Los cítricos y el efecto dominó del coronavirus

Naranjas variedad Navelina

Los efectos del Covid-19 siguen multiplicándose. El cierre de puertas del gigante chino está generando una gran incertidumbre en la segunda parte de la campaña citrícola. Hasta el 23 de febrero solo se habían exportado 2.368 toneladas, una cifra muy alejada de las 5.258 del mismo periodo del año anterior.

Un duro golpe para la citricultura, ya que hablamos del tercer destino más importante para los cítricos valencianos fuera de la Unión Europea, tras Canadá y Suiza.

Las buenas perspectivas que había tras el repunte de ventas a China vivido en 2019, cuando la demanda se disparó un 63% respecto a 2018 rozando las 45.000 t (principalmente naranjas), parecen disiparse.

Ya la semana pasada se informaba de los problemas logísticos derivados de esta crisis sanitaria, y la suspensión de envíos vía marítima debido a la imposibilidad de descargar los pedidos en suelo chino. Una situación que a nivel global podría estar provocando pérdidas por valor de unos 350 millones de dólares a la semana según distintos informes financieros. Los analistas económicos creen este efecto perdurará varios meses.

En el sector cítricola, el Comité de Gestión de Cítricos (CGC) asegura que el efecto sobre el mercado europeo aún “está por definir”, ya que la crisis estalló semanas antes de que se iniciara el periodo de mayor flujo comercial. Señalan que “China era junto a Canadá el destino tercero con mayor crecimiento y aún hoy, especialmente mientras se mantengan los aranceles a su principal suministrador foráneo -EEUU-, se tienen grandes expectativas”.

Colapso, costes y desvíos

Debido a la cuarentena impuesta en distintas zonas y las restricciones a la circulación de mercancías, entre otros aspectos, las terminales de contenedores chinas en los grandes puertos como Shanghai, Xingang, Tianjin o Ningbo se han colapsado y han obligado en muchos casos a desviar los envíos a otros puertos de la región como Hong Kong. Una situación que ha dejado contenedores en el limbo, sin descargar durante días e incluso semanas, como es el caso de las importaciones de fruta de verano y de hueso del hemisferio sur (unas 20.000 t de cerezas de Chile, además de otros productos de Perú, Argentina…), y que además ha incrementado los costes de los contenedores frigoríficos entre un 30% y un 50%.

Los efectos para España podrían alcanzar también al comercio exterior español con otros mercados terceros extracomunitarios. “No es una situación particular de los cítricos, ya que afecta a todos los productos perecederos”, explican desde el CGC.

“Contratar los reefers es ya complicado y si lo consigues hay que asumir un incremento en el precio que cada día es más fuerte, lo que podría dañar nuestra posición competitiva en mercados terceros y agudizar la dependencia con el mercado europeo, donde dirigimos entre el 91% y el 93% de nuestras exportaciones”.

Asimismo, en medio de este escenario, competidores directos en materia citrícola como Egipto, que en 2018/19 exportó 200.000 t de naranjas a China según datos del departamento agrario de EEUU Aphis-Usda, podrían desviar buena parte de su producción hacia Europa, provocando un desequilibrio de precios en la UE.

“La producción española de naranjas que iba a China se intentará exportar ahora por camión a Europa y, en el caso de Egipto, sus exportadores tendrán que asumir el incremento de los costes de los contenedores, pero ellos tienen mucho más margen para poder hacerlo dado que sus costes de producción son muy inferiores a los nuestros”, señalan desde la patronal del comercio citrícola privado.

Otro de los destinos que podrían tener las naranjas egipcias es Rusia, que ha vetado las importaciones chinas u otras zonas de Oriente Medio como Arabia Saudita, donde Egipto es proveedor principal.

En el ejercicio pasado Egipto destinó casi 300.000 t a países de la UE, consolidándose como el primer proveedor extracomunitario del Mediterráneo, en competencia directa con España (sus ventanas comerciales coinciden).

Explosión de ventas online

Las restricciones de viaje y la cuarentena a gran escala impuestas en China, han provocado un cambio en los hábitos de compra de los consumidores chinos, que han apostado por la compra online de todo tipo de productos, incluidos los frescos, a través de canales como JD.com y Alibaba.

Ambas han trabajado para priorizar los productos frescos en sus canales de venta y acelerar las entregas. En el caso de Alibaba, se ha puesto en marcha una plataforma alternativa, Tabao Live, para vender frutas y verduras a través de su Programa de Apoyo Rural. Una iniciativa que además permite que los productores puedan realizar transmisiones en directo de sus huertos, favoreciendo las ventas al acercar a agricultores y consumidores. Según Alibaba, solo durante los tres primeros días de transmisión se vendieron 15.000 t de productos frescos.

Volatilidad de precios

El comercio de frutas dentro de Asia también se ha visto afectado de forma considerable, porque China es un importante proveedor de manzanas, peras y uvas a los países vecinos del sudeste asiático, y un importante importador de tropicales de la región. Tridge, centro de inteligencia de mercado de la industria alimentaria mundial, informó de cambios significativos en los precios de los productos frescos como consecuencia del virus desde principios de enero a mediados de febrero. Los precios al por mayor de la fruta del dragón de carne roja de Tailandia, que tiene una vida útil corta y depende completamente del mercado chino, cayeron en casi un 85% al paralizarse las exportaciones a China. En Indonesia, cuyas importaciones de ajo dependen de China en un 90%, el precio aumentó un 24%, mientras los importadores buscan fuentes alternativas como España y Argentina.

Oportunidad de consumo

El coronavirus también representa una oportunidad para el sector hortofrutícola. Los consumidores buscan alimentos que se perciben como beneficiosos para la salud e incluso preventivos, sobre todo después de que un equipo de expertos reunido por la Comisión Nacional de Salud de China informara que la vitamina C procedente de las frutas y verduras puede aumentar la inmunidad frente al virus.

Cabe recordar que las ventas de productos con alto contenido de vitamina C, como los cítricos y los kiwis, se dispararon durante la crisis del Sars en 2003. Por lo que cabe esperar que los consumidores aumenten de forma notable sus compras de productos frescos de alta calidad. Sin duda, una gran oportunidad para las marcas de productos frescos que pueden proporcionar garantías de calidad y trazabilidad.

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