La DANA Adam ha provocado importantes daños en distintas zonas agrícolas del este y sureste peninsular. Las primeras estimaciones de las organizaciones agrarias sitúan en más de 8.100 hectáreas la superficie de cultivos e infraestructuras agrarias afectada entre la Comunitat Valenciana y Almería, aunque el alcance definitivo todavía está pendiente de evaluación sobre el terreno.
En la Comunitat Valenciana, AVA-ASAJA calcula que alrededor de 8.000 hectáreas de cultivos e infraestructuras agrarias podrían haber sufrido las consecuencias del temporal, principalmente en La Safor y La Marina. Las lluvias torrenciales llegaron a superar los 600 litros por metro cuadrado y provocaron el desbordamiento de ríos y barrancos, arrastres de tierras y daños en instalaciones agrícolas.
La afección se concentra especialmente en los cítricos, con la naranja Navelina como uno de los cultivos más perjudicados al encontrarse en pleno inicio de la recolección. Las lluvias han obligado a paralizar temporalmente las labores de recolección y comercialización. También podrían registrarse daños en mandarinas tempranas, caqui, aguacate y hortalizas.
Encharcamientos y riesgo de problemas sanitarios
Uno de los principales riesgos ahora es la evolución de las parcelas que han quedado anegadas. En algunos puntos, el agua ha alcanzado más de un metro de altura, generando condiciones favorables para la aparición de problemas de hongos en los frutos y asfixia radicular por exceso de humedad, especialmente cuando el drenaje es insuficiente.
El tiempo que permanezcan las explotaciones bajo el agua y las condiciones meteorológicas posteriores serán determinantes para conocer la magnitud final de los daños. A las pérdidas productivas pueden sumarse problemas de calidad comercial y retrasos en las labores agrícolas por el estado de los terrenos.
AVA-ASAJA ha reclamado a las administraciones tratamientos fungicidas preventivos, ayudas directas y medidas fiscales para los agricultores afectados. La organización considera necesario actuar también sobre las infraestructuras agrarias dañadas por las inundaciones.
Más de 130 hectáreas afectadas en Almería
En el Poniente almeriense, COAG Almería eleva provisionalmente a 130 hectáreas la superficie dañada por la DANA Adam, con especial incidencia en Santa María del Águila y Las Norias, en El Ejido, y afecciones también en puntos de Dalías y Berja.
Los primeros datos del Ayuntamiento de El Ejido apuntaban inicialmente a unas 100 hectáreas de invernaderos afectadas, pero los recorridos realizados posteriormente por COAG y el contacto con los agricultores han elevado la estimación. La cifra continúa siendo provisional y podría aumentar a medida que avance la evaluación de las explotaciones.
Los daños incluyen entrada de agua y lodo en los invernaderos, rotura de bandas y otros elementos constructivos, deterioro de muros de contención y caminos rurales, además de pérdidas de cultivos recién plantados. El exceso de humedad puede incrementar asimismo el riesgo de asfixia radicular, podredumbres y enfermedades fúngicas, comprometiendo incluso la producción del conjunto de la campaña.
El sector reclama prevención además de ayudas
La sucesión de daños vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar las medidas de prevención frente a episodios de lluvias torrenciales. En Almería, COAG reclama un plan de prevención de avenidas e inundaciones en cauces y ramblas del Poniente, acompañado de actuaciones de limpieza, mantenimiento, acondicionamiento y planificación hidráulica.
En Valencia, las organizaciones agrarias también reclaman apoyo para afrontar las consecuencias inmediatas del temporal y reducir el riesgo de nuevos problemas sanitarios en los cultivos afectados. El alcance económico de la DANA Adam todavía no puede determinarse con precisión, ya que en numerosas zonas los agricultores no han podido acceder a sus parcelas para completar la valoración de los daños.
Mientras se completa el balance, la prioridad para el sector pasa por recuperar la capacidad productiva de las explotaciones, restablecer las infraestructuras dañadas y prevenir que los efectos del exceso de humedad se traduzcan en nuevas pérdidas de producción y calidad.


























































