El ecológico no tiene techo

La superficie de agricultura ecológica en España se situó en 2,2 mill. ha en 2018, un 8% más que en 2017.

Fruit Today entrevista al director general de Unica, Enrique de los Ríos, para conocer sus pasos en uno de los segmentos en los que más crecen.

La cooperativa de segundo grado ha crecido un 15% en volúmenes de producto bío en lo que va de campaña hasta principios de enero. En 2018/19 cerró la campaña con 50 mill. kg y en esta espera alcanzar los 60 millones aproximadamente.

¿Hasta dónde prevén crecer en ecológico? ¿Tienen techo?

Mientras los clientes perciban el ecológico como algo valioso para ellos, el medio ambiente y su salud y exista posición de mercado, seguiremos creciendo. En principio no hay límite, como si tenemos que pasarnos al ecológico al 100%. Lo que ocurre es que estimamos que haya un techo de mercado, pero ahora mismo no se vislumbra. De hecho, algunos productos ya solo se encuentran en ecológico en los lineales de supermercados, como los pimientos picantes. El retail se decanta por un solo producto en bío principalmente para especialidades y referencias étnicas. En los de gran consumo como pepino o el tomate sí se mantienen tanto convencional como bío.

El consumo sigue al alza, pero también la producción, no solo en España sino en otros países. ¿Podría crearse una burbuja ecológica?

Ahora mismo dentro de la propia UE hay un crecimiento sostenido. Si hay muchos más agentes compitiendo en el mercado, aunque haya demanda, hay más teléfonos a los que llamar, y entre nosotros nos bajaremos los precios. Pero de momento en la UE hay sitio de sobra para todos. Incluso en España hay enseñas con productos ecológicos y otras que aún no los tienen en sus lineales. En unos años el mercado nacional podría ponerse a rebufo de otras economías que apuestan por el ecológico y saltar a valores de dos cifras en porcentaje de (consumo) ecológico.

Los países con mayor poder adquisitivo son los que más bío consumen (un 10% en Suiza, Suecia, Austria y Dinamarca). Es lógico pensar que, si se bajan los precios, se democratizaría el consumo, pero ¿hay modo de encontrar el término medio con la rentabilidad? ¿Cuál es el ‘justiprecio’ del ecológico?

Es complicado saber el precio justo. El ecológico tiene más gastos y menos producción, ahí está la pequeña o gran contradicción, porque utiliza más suelo para alcanzar la misma producción. Hay que tener en cuenta los costes de producción, del envasado que tiene que ser diferencial… Ahora el ecológico está entrando en el camino lógico de los envases bío o incluso de la comercialización sin packaging, lo que podría llevar a generar un mayor desperdicio, y la cadena logística se podría complicar e incluso llevar a un aumento de costes. Mientras haya un consumidor que entienda que el precio final debe ser el resultante de aplicar los costes, un bottom-up (de abajo a arriba), tendrá sentido. Pero se corre el riesgo de que el mercado ecológico, hasta ahora atractivo, se pueda poner en entredicho por llevarlo entre todos a un punto en el que sea muy bueno para el consumidor (por precios) pero muy malo para el agricultor. Si somos inteligentes, no tiene que darse esa situación.

Precisamente el tema de los precios y su inestabilidad por la entrada de nuevos players, principalmente empresas mixtas, es una de las quejas de las empresas especializadas en ecológico…   

La competencia no les gusta. El ecológico es atractivo y ahora hay que competir, igual que se compite en convencional. Si creen que no es viable (mantener la rentabilidad), lo que tendríamos que hacer es crear grandes plataformas de ecológico, aplicar el sentido común y planificar conjuntamente, llevando a cabo las acciones de mercado y marketing colaborativo necesarias, como un equipo.

¿Cómo está evolucionando la plataforma de ecológico GEA?

El proyecto está articulado desde el punto de vista de sistemas y administrativo. Unica tiene los almacenes para empezar en cualquier momento en las instalaciones de Natursur (antigua Casur), especializadas al 100% en ecológico. Nuestros socios ya llevan todo el producto bío allí para su confección. Y en cuanto veamos el momento oportuno desde el punto de vista operativo, tenemos todo el back office listo para poner en marcha GEA.

Normalmente se asocia el producto ecológico con la salud. Sin embargo, científicos como J.M. Mulet (Profesor de Biotecnología en la UPV y autor de ‘Los productos naturales ¡vaya timo!’) aseguran que «Lo ecológico no es más sano ni más bueno para el medio ambiente». ¿Hay desinformación sobre este tema? ¿Por qué sigue creciendo el consumo bío si realmente no aporta esa salud que se promulga?

El ecológico, como todo en la vida, tiene una parte de razón y otra de percepción y emoción, y lo que prima son estas dos últimas. Se percibe como más sano y eso prevalece a nivel de mercado. Podemos entrar en el debate de si es mejor para la salud o el medio ambiente, y posiblemente encontraremos pros y contras. Yo me atrevería a decir que no está claro que desde el punto de vista racional el eco sea mejor que un producto bien hecho con agricultura intensiva sostenible como la que se hace en España. Hay muy poca diferencia entre ambos. La gente sigue comiendo galletas, que son harina con azúcar, fuma, bebe… son productos que no son sanos, pero perciben que proporcionan algún beneficio a nivel de experiencia. Al final se trata de percepción.

En un artículo que escribió en 2017 hablaba de que la tendencia sería todo lo relacionado con lo healthy, y a día de hoy ya es una realidad. ¿Qué será lo próximo? ¿Productos funcionales?

Lo healthy y el impacto de la transformación digital y las redes sociales en la transformación del producto fresco ya están aquí. La verdadera revolución sería que el sector aprovechase todas las herramientas disponibles para valorizar nuestros productos, que se articulase un marketing efectivo; procedimientos más eficaces y sostenibles que los actuales; una comercialización más eficaz a través de actores más grandes que puedan dar un mejor servicio a distribución y consumidor… El modelo actual no solo se debe basar solo en innovación de productos, sino también en innovación a la hora de convencer al consumidor de la bondad de un determinado producto. No consiste solo en producir al modo ‘oído cocina’, sino en establecer una interlocución más sensata con clientes y consumidor. El ecológico es un mercado súper interesante, no deberíamos matar el segmento de mercado por no hacer las cosas bien. Hago un llamamiento a trabajar todos por un eco sensato y dar al consumidor lo que necesita. Almería tiene una ventaja respecto a otras áreas de Europa, donde se está intentando que el residuo cero sustituya al ecológico conceptualmente, y no deberíamos permitirlo. Son dos cosas distintas.

 

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