Un ‘Bío Boom’ que no cesa

Los gobiernos de Alemania y Francia tienen programas para convertir el 20% y el 15% de su superficie en bío, y España quiere impulsar la demanda  

Centroeuropa sigue aumentando su superficie de cultivo ecológico. En Francia, el programa Ambition Bio 2017 fue un revulsivo para lograr que la agricultura orgánica fuese una realidad superando los 1,6 millones de hectáreas (el 5,7% de la superficie agrícola total) en 2016. A finales de 2017, ya había 1,7 millones de ha y ahora el país galo encara la secuela de ese exitoso plan con el Programa Ambition Bio 2022 para lograr que el 15% de su superficie agrícola sea orgánica.

Alemania no se queda atrás. Ha plantado un 10% más de hortofrutícolas bío bajo plástico en la última campaña, y alcanzó 1.375.967 hectáreas en 2017, según cifras de Bölw, estimulada por el aumento de casi un 6% de las ventas bío en 2017. Además, dentro de la Estrategia Nacional para el Desarrollo Sostenible, su Plan de Acción Climático 2050 prevé que a medio plazo el 20% de la superficie de cultivo total sea orgánica.

Aunque España sigue liderando el segmento, con más de dos millones de hectáreas orgánicas, seguida de Italia con 1,8 millones, no puede perder de vista a sus competidores intracomunitarios. Estimulados por las grandes cadenas, que presionan para que cada vez haya más producción regional, están ampliando su ventana comercial cuando las condiciones climatológicas se lo permiten y suponen un quebradero de cabeza más para los productores españoles, que asisten de forma paralela al incesante goteo de nuevos operadores mixtos.

Consumo: ¿solo cuestión de ‘cartera’?  

Según se desprende del informe World Vegetable Map 2018 elaborado por Rabobank, los países con mayor poder adquisitivo siguen liderando el consumo de frutas y hortalizas ecológicas. En Suiza, Suecia, Austria y Dinamarca el volumen de ventas supera el 10% del total de hortofrutícolas comercializadas. Una cifra que casi se alcanza ya en Estados Unidos (9%). Pero el nivel de ingresos no es el único factor a tener en cuenta en el consumo orgánico. “En los Países Bajos, donde el ingreso promedio per cápita es similar al de Suecia y Austria, la cuota de mercado es solo del 5%. Las razones no están claras, pero probablemente estén relacionadas con las decisiones de los supermercados sobre la categoría, el precio, la disponibilidad y la calidad de las verduras convencionales, así como los factores culturales”, desvela el informe de Rabobank.

En España el liderazgo en producción es inversamente proporcional al consumo. Si bien es cierto que el mercado de productos de alimentación ecológica creció un 14% en 2017 frente al 2% de los alimentos convencionales según el informe “Mitos y realidades sobre el consumo de productos ecológicos” de Kantar Worldpanel y la Fundación Catalunya La Pedrera, las cifras distan mucho de las de otros vecinos comunitarios copando apenas el 1,69% del mercado alimentario y con un gasto medio per cápita de 36,33€. Para revertir la tendencia, desde el MAPAMA se está fomentando la producción y consumo, a través de iniciativas como la ‘Estrategia para la Producción Ecológica 2018-2020’, con cuatro ejes clave: vertebración del sector; apoyo al crecimiento y consolidación; fomento del consumo interno y mejora de la comercialización de productos ecológicos; estudio del papel de la producción ecológica en la política de medio ambiente y adaptación al cambio climático.

Centroeuropa dejará más hueco

¿Qué perspectivas le aguardan a la producción española en este ejercicio? David Caparrós, gerente de Balcón de Níjar, explica que en el campo almeriense la primera parte de la campaña ha sido “irregular” y ha estado marcada por la falta de volúmenes en calabacín y berenjena y, consecuentemente, con precios altos en ambos cultivos. Por su parte, tanto el tomate como el pimiento han cotizado por debajo de la media de la campaña pasada debido a un incremento de entorno al 20% de producción.

“En el mercado hay un claro exceso de oferta en muchos productos, no solo en pepino. En tomate pasa algo parecido. No es normal tener este nivel de precios en enero”. En medio de una campaña que “no está siendo demasiado buena en general”, no hay grandes expectativas para la segunda fase. “Cuando se lleva una dinámica de precios así es difícil que las cotizaciones suban, debe faltar mucho producto”.

La ‘cara’ de la moneda es que siguen existiendo huecos que los productores españoles pueden aprovechar. “Esperamos que haya más pedidos en referencias como el pimiento dulce. No hay oferta suficiente a pesar de la buena demanda que tiene tanto en el resto de Europa como en el mercado nacional”. Lo mismo sucede con el cherry redondo. Debido a su elevado coste de mano de obra, apenas se cultiva en Centroeuropa (optan más por el cherry pera, con variedades de sabor más conseguido por lo general) y la previsión es que se tire más de España.

Los precios son otra cuestión. “Llevamos varios años en los que la rentabilidad del cherry no es lo que era. No se paga el diferencial que se debiera por el sabor y no se termina de encontrar una variedad redonda que tenga las cualidades organolépticas y al mismo tiempo la producción y poscosecha del cherry tipo pera”. Además, la entrada en el sector de empresas mixtas, con movimientos de producción de bío a convencional en función de los precios del mercado ha provocado fluctuaciones de volumen que no se corresponden con la realidad y distorsionan el mercado. “Mover un 1% al convencional repercute en el bío como si fuera un 20%. Las reglas del juego han cambiado mucho. Se compra a precios por debajo de lo que se vendía el bío”.

La demanda sigue al alza, aunque por debajo de la producción. Por ello advierte: “Hay que ser prudentes o nos cargaremos el negocio”.

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