“La WCO no va a servir a los intereses de la citricultura española”

CGC Inmaculada Sanfeliú

Fruit Today euromagazine habló en exclusiva con Inmaculada Sanfeliu, directora general del Comité de Gestión de Cítricos, la entidad española que suma casi 2.500 millones de euros con las exportaciones de sus socios

Antes que nada, ¿nos puede comentar a quién integra la entidad de la que usted está al frente y los porcentajes de producción y comercio que representan?

El CGC es una Asociación Profesional de ámbito nacional integrada por empresas exportadoras privadas, pero también algunas cooperativas y sociedades agrarias de transformación. Forman parte del CGC 125 empresas y 25 Organizaciones de Productores; FEPAC-ASAJA (Federación de Productores Agrarios de Castellón) y la Asociación de Citricultores de la Provincia de Huelva (ACPH) también forman parte del CGC. España exporta 3.100-3.255 millones de € de cítricos y el valor de la exportación de las empresas del CGC llega a los 2.300-2.418 millones de €., lo que significa una alta representatividad.

 ¿A quién teme más el sector a Egipto o a Sudáfrica?

Egipto exporta cítricos (naranjas fundamentalmente) a la UE libres de aranceles. Sudáfrica ya gozaba de arancel cero para sus mandarinas y con la firma del EPA (Economic Partnership Agreement) entre la UE y 6 estados miembros de la South African Development Community (SADC) en 2016, el periodo libre de aranceles (del 1 de junio al 15 de octubre) se extendió hasta finales de noviembre, con una bajada escalonada del arancel aplicable en ese periodo, que se inició en 2016 y se prolongará durante los próximos seis años (en 2026 el arancel será eliminado en su totalidad para ese periodo).

Este acuerdo ha significado un incremento de su volumen en el mercado comunitario, en el periodo de nuestras Navelinas y ha dañado al comercio de nuestras naranjas más precoces (M-7, Fukumoto, NewHall, Navelina), que tienen que convivir en la UE con sus naranjas tardías Návels y, sobre todo, Valencias, en ocasiones fruta ‘cansada’, que condiciona nuestro precio de partida.

Pese a lo dicho, Sudáfrica es contraestación, sin embargo, Egipto tiene nuestra misma estacionalidad, y con hasta 285.000-325.000 Tm de Návels y, sobre todo, Valencias de bajo calibre que desde enero a junio alimentan a la gran distribución y las máquinas de zumos del centro y norte de la UE, con precios con los que no podemos competir (35 céntimos de euro/kg puestas en la UE).

¿Por qué se hace tanta referencia entonces a Sudáfrica?

Porque su citricultura crece a gran velocidad en mandarino, sobre todo en variedades de híbridas tardías (Nadorcott, Or, Tango…), tanto por incremento de superficie como por incremento de rendimiento de plantaciones jóvenes. El 60% de la superficie de mandarino tiene árboles de 6 o menos años, que todavía no han entrado en plena producción.

Nos preocupa más aún por el enorme riesgo de interceptaciones de organismos foráneos, Mancha Negra (Black Spot) y Falsa Polilla (Thaumatotibia Leucotreta) en sus importaciones. Plagas que serían de enorme impacto en España por nuestra vocación de exportación en fresco. Por ello, insistimos tanto en mantener e incluso intensificar las medidas de emergencia en origen y exigimos el ‘cold treatment’ en sus exportaciones a la UE.

En 2018 Sudáfrica exportó 2,149 Millones de Tm, de los cuales 811.534 a la UE (entre otras, 462.940 Tm de naranjas y 128.960 Tm de mandarinas).

¿Cuáles son los motivos que esgrimen ustedes para no estar presentes en la WCO? ¿No podría ser un portal de transparencia para todo el sector?

No creemos que esta organización vaya a servir ni a los intereses de la citricultura española ni a los de nuestras empresas asociadas; porque consideramos que no se da ni en el momento ni en el contexto adecuado; porque no queremos que las diferentes administraciones implicadas eludan responsabilidades por el hecho de su existencia y porque no queremos que se use para enmascarar una aproximación al ejecutivo comunitario en aras de reducir su compromiso con la protección fitosanitaria en frontera. Y le concretaré nuestros temores: creemos que la WCO puede ser usada para eliminar o atenuar las medidas de emergencia en origen contra la Mancha Negra o para defender la posibilidad de introducir frutos cítricos destinados a su transformación industrial con requisitos menos exigentes que los reclamados para la importación de cítricos en fresco, o para que se permita a los países terceros que puedan seguir aplicando los tratamientos que consideran “efectivos” para sus cítricos sin que éstos sean aprobados por el SCOPAFF, en el caso del Citrus Canker y Thaumatotibia Leucotreta.

Pero es que, además, no entendemos las razones de tanta urgencia y de un interés tan extremo en que ingresemos. Es más, tampoco creemos que sus promotores sean los más adecuados…

Le diré lo poco que conocemos de la WCO: que será copresidida por Ailimpo y por la Citrus Growers Association (CGA) of Southern Africa y que de la “coordinación y las cuestiones administrativas” se hará cargo la asociación Freshfel, con sede en Bruselas. ¿Por qué no plantean una sede en Sídney, Washington, El Cairo, Ciudad del Cabo, Murcia o Río de Janeiro? Pues parece clara la respuesta: porque donde se quiere incidir es en el gobierno de la capital de Europa. Sobre sus estatutos, representatividad, formas de gobierno, toma de decisiones… nada se ha concretado. Tampoco conocemos la representación real, en tonelaje comercializado de quienes realmente han mostrado interés por adherirse: ¿Por qué no dan nombres de empresas, corporaciones o asociaciones y sólo mencionan a los Estados?

¿Por qué recelan tanto de la CGA y de Ailimpo?

La CGA ha dejado claras sus prioridades en materia de relaciones externas. No lo digo yo, lo dicen sus propios directivos: consideran que tienen una barrera de entrada a la UE por las normativas fitosanitarias en plagas como la ‘Mancha Negra’ y la ‘Falsa Polilla’; antes de aliarse con Ailimpo para promover la WCO ya reconocían que debían “mejorar las relaciones con España” para así favorecer “el diálogo” –decían expresamente- con la UE y necesitan resolver el conflicto generado en Europa con los límites máximos de residuos de los fitosanitarios que usan. Y si esta alianza no les funciona, reitero que es lo que ellos mismos advierten, han presionado a su Gobierno para denunciar a la UE ante la Organización Mundial del Comercio. ¿De verdad cree que todo esto se reduce a personalismos, que esta organización mundial será transparente y que trabajará al servicio de los cítricos en términos globales?

En el caso sudafricano, con quien discrepamos es con su organización empresarial, con la CGA. Hace un par de años, sin ir más lejos, financiaron un estudio sobre el supuesto hallazgo en varios emplazamientos de Europa del patógeno de la ‘mancha negra’. Aquel artículo, revestido falsamente de ciencia, resultó sonrojante y obligó a la EFSA a convocar un panel de expertos para desmentirlo. El problema es la diferente vara de medir que usa la CGA con las normativas europeas fitosanitarias que regulan las importaciones: lo que acepta aplicar en el caso de EEUU, China, Japón, India… países con producción citrícola como la europea que deben protegerse de esos patógenos, lo rechaza en el caso de la UE. El riesgo de su negativa, del que es cómplice la Comisión Europea, lo pagamos nosotros en forma de las plagas.

¿Cree que bajo el paraguas de Freshfel no se defienden bien los intereses europeos en Bruselas o que esta entidad está al servicio de otros intereses?

Una misma organización no puede defender simultáneamente los intereses de la producción/comercio de las frutas y hortalizas de la UE y la importación de frutas y hortalizas de países terceros no comunitarios. Cuando haya un conflicto de intereses -por ejemplo, en la negociación de cualquier acuerdo comercial- tendrá que decantarse por unos u otros. Estamos integrados en la organización europea que consideramos que se ajusta mejor a nuestro modelo de negocio, que no es Freshfel, sino Eucofel. Que cada cual elija allá donde se sienta más cómodo. Nosotros estamos entre los que nos importa la fruta con la que trabajamos, pero también quién la cultiva y cómo la producen.

En cualquier caso, ¿van a poder actuar solos en un mundo globalizado?

No nos vamos a quedar solos. Lo que sí es más osado es pretender montar una organización mundial citrícola sin contar con el sector exportador de la primera potencia en ventas en fresco. España casi duplica a Sudáfrica en volumen de exportación y el limón y el pomelo de Ailimpo sólo representan el 17% del comercio exterior español. ¿Por qué no se ha buscado una estructura apta para que pudiéramos estar cómodos? Que se lo pregunten a sus promotores, pero reitero que la respuesta está en cuáles son los verdaderos objetivos de quienes han instigado esta entidad y a eso ya han respondido por escrito en multitud de ocasiones la CGA. Falta conocer, eso sí, los motivos de Ailimpo.

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