“Debemos buscar nuevas alternativas”

La búsqueda de alternativas que hagan más viable la producción es una constante desde la dirección de la cooperativa de Carlet (Valencia)

En un contexto extremadamente difícil, la entidad de la comarca de la Ribera, máximo exponente de la fruta de hueso en la Comunidad Valenciana, sigue apostando por una producción que está en el propio ADN de sus socios. Su gerente, José Climent explica que “pese a las dificultades del hueso debemos seguir en una línea de modernización, de vanguardia y de búsqueda de nuevas oportunidades que den rentabilidad al agricultor y, por supuesto, satisfacción al consumidor”.

Al contrario que en Andalucía, en Valencia no se han producido arranques masivos. “Es cierto que vivimos en un periodo de grandes excedentes pero los agricultores, en su mayoría, siguen aguantando de manera estoica estas campañas, en parte porque nos ayudan nuestras otras dos bases productivas, el kaki y los cítricos.”

Más promoción y menos arranque

“Los socios no están preparados económicamente para afrontar el arranque y nuevas inversiones. Supondría posiblemente el abandono”. Y en este sentido, Climent, remarca ser más partidario de la promoción a gran escala que de los arranques. “Todo ello pese al exceso productivo que tiene todo el país.”

Los volúmenes de este año se presentan bajo las consecuencias de dos heladas (la del 22 y 23 de febrero y la del 21 y 22 de marzo) que reducirán la cosecha hasta un 40%. Con la primera, la nectarina y el melocotón fueron los productos más afectados; la segunda perjudicó a todas las especies, incluido el paraguayo y el albaricoque y con un calendario más amplio ya que la primera sólo dañó a las variedades extra tempranas.

Esta reducción en todo el calendario tiene su parte positiva, ya que las primeras previsiones apuntan a que la acumulación de fruta al inicio de campaña no será cuantiosa. “Esperamos que el mercado tradicional pueda absorber estos volúmenes hasta que las cadenas empiecen con sus programas en mayo y no se produzca una caída de precios en picado, como la temporada pasada, que no se recuperan.”

El volumen global de la entidad se sitúa entre 12 y 14 millones de kilos de fruta: unos 7.000 son de nectarinas, 2.000 de melocotón, alrededor de 2.000 de paraguayo, unos 1.000 de albaricoque y algo de platerinas. Sus principales destinos se encuentran en la Europa central, donde Francia e Italia cumplen un papel destacado y conocen muy bien el prestigio de la marca Diplom.

Respecto a las diferentes especies, Climent cree que “el albaricoque ha tocado techo y su desequilibrio entre oferta y demanda es muy fuerte y en el paraguayo se ha pasado del éxito al exceso en muy pocos años.”

 

La dinámica de cambio en el sector es muy rápida con cultivos intensivos que producen mucho y más rápido, lo que implica una saturación del mercado cuando un producto lleva una buena trayectoria de precios, puesto que todo el mundo acaba apostando por lo mismo. “Este es un problema que ya está sobre la mesa con fruta de hueso, y se podría producir en breve con el kaki,” concluye el directivo.

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