Tras la última reunión del grupo de trabajo de variedades de naranja, la organización ha reducido las estimaciones de exportación para Valencia y Navel hasta 58 millones y 24,3 millones de cajas de 15 kilos, respectivamente. Estas cifras suponen una bajada aproximada del 8% en Valencia y del 19% en Navel respecto a las previsiones iniciales de campaña.
En conjunto, la estimación total de exportación de cítricos sudafricanos se sitúa ahora en 197,9 millones de cajas de 15 kilos, frente a los 209,4 millones previstos inicialmente en abril.
Una campaña con casi todos los riesgos en contra
El director ejecutivo de la CGA, Boitshoko Ntshabele, ha señalado que la campaña 2026 está siendo especialmente difícil para los productores citrícolas del sur de África. “En un año normal, los productores se enfrentan a uno o dos factores de riesgo. Sin embargo, este año prácticamente todos los elementos del marco de riesgo se han materializado de forma negativa”, indicó.
Entre esos factores, la CGA cita los shocks geopolíticos, los fenómenos meteorológicos severos, la alteración de los patrones de oferta y demanda, el riesgo cambiario y los problemas de transporte y logística.
El conflicto en Oriente Medio altera los flujos comerciales
Uno de los elementos que más está condicionando la campaña es el conflicto en Oriente Medio. Según la CGA, la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha cerrado rutas hacia mercados que habitualmente absorben una parte importante de los cítricos sudafricanos.
Sudáfrica exporta normalmente alrededor del 20% de su cosecha a Oriente Medio. El desvío de fruta hacia otros destinos ha presionado los precios en determinados mercados y ha coincidido con una pérdida de poder adquisitivo global, especialmente en los hogares de clase media.
El conflicto también ha afectado al suministro de contenedores vacíos, ha provocado congestión portuaria y ha elevado los costes de transporte y logística, añadiendo presión financiera a los productores.
Más fruta en menos mercados
El presidente de la CGA, Gerrit van der Merwe, explicó que el volumen productivo de Sudáfrica se mantiene en línea con la trayectoria de crecimiento prevista por la estrategia Vision 260, pero recordó que se trata de un volumen importante que debe pasar de forma eficiente por los puertos, embarcarse y llegar a los mercados dentro de una ventana comercial concreta.
“La guerra redirigió la fruta lejos de algunos de sus destinos habituales y hacia un conjunto más estrecho de mercados. También vimos una cola más larga de la oferta del hemisferio norte, lo que provocó que nuestras primeras llegadas se solaparan más de lo habitual y generaran saturación temprana en algunos mercados”, señaló Van der Merwe.
Lluvias e inundaciones dañan la producción
A las tensiones comerciales y logísticas se han sumado los daños provocados por el clima. Al inicio de la campaña, las fuertes lluvias en Limpopo y Mpumalanga ya generaron problemas. Posteriormente, las inundaciones en el Cabo Occidental y el Cabo Oriental agravaron la situación.
En algunas zonas del Cabo Oriental, varios huertos quedaron completamente destruidos. Estos episodios han contribuido a la reducción progresiva de las estimaciones de exportación y, en algunos casos, también han afectado negativamente a la calidad de llegada de la fruta.
No obstante, la CGA recuerda que Sudáfrica cuenta con sistemas de aseguramiento de la calidad y protocolos fitosanitarios diseñados precisamente para gestionar estos riesgos “fruta a fruta y envío a envío”.
Protocolos para proteger la reputación del cítrico sudafricano
Ntshabele subrayó que la industria sudafricana dispone de protocolos de gestión de plagas, enfermedades y calidad tanto en campo como en poscosecha. Estos sistemas, respaldados por la inversión continua de los productores en investigación científica, buscan garantizar que la fruta mantenga su reputación de calidad premium y cumpla con los requisitos fitosanitarios de los mercados internacionales, incluso en condiciones especialmente exigentes.
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La CGA asegura que está trabajando activamente para apoyar el flujo de fruta hacia los mercados donde pueda generar mayor valor para los productores. Para ello, está facilitando inteligencia de mercado y compartiendo información crítica a través de plataformas de colaboración con los distintos agentes del sector.
La organización destaca, en particular, el trabajo desarrollado por su Comité de Crisis de Oriente Medio durante los últimos meses.
Llevar la fruta adecuada al mercado adecuado
La industria se centra ahora en garantizar que la fruta llegue a los mercados de forma previsible y ordenada. La CGA ha pedido recientemente a productores y exportadores que dirijan “la fruta adecuada al mercado adecuado” para proteger en todo momento la imagen de Sudáfrica como proveedor responsable de cítricos de calidad premium.
“Sí, 2026 es difícil, pero los productores sudafricanos de cítricos han demostrado muchas veces su resiliencia, tras superar retos notables a lo largo de los años”, afirmó Ntshabele.
El responsable de la CGA defendió que la industria mantiene una trayectoria sólida y que una campaña excepcionalmente compleja no cambia una realidad de fondo: el crecimiento sostenible de las exportaciones y de los mercados puede impulsar la creación de empleo y el desarrollo económico de las comunidades rurales del país.
Acceso a mercados y logística, prioridades del sector
La CGA concluye que la dificultad de esta campaña refuerza la necesidad de actuar con decisión sobre aquellos factores que sí están bajo el control de la industria y del Gobierno.
La organización identifica dos prioridades principales: mejorar el acceso a mercados para los productores y avanzar hacia una logística portuaria y ferroviaria más eficiente.
Según la CGA, progresar en estos dos ámbitos contribuiría de forma decisiva a fortalecer el futuro de una industria que, pese a la presión actual, sigue siendo estructuralmente sólida.























































