Paloma refuerza su apuesta por las variedades contrastadas

La compañía mantiene su foco en el desarrollo de variedades contrastadas, con las que pretende elevar los requisitos de calidad a través de una gran especialización en el manejo del cultivo. Su objetivo pasa por diferenciar su oferta del estándar del mercado
GRUPO-PALOMA

De forma paralela, la firma avanza en robotización, gestión eficiente del agua, control biológico y energía solar para responder a los nuevos desafíos.

Paloma lleva casi 30 años produciendo uva de mesa y fue una de las primeras empresas en impulsar la uva sin semilla en España. Desde hace más de dos décadas, el 100% de su producción corresponde a uva seedless, una categoría que ha transformado el consumo y que sigue marcando el rumbo del mercado.

Lejos de dispersarse en especialidades, Paloma ha decidido mantener una línea clara: una ventana productiva concentrada entre el 15 de junio y el 31 de octubre. Un calendario con el que cada año incrementa la presencia de uva blanca para lograr un mejor equilibrio de la oferta en la que siempre predominó el cultivo de uvas rojas.

“Nos seguimos enfocando en responder al mercado con una uva atractiva, con buena post cosecha, sabor, color y sobre todo textura”, explica Ana Hernández, responsable de Innovación y Nuevo Desarrollo de la empresa.

El consumidor actual pide una uva firme al morder, con esa sensación crujiente que se ha convertido en uno de los grandes atributos comerciales de la categoría. La uva crocante, con buen sabor y coloración es una de las principales demandas del consumidor.

Afectación por el cambio climático

Uno de los grandes retos es el cambio climático. El aumento de las temperaturas no solo incrementa las necesidades hídricas del cultivo, sino que también favorece la aparición de nuevas plagas y enfermedades. En el caso de la uva, además, el calor afecta también al color.

Cuanto más altas son las temperaturas, más difícil resulta que la uva roja o negra vire correctamente de color.

Robotización

El Grupo Paloma está incorporando nuevas líneas de robotización y automatización de los procesos de envasado, control de peso y rendimientos. Todo ello orientado hacia una mayor eficiencia productiva.

La firma murciana lleva más de una década utilizando sondas de humedad y conductividad para controlar el riego en sus cultivos de suelo. A ello se suma ahora el uso de lisímetros, una herramienta que permite recoger el drenaje del suelo y analizar el contenido de nutrientes.

Este sistema se completa con los llamados Smart Water Point, puntos de control instalados en unidades homogéneas de cultivo. En ellos se colocan distintas sondas a varios niveles de profundidad, normalmente tres, en función de la profundidad de las raíces. La información se monitoriza en tiempo real a través de una aplicación, lo que permite conocer la humedad del suelo y la conductividad eléctrica en cada nivel.

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La compañía también aplica tecnología para la predicción de cosecha en uva. Mediante análisis de imágenes realiza conteo de racimos y medición de calibre, lo que permite anticipar volúmenes y planificar mejor la recolección.

Otro de los frentes de trabajo es el control biológico. Paloma está desarrollando ensayos más intensivos en uva para reducir el uso de fitosanitarios frente a determinadas plagas con enemigos naturales.

La firma ha instalado placas solares y baterías de litio en sus almacenes, con el objetivo de reducir el consumo de energía convencional y las emisiones de CO₂. También cuenta con más de un megavatio de potencia fotovoltaica y una batería de litio de dos megavatios en cada uno de sus dos almacenes, lo que le permite cubrir con energía solar alrededor del 70% de la energía utilizada en almacén.

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