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Melón y sandía disputan la liga veraniega

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Con un inicio de campaña flojo, ambas cucurbitáceas compiten por ser la fruta del verano, en una temporada con una débil competencia por parte de la fruta de hueso.

La campaña se mantuvo ralentizada en sus inicios en las zonas más tempranas de producción, pero ha despegado con fuerza desde la semana 25, momento en que las temperaturas consolidan los valores habituales para esta época del año, tanto en Europa como en España.

El melón consolida sus formatos más pequeños, que representan una mayor conveniencia para el comprador y una ventaja para los operadores que pretenden adentrase en los mercados exteriores.

En el mercado nacional, la oferta marquista del piel de sapo continúa su auge, donde los diversos operadores compiten con campañas cada vez más imaginativas tanto en el medio televisivo como en el digital. Además, se consolida una oferta comercial que, hace tan solo diez años, se situaba en un melón de cuatro kilos y hoy se ha generalizado en un producto en torno a los 2,5 kilos, que, además coexiste con una oferta muy cuantiosa de melones partidos.

La sandía continúa con su buen ritmo en consumo, avalada por su consistencia en el sabor, factor indiscutible para que el consumidor no tenga dudas en su adquisición. Todo ello, al tiempo que las generaciones más jóvenes no conocen otras variedades que no sean las de sin pepitas, el gran triunfo de la categoría. Los hogares españoles consumieron en 2020, 438.000 toneladas de sandía frente a las 389.000 de melón.

Región de Murcia

La inestabilidad meteorológica de la primavera con más días lluviosos de lo habitual y temperaturas suaves complicaron el inicio de campaña del melón en la Región de Murcia, que fue ganando impulso conforme avanzaban las semanas, dando salida a los stocks de producto que se habían acumulado durante semanas.

El presidente de la sectorial de Melón y Sandía de Proexport, Laureano Montesinos, explica que “se ha realizado un mayor control de las producciones por el exceso de humedad, pero no significa que la calidad de la fruta se haya visto afectada, aunque sí los rendimientos.”

La reducción de hectáreas para las variedades de amarillo, Galia, Cantaloup y Charentais se cifra en torno a un 8% respecto al año anterior. Sin embargo, hay que distinguir que las variedades de melón tardío no sufren este descenso, debido a que la campaña pasada fue la más rentable durante este último periodo y los agricultores lo han tenido en cuenta.

La nota positiva de la campaña ha sido su retraso, que dejó camino libre entre la confluencia de las producciones almerienses y murcianas, “lo que puede propiciar mejores precios, siempre y cuando el tiempo acompañe en destino”.

Las hectáreas de melón, cuyo destino final es la restauración, sí mantienen una tendencia a la baja. “La incertidumbre creada por el desarrollo de la pandemia hizo que la decisión sobre las plantaciones tomada a principios de año, cuando todavía no se veía una salida próxima a la normalidad, redujera las plantaciones.”

Por el contrario, en la Región de Murcia, la sandía sigue aumentando su superficie entre un 9% y un 10%.

El volumen global de melón y sandía en la campaña 2020-21 sobrepasó las 220.000 toneladas, con una reducción de un 7% en melón y un incremento de la sandía en un 6% respecto a la campaña precedente. “El devenir de esta campaña, aún y cuando hay menos hectáreas plantadas en algunas variedades, no implica necesariamente que las exportaciones sean inferiores porque hay muchos factores determinantes como la evolución del clima en Europa.”

Además de la U.E. y Reino Unido, el melón murciano se comercializa en los países bálticos, Canadá y Emiratos Árabes.

La campaña almeriense

Debido a la precocidad de la producción almeriense, ha sido ésta la que se ha llevado la peor parte y en la que meteorología ha incidido más en su favorable desarrollo. La primavera de 2021 ha sido una de las más atípica en cuanto a temperaturas y precipitaciones.

En la provincia de Almería, tanto melón como sandía han mantenido precios en campo por debajo de 20 céntimos el kilo, llegando incluso a los 10. Según indicaron a este medio fuentes del sector, “la situación se hizo insostenible, más aún, teniendo en cuenta que se trata de productos de ciclo corto, que requieren importantes inversiones de capital y de trabajo. Ha sido desolador ver como el producto acaba siendo pasto para el ganado.”

A esta desfavorable situación se une la competencia de terceros países, cada año con más volúmenes. En concreto, la entrada de producto marroquí, sin contingentes y aranceles es cada vez más frecuente.

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