo que es más manifiesto en algunas zonas que en otras. La cifra de navelinas llega a los 1,2 millones de toneladas y están situadas especialmente en la comarca de La Ribera (800.000 kilos) y en la Vega del Guadalquivir.

Puesto sobre el tapete este problema endémico del sector, añadimos al cóctel, una pésima gestión de acuerdos con países terceros, en este caso del hemisferio sur y, más en concreto, con Sudáfrica.

La entrada de producto sudafricano sin aranceles, que hasta hace tres años finalizaba el 15 de octubre ha pasado a ser el 30 de noviembre. Y lo que empeora la situación es que, de facto, hasta el mismo 30 de noviembre los barcos pueden cargar mercancía en puerto y llegar a Europa dos semanas después. Mercancía que, almacenada en modernas cámaras frigoríficas, todavía se vende semanas después, llegando incluso a Navidad.

Y para acabar de rematar la pésima situación, el clima en destino no acompaña y en origen se producen lluvias torrenciales en un mal momento. Todo ello, dentro de una coyuntura de volúmenes normales de campaña, pero no de calidad.

Reactivando Intercitrus

Si quisiéramos hacer una lectura positiva de todo lo acontecido a lo largo de las últimas semanas, la única cosa buena a la que se puede hacer referencia es a la reunión de Intercitrus.

El encuentro reviste una importancia especial teniendo en cuenta que este organismo llevaba en fase de letargo más de una década. Al menos, la gravedad de la situación ha provocado que los diferentes actores se sienten en una mesa a dialogar y buscar soluciones.

En la reunión del día 19 se juntaron los responsables de las organizaciones agrarias, ASAJA, UPA y COAG, como representantes de los productores, el Comité de Gestión de Cítricos (CGC), con su nuevo presidente Manuel Arrufat y las Cooperativas Agrarias de España. Todos coincidieron en la necesidad y conveniencia de volver a activar la interprofesional como plataforma unitaria para aglutinar todas las voces que forman parte del sector.

En este sentido las reivindicaciones se dirigen tanto a las administraciones autonómicas, como a la central y a Bruselas. Entre las medidas más urgentes que se plantean destacan: un plan de reestructuración de las variedades con problemas comerciales, retirada de volúmenes suficientes que alivien el fresco con medidas como la transformación en zumo con destino a beneficencia, estudio del impacto de los acuerdos comerciales con terceros países, así como una exigencia de reciprocidad en materia laboral y fitosanitaria.

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