Juan Revenga: “Con la normativa de Consumo el agro recibe dos jarros de agua: fría y templada”

juan revenga

La semana pasada, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, anunció la puesta en marcha de una normativa que limitará la publicidad de alimentos nocivos entre la población infantil. Una noticia ‘bomba’ que ha generado respuestas de todo tipo. Desde Fruit Today hemos querido ahondar en este tema con un profesional de amplísima trayectoria. Se trata de Juan Revenga, dietista-nutricionista, biólogo, profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad San Jorge de Zaragoza, colaborador también en diferentes medios de comunicación, entre ellos El Comidista, y conductor de su propio blog, El Nutricionista de la General.

A efectos prácticos, ¿qué supone basar la normativa en los criterios de la OMS? ¿Deja margen o no para que se puedan colar productos insanos en publicidad infantil? ¿Cómo afectará al sector hortofrutícola?

Puede ver la entrevista completa aquí:

Perfiles nutricionales de la OMS

El sector de la Nutrición ha acogido con entusiasmo el anuncio de la próxima regulación: “Somos muchos, muchísimos compañeros -Miguel Ángel Urueña, Beatriz Robles, Julio Basulto…-, los que estamos bastante contentos con este anuncio, principalmente porque parece que se va a basar en el Perfil de nutrientes para regular la publicidad dirigida a los niños en 2015 de la OMS”. Este sistema está “libre de conflicto de interés. Normalmente las multinacionales de la alimentación o se encuentran bastante en contra, o bastante alejados (de este sistema), porque saben que es especialmente restrictivo y que les puede hacer un especial daño en el terreno de la publicidad”, asegura Juan Revenga.

“Lo que tenemos hasta ahora, el Código Paos es, hablando coloquialmente, la casa de ‘Tócame Roque’. Un código de autorregulación de la propia industria que además no se autorregula. No lo cumplen y no hay sanciones”.

Aunque aún no se sabe exactamente cómo se van a utilizar los criterios de la OMS, lo que sí está claro es que no deja espacio a dudas ni posibles ‘picarescas’. Revenga detalla de forma gráfica cómo funciona:

  1. Catalogación en 17 categorías de alimentos. En cada una de ellas se especifican una serie de límites de nutrientes por cada 100 gramos de producto: grasa total, cantidad de grasas saturadas, de sal, de azúcares («que no es lo mismo que la cantidad de azúcares añadidos, o la presencia o no de edulcorantes artificiales…») y la energía
  2. Categorías “malditas”. Hay 5 grupos que directamente no se pueden publicitar entre la población infantil. O lo que es lo mismo: “Si eres galleta tú no juegas. Me da igual que seas con aceite de oliva virgen extra, que no tengas aceite de palma, que lo hayas enriquecido con fibra, con omega 3 o hierro. Si estás dentro de esa categoría no vas a jugar, no tienes permitida esa publicidad (dirigida a niños)”. Esas categorías son:
  • Confitería de chocolate y azúcar, barritas energéticas y coberturas dulces y postres
  • Productos de pastelería
  • Bebidas energéticas
  • Helados
  • Zumos

CONSUMO NORMATIVA PUBLICIDAD ULTRAPROCESADOS_

Jarro de agua fría para los zumos

De ponerse en marcha la medida anunciada, el sector hortofrutícola se enfrentará a una realidad muy distinta dependiendo de si hablamos de frescos o zumos. Estos últimos recibirán “un jarro de agua fría”, aunque sean 100% a base de frutas 100% u hortalizas, o reconstituidos a base de concentrados, no podrán publicitarse.

“Si me preguntaras por esta medida en los años ’80, te hubiese dicho que me parecería de locos, pero a día de hoy no. En los ‘80 la presencia de zumos en el mercado era prácticamente anecdótica, no había acceso a este tipo de productos”, asegura Revenga.

“Lo que deben tener claro los consumidores -los nutricionistas evidentemente lo tenemos muy claro desde hace mucho tiempo -, es que la cantidad de azúcares en un zumo 100% fruta es igual o mayor que la cantidad de azúcares presentes en un refresco con azúcar o en una bebida energética. ¿Esto qué quiere decir? Que en un vaso de zumo hay igual o más cantidad de azúcares libres que en el mismo vaso de refresco de cola, limón o naranja. Pero con un peligro añadido: si bien sobre el refresco ya se sabe que tiene muchos azúcares, la imagen de los zumos es justamente la contraria. Se perciben como algo sanísimo y positivo, y se da o se recomienda con una especial indulgencia. Es más, se piensa que se está haciendo bien”.

Y es que, como ha recordado Revenga, actualmente hay un “altísimo consumo de azúcares libres, y no porque nosotros los echemos en el yogur, el café, en una infusión o en los refrescos. Esos azúcares ya vienen de fuera y lo último que necesitamos es incluir productos que tengan una altísima concentración de azúcar, como por ejemplo los zumos, y que además tengan una especial imagen beneficiosa”.

Jarro de agua ‘templada’ para el agro

En el caso de las frutas y hortalizas (enmarcadas en la categoría 15), las empresas recibirán “un jarro de agua muy templada y muy complaciente”. Tanto la fruta fresca como la congelada, así como las hortalizas y legumbres pueden anunciarse de cara al público infantil en TV en cualquier horario y también en cualquier red social, atendiendo a los criterios de la OMS. “Da igual cuál sea su perfil nutricional. Da igual que seas mandarina, aguacate, plátano o berenjena”. De hecho, el dietista-nnutricionista aboga por asociar aquellos personajes que tengan una imagen especialmente beneficiosa al consumo de estos productos. “Me encantaría hacer un llamamiento a todo el sector a todo el sector (hortofrutícola) para que, de forma aislada o bien en coalición, publiciten este tipo de productos. Aunque sí conocemos marcas puntuales que hacen campañas de publicidad, en cualquiera de los casos tienen una repercusión pequeñísima respecto a la capacidad de otras marcas de multinacionales de ultraprocesados. Da exactamente igual que se publiciten berenjenas, brócoli o mandarinas. Todos son la base y el grueso de un patrón de alimentación saludable. Sin ellos, hagas lo que hagas aparte, no va a tener sentido que persigas una alimentación saludable”.

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El ejemplo báltico

La normativa que pretende implantar el Ministerio de Consumo no es una novedad. En nuestro entorno, países como Noruega, Reino Unido o Portugal han establecido o están en proceso de instaurar medidas para limitar a la publicidad de alimentos malsanos entre los más pequeños. El ejemplo más longevo es el de Noruega, que ya en 1992 restringió los anuncios dirigidos específicamente a menores en el marco de la Ley de Radiodifusión. “En los países escandinavos hay una muchísima más sensibilidad al consumo de alimentos frescos (frutas, verduras y hortalizas) que en otros países de tradición o cultura mediterránea donde precisamente estos ingredientes que caracterizan el patrón mediterráneo se ven superados en cuanto a visibilidad por productos ultraprocesados. Probablemente en los países escandinavos, que no destacan precisamente por su huerta, el hecho de no tener tanta disponibilidad de frescos como aquí hace que los aprecien más. Y eso que los precios de frutas, verduras y hortalizas allí son astronómicos”.

Otro modelo, en este caso instaurado en algunos países latinoamericanos como Chile, es el de los sellos negros de advertencia en el packaging. “Es principio es mejor dar los mensajes en positivo que en negativo. Pero también es cierto que aquellos consumidores que ven un mensaje en clave negativa se sienten mejor informados. Hay muchísimas perspectivas sobre cómo articular o implementar medidas como estas”.

¿Prohibido prohibir?

Hace unos meses el ministro Garzón hizo un llamamiento para rebajar el consumo de carne y se viralizó una campaña a favor de chuletones y embutidos. Tras el anuncio del ministro Garzón respecto a la próxima implantación de un Real Decreto para limitar la publicidad de alimentos nocivos entre los más jóvenes, llega la campaña de la oda a las rosquillas, el chocolate… Son muchos los que defienden la ‘libertad’, asegurando que hay que educar y no prohibir.

En la era del like y el hate, Revenga es tajante: “No se quiere prohibir absolutamente nada. Lo que se quiere hacer con este tipo de llamamientos y, llegado el caso, de normativas, es limitar y regular. Hay un ejemplo anterior. El de la primera ley antitabaco en España, que entró en vigor el 1 de enero de 2006. Llegó para regular las labores del tabaco, su comercialización y su publicidad. Ni tan siquiera esa ley habla de prohibición. Habla de regulación para determinados entornos, actos públicos, para determinadas edades y horarios, etc. En este caso (publicidad de alimentos ultraprocesados), es exactamente lo mismo. Regulación y educación no tienen por qué estar yuxtapuestos o ser excluyentes, ni muchísimo menos. Justo al contrario, deberían ser complementarios. Yo puedo educar a mis hijas en que no fumen, pero al mismo tiempo me congratulo de que haya una normativa que regule la comercialización de las labores del tabaco y su publicidad. Claro que van a recibir una educación en casa, y claro que yo también exijo y pido que hay una regulación sobre este tema. Porque de lo que no nos cabe absolutamente la menor duda es que la publicidad funciona”.

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