El proyecto HARMONY ha iniciado sus actividades con el objetivo de desarrollar un nuevo modelo de manejo integrado de plagas agrícolas emergentes. La iniciativa está coordinada por la empresa biotecnológica almeriense Agrobío y reúne a compañías y centros de investigación especializados en control biológico, bioplaguicidas, semioquímicos y tecnologías aplicadas a la protección vegetal.
Con un presupuesto financiable de 1.773.859,74 euros, el proyecto pretende ofrecer alternativas más sostenibles a los plaguicidas químicos frente a especies invasoras que amenazan cultivos estratégicos como los cítricos y el pimiento. Entre las plagas objeto de estudio se encuentran diferentes especies de trips y cochinillas, incluido Thrips parvispinus.
La iniciativa ha obtenido financiación en la convocatoria de Proyectos de Colaboración Público-Privada 2024 de la Agencia Estatal de Investigación, dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y cuenta con cofinanciación de la Unión Europea.
Su ejecución se extenderá desde octubre de 2025 hasta septiembre de 2028 y se encuentra actualmente en su primer año de desarrollo.
Tres herramientas para un control más eficaz
La estrategia de HARMONY se articula en torno a tres áreas complementarias. La primera se centra en la mejora de los agentes de control biológico, mediante la selección genética de enemigos naturales como Orius laevigatus y Macrolophus pygmaeus, la optimización de los sistemas de cría masiva y la incorporación de nuevas especies depredadoras.
El proyecto también estudiará estrategias de conservación destinadas a favorecer la permanencia de estos organismos beneficiosos en los cultivos, entre ellas el uso de infraestructuras ecológicas y dietas suplementarias.
El segundo eje contempla el desarrollo de bioplaguicidas de nueva generación elaborados a partir de microorganismos, hongos, bacterias, metabolitos microbianos, proteínas, ARN de interferencia y extractos vegetales. Los investigadores trabajarán especialmente en mejorar su formulación, estabilidad y compatibilidad con los programas de gestión integrada.
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La tercera línea se apoyará en los semioquímicos, sustancias que intervienen en la comunicación de los insectos. HARMONY diseñará plataformas de “atracción y eliminación” mediante feromonas específicas e insecticidas con un menor impacto ambiental, dirigidas principalmente al control de trips y cochinillas.
Menos residuos en frutas y hortalizas
La combinación de estas tecnologías aspira a reducir el uso de plaguicidas químicos en un 50% y facilitar la producción de frutas y hortalizas con una menor presencia de residuos.
Además de reforzar la protección de los cultivos, el consorcio pretende desarrollar soluciones económicamente viables para los productores y más resilientes ante la llegada y expansión de nuevas plagas invasoras.
Un consorcio con empresas y centros de investigación
Junto a Agrobío, participan en el proyecto las empresas Futureco Bioscience, especializada en bioplaguicidas, y SEDQ Healthy Crops, centrada en soluciones basadas en semioquímicos.
El consorcio se completa con el Instituto de Química Avanzada de Cataluña del CSIC, la Universidad Politécnica de Cartagena, la Universidad de Almería y la Universidad de Barcelona. Cada entidad aportará su conocimiento en ámbitos como la ecología química, la selección genética de enemigos naturales, la metabolómica, los materiales avanzados y el análisis del comportamiento de los insectos.
El director de I+D de Agrobío, Enric Vila, considera que la colaboración entre las tres empresas permitirá ampliar sus mercados y avanzar hacia el objetivo de alcanzar una cuota del 30% en el mercado español del control biológico de cítricos en 2028.




















































