Recta final en una campaña de altibajos

No hay dos campañas iguales, pero lo ocurrido en la actual temporada no tiene precedentes.
La producción fresera española que, debido a las altas temperaturas, se adelantó hasta fechas nunca conocidas, llega casi a final de campaña de forma tranquila y con buenas cotizaciones en origen.
El adelanto productivo tuvo otras implicaciones como la calidad del producto (en ocasiones no se alcanzaron los requerimientos de algunos exportadores) y una acumulación de volúmenes que hizo caer los precios a principio de temporada.
Tras un escueto comienzo con precios aceptables, el elevado volumen ofertado desde diciembre hasta los dos primeros meses del año, provocó un descenso de precios que, en febrero, gracias a a las temperaturas más frías ralentizaron las cosechas, e hicieron subir los precios, al tiempo que el viento reinante benefició la calidad de la fresa.
En la semana 8 se había recolectado el 25% de la producción prevista de primera categoría, frente al 12 o el 14% de años anteriores. Esta enorme producción provocó un descenso de las cotizaciones, sobre todo en los mercados mayoristas alemanes.
Pero a principios de mayo, con los volúmenes ofertados ya a la baja, la situación comienza a equilibrarse y el precio medio en formato estándar se movía entorno a los 0,85 euros el kilo en origen.
Las producciones centroeuropeas se vieron frenadas por el mal tiempo en sus respectivos países, lo que influyó muy positivamente en el precio de la fresa española. La fresa de origen español en los mercados franceses de Rungis o Perpignan se situaba entre un 10 y un 25% más elevada que en la misma etapa en años anteriores. Y en los mercados alemanes también se notó esta subida.

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