La industria auxiliar agrícola es uno de los grandes pilares que sostienen la competitividad del modelo hortofrutícola español. Factura 1.635 millones de euros, exporta alrededor de un 30% de sus ventas a países como Latinoamérica (29,6%), Marruecos (20,4%), Europa (11,1%), los Países del Golfo (6,5%), Turquía (6,5%), Sudáfrica (5,6%), Centro Asia (4,6%) y China (3,7%), y aporta una base tecnológica esencial para la modernización del campo. Si se compara con una comercialización hortofrutícola que alcanza los 3.716 M€ en exportación, queda claro que su peso económico y su contribución: genera innovación, empleo cualificado, internacionalización y capacidad competitiva para toda la cadena.
Tecnova trabaja con ese tejido empresarial vinculado a invernaderos, riego, control biológico, biotecnología, automatización, postcosecha, envases, robótica y digitalización agrícola. «La industria auxiliar no solo acompaña al sector productor, sino que lo impulsa, lo hace más eficiente y refuerza la posición de España como referente internacional en agricultura intensiva y tecnología agroalimentaria», explica Mª Carmen Galera, directora general de Tecnova.
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España destaca especialmente en fertirriego, invernaderos, sensorística, lucha integrada, bioestimulantes y fertilizantes especiales, maquinaria agrícola, software de gestión agraria y film plástico.
Digitalización y resiliencia climática, retos del presente
Ante el endurecimiento normativo europeo y los desafíos del cambio climático, la industria responde con soluciones de riego inteligente, bioinsumos, automatización y herramientas de agricultura de precisión. La digitalización ocupa un lugar central: la monitorización en tiempo real, la IA y los modelos predictivos son ya herramientas cotidianas en muchas explotaciones.
25 años impulsando la innovación colectiva
En este contexto, Tecnova celebra su 25 aniversario. Con cerca de un centenar de empresas asociadas, 151 colaboradoras activas, 50 proyectos de I+D+i anuales y 12 hectáreas de instalaciones experimentales con 35 invernaderos, el centro almeriense ha sido un catalizador de la colaboración entre empresas, investigadores y productores. Su internacionalización abarca desde mercados tecnificados como Japón, Israel o Canadá a países emergentes en África subsahariana.























































