España lucha con ‘tirachinas’ para batir al gigante

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En el inicio de campaña COAG denunció la “barra de libre” de sandías en frontera. Una situación que las empresas afrontan tratando de maximizar la eficiencia para mantener su estatus.

A mitad de marzo, antes de que comenzara la campaña nacional de sandía, COAG volvió a apuntar el dedo contra la competencia desleal de países terceros. Una losa “insoportable” para el sector agrícola y que año tras año se agranda. Según el estudio elaborado por la organización agraria, la importación española de sandía se ha multiplicado casi por 9 entre 2014 (10.572 t) y 2020 (88.603 t). El año pasado Marruecos volvió a copar el 81% del total de sandías importadas, seguido de Senegal (10%) y Brasil (1,8%).

Andrés Góngora, responsable del sector de frutas y hortalizas de COAG, asegura que “importadores y plataformas de compra de cadenas de distribución concentran el grueso de las importaciones entre marzo y junio (88% del total) para forzar unos precios a la baja en el inicio de nuestra campaña y mantener una tensión artificial que lastra la rentabilidad de nuestra producción”. Una situación que se agrava con la pandemia como telón de fondo, ya que los productores se ven obligados a afrontar costes añadidos a los ya de por sí crecientes gastos en insumos.

Tampoco se salva el melón, un producto con varios frentes abiertos: por un lado, lleva varios años sucumbiendo al ‘éxito’ de la sandía; por otro, sufre problemas de calidad en algunas tipologías en las zonas más tempranas; y, el más grave, la ya mencionada competencia de terceros (+30% en el último lustro según los datos de Estacom), hasta tal punto que hay quien asegura que Marruecos en particular “nos quitará de en medio” en tipologías como el Cantaloup y el Galia, con las que sigue sumando hectáreas en zonas como Dakhla. Además, otro problema añadido es el adelanto de las producciones alauitas por el aumento de temperaturas. Una medida que afecta directamente a la producción almeriense. Tampoco hay que perder de vista la importación de melón de Brasil, que como recuerda Cooperativas Agro-Alimentarias, se solapa con la producción española, desequilibrando gravemente el mercado.

Fruit Today ha podido contrastar esta información con algunas de las principales obtentoras y productoras españolas de sandía y melón, que ven a Marruecos como una seria amenaza, difícil de combatir.  “Intentamos luchar contra la competencia desleal de terceros, pero es como luchar con tirachinas contra un gigante”, asegura Loli Rodríguez, responsable de Sandía en Unica. Como ellos, otras empresas del sector tratan de mantener la posición de liderazgo invirtiendo en todo tipo de herramientas para maximizar la eficiencia y el rendimiento y ofreciendo la máxima calidad y seguridad alimentaria. En este sentido, cabe destacar la intensificación de la apuesta por las marcas, especialmente para el mercado nacional, más especializado. Los europeos prefieren producto europeo (países como Alemania han aumentado la demanda un 40% según Coexphal), salvo excepciones como el mercado francés, que prefiere melones marroquíes y les dejan “barra libre total vía Saint Charles”.

A la inversa, la exportación española alcanzó el año pasado las 839.619 toneladas de sandía (71.308 t menos que en el año anterior), y en melón las ventas al exterior ascendieron a 433.746 toneladas (-22.037 t), según cifras recabadas por Fepex.

La campaña, en cifras

El mal tiempo ha marcado el inicio de la temporada de sandía y melón en la zona más temprana, Almería, que ha arrancado con un ligero retraso respecto al año pasado como consecuencia de las bajas temperaturas de diciembre y principios de este año, si bien la calidad no se ha visto afectada.

La consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía estima que en la provincia hay 10.778 hectáreas de cultivo de sandía y alrededor de 2.965 hectáreas de melón, lo que supone un incremento de superficie del 1% y el 4%, respectivamente, respecto a 2020.

 

Mapa de tipologías

 

En sandía la más cultivada es la blanca rayada. Tal y cómo va avanzando la campaña, su oferta va decreciendo dejando paso a la negra triploide, que este año crece un 4% según Coexphal. En un menor porcentaje, pero en claro ascenso, encontramos también la tipología de sandía mini (+7%) y midi, enfocada principalmente a productores de ecológico y exportación. Y muy de nicho, están las especialidades como la sandía amarilla, dirigida principalmente al mercado alemán. En 2020 la ‘tarta’ quedó así: 48% de rayada, 22% de negra sin semilla, 28% de mini y 2% otros tipos, según se desprende del Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía.

 

Respecto al melón, las casas de semillas perciben un aumento en el consumo de conveniencia con calibre cada vez más pequeño y práctico, principalmente en exportación, pero también en nacional, y coinciden en estimar una reducción de superficie en melón Cantaloup, Galia y Piel de Sapo al aire libre de entre el 10-15% respecto a la pasada campaña. Crece la superficie de cultivo dedicada a melón amarillo, entre un 5-10% tanto en Almería como Castilla-La Mancha, como consecuencia de las buenas cotizaciones que ha tenido en las últimas campañas, con una media cercana a los 0,30€/kg. Comparándolo con el Cantaloup, con precios que oscilan entre los 0,20-0,30€/Kg, queda claro que al agricultor le compensa más el amarillo, por su mayor rendimiento por hectárea, manejo más sencillo y menores costes. Mientras que el Galia, en el mismo rango de 0,20-0,30€/Kg, pierde fuelle por el alto coste en insumos, entre otros factores, explican las casas de semillas.

En 2020 la tipología más cultivada en Almería fue el Galia, con un 33% de la superficie total dedicada a melón. En segundo lugar, quedó el amarillo con un 27%. Le siguieron el piel de sapo, con el 23%, y el Cantaloup con un 17%.

Tendencias a seguir

 La mayor profesionalización del sector en el terreno de la sandía ha hecho proliferar las marcas. Actualmente se puede afirmar que la práctica totalidad de los productores y comercializadores han alcanzado un alto estándar de calidad, logrando que España sea uno de los países con mayor consumo de sandía per cápita, por encima de 10 kg / persona y año.

Nunhems, división de semillas hortícolas de BASF, ha sido la gran precursora de esta realidad donde la marca-calidad es el centro, y la han seguido el resto de obtentoras. Pere Montón, Account Manager de Nunhems, traza las líneas que están siguiendo en materia de tendencias. “Estamos trabajando en diferentes objetivos y, sin duda, uno de ellos es hacer de la sandía un producto a prueba de niños, es decir, aumentar el consumo entre los niños (ya que esto es relativamente bajo), vencer los obstáculos que dificultan el comer sandía con formatos más adaptados, más cómodos, porciones para llevar, etc.”.

Otro objetivo en el que están trabajando es aumentar el consumo de sandía por la mañana, relacionando la sandía como un producto para obtener energía, diseñando nuevas posibilidades en los platos que se consumen por la mañana o crear un complemento específico para determinadas propuestas culinarias.

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No descuidan tampoco el diseño en materia de packaging, con nuevas maneras para transportarlas más fácilmente y almacenar las sandías en el hogar, incluso fuera del frigorífico.

Por último, trabajan para dar respuesta al aumento del formato “ready to eat”, demandado por los consumidores para consumo fuera del hogar y en el caso de tener invitados en casa.

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