LIFE+, el nuevo sistema de ILIP con ventajas para toda la cadena de valor

Con ocasión del Tech Stage de Fruit Logistica se ha presentado LIFE+, el nuevo sistema de ILIP para el envasado de fruta que utiliza bandejas de R-PET, almohadillas activas y films láser perforados para prolongar la vida útil de los productos. Novedades que ha explicado Luigi Garavaglia, Director de I+D de ILIP, quien ha respondido, al margen de la presentación, algunas preguntas sobre el tema.

Sr. Garavaglia, ¿qué innovación aporta el sistema Life+ en comparación con los métodos convencionales de envasado?

Con este nuevo concepto de sistema de envasado deseamos proponer a nuestros clientes-partners, productores o empresas de envasado de frutas del bosque, fresas, uvas, tomates un concepto de embalaje de tipo “one-stop shop”, basado en bandejas no perforadas de R-PET, almohadillas activas y film superior con una determinada permeabilidad para prolongar la vida útil de los productos envasados y evitar el desperdicio alimentario.

Life+ ha demostrado su capacidad para aumentar la vida útil de la fruta manteniendo sus características organolépticas. ¿Cómo actúan sus componentes?

Life+ se basa en la tecnología que denominamos perforation mediated EMAP (Equilibrium Modified Atmosphere Packaging) y que incluye films laserperforados que, gracias a su permeabilidad a los gases y su capacidad selectiva, permiten obtener una combinación de gases en el interior del envase que ayuda a conservar la fruta y mantener su frescor al controlar su metabolismo natural; una almohadilla activa que desprende sustancias naturales como los flavonoides y los ácidos de la fruta mejora el control de la microflora, causante de mohos y alteraciones; todo ello combinado con una cesta termosellable ILIP de última generación sin perforaciones para mantener el equilibrio correcto de los gases, y con tratamiento antivaho para impedir la formación de condensaciones en las paredes.

¿Cuánto tiempo lleva que ILIP estudiando soluciones que incluyen componentes activos en el embalaje?

Comenzamos a investigar con rigor científico la interacción entre el embalaje y el producto envasado en el 2012, cuando nos adherimos a la campaña Save Food, y realizamos investigaciones sobre las uvas y las fresas en colaboración con la Universidad de Bolonia, que estos dos últimos años han continuado con la Universidad de Foggia y a través de ensayos internos y en las instalaciones de clientes italianos y de otros países.

¿Qué ventajas competitivas ofrece Life+ a sus clientes? ¿Y qué ventajas ofrece, en cambio, a la cadena de producción y suministros?

Las ventajas de nuestro modelo se encuadran en el interior de la cadena de valor, con repercusiones positivas también en nuestros clientes-partners.

Las ventajas consisten antes de todo en poder aprovechar el asesoramiento práctico y el know-how de ILIP para desarrollar soluciones, diferenciación respecto a los competidores directos que supone una ventaja competitiva ante la distribución moderna y un beneficio para el consumidor final: vida útil más prolongada, mantenimiento de la frescura natural y las características organolépticas y visuales del producto envasado; reducción considerable de la pérdida de peso, evitando la necesidad de “compensaciones” para alcanzar el peso indicado en la etiqueta; aumento del radio de exportación de los productos; optimización de los costes del proceso de envasado y reducción de costes a medio plazo; disminución del desperdicio alimentario y su correspondiente coste; mejora de la huella de carbono de la empresa de envasado.

Life+ también supone un enfoque distinto de la oferta de ILIP. ¿En qué consiste?

Es el primer ejemplo del cambio de paradigma que supone pasar de ser una “empresa fabricante de bandejas” a un partner de desarrollo.

La idea se basa en la premisa que para huir de la hipercompetición y banalización de la oferta de bandejas en el mercado hortofrutícola es necesario construir una “dimensión de diferenciación” que a la competencia le resulte difícil replicar.

Los factores de éxito críticos son conocer bien los mercados, poseer el know-how necesario para desarrollar los proyectos con los clientes, disponer de elementos de envasado cuya combinación cree valor para el cliente, proteger el nuevo sistema mediante acuerdos con los proveedores de los componentes de la solución.

La “dimensión de diferenciación” reside en el modelo “one-stop shop”, que nos permite ofrecer al mercado componentes de envasado de partners que forman una red de valor que compagina bien con nuestra oferta.

Por último, más allá de la dimensión estrictamente comercial y de marketing, este nuevo concepto de embalaje se incorpora a nuestro compromiso de lucha contra el desperdicio alimentario, un tema actualmente clave para quienes la fabricación de embalajes para alimentos es su core business, ya que tiene repercusiones tanto desde el punto de vista ético como el de la responsabilidad social y ambiental de las empresas.

¿Cómo repercutirá esta innovación en el problema del desperdicio alimentario?

Como se sabe, una parte importante del desperdicio alimentario tiene lugar en las fases de distribución y de consumo, por ello, un sistema de envasado que permita reducir los desperdicios durante estas fases aportará ventajas significativas, y además, si en el ámbito doméstico disponemos de uno o dos días más de conservación podremos evitar que parte del producto comprado se acabe tirando cuando no se consume inmediatamente.

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