Mogalla incrementa las hectáreas de clementinas y reduce las de naranjas en Cartaya

Desde 1982, la finca de La Mogayuela se ha dedicado casi por completo a la producción de naranjas. A partir de ahora, las que van a predominar en las 300 hectáreas que gestiona desde 2001 la empresa Mogalla en el término de Cartaya (Huelva) serán las clementinas.

La profunda reestructuración que se ha llevado a cabo en la parcela citrícola ha sido hasta cierto punto obligada, según reconoce a agrodiariohuelva.es el director comercial de Mogalla, Daniel Blanco. “La finca necesitaba una reconversión porque contaba con una plantación bastante vieja, lo que estaba provocando mermas de producción en los últimos años. El cambio hacia las clementinas se ha producido porque hemos detectado que existe una tendencia en el mercado por estas variedades, sobre todo por las tardías y de fácil pelado, además de ser un producto que funciona agrícolamente muy bien en la zona”.

Antes de la transformación, el 60% de las hectáreas de esta finca estaban ocupadas por naranjos. Las variedades de naranjas que Mogalla ha comercializado durante estos años desde la central hortofrutícola de Huelva que procedían de la finca onubense han sido las Navelinas, Salustianas, Washington Navel, Lane Late, Navel Powell, Chislet y Valencia Late. El resto de la superficie se distribuía entre clementinas (Oronules, Okitsu y Orograndes) y kakis.

La proporción citrícola ha dado un vuelco con las nuevas plantaciones en su finca de Cartaya, ya que las clementinas ocupan ahora el 75% del terreno agrícola, mientras que el 25% restante se queda de forma exclusiva para la naranja. Como precisa Daniel Blanco, la mayoría de los árboles nuevos de clementinas que se han plantado pertenecen a las variedades Orri y Tangold, aunque también cuentan hectáreas con Oronules, Okitsu, Orograndes y Octubrina.

Por contra, al disminuirse la superficie de naranjos también se ha reducido su distribución varietal, ya que solo mantendrán en esa finca naranjos de Salustianas, Navel Powell, Chislett y Lane Late.

La transformación que Mogalla ha realizado en la finca de Cartaya ha supuesto una inversión considerable de varios millones de euros y según las previsiones que maneja Daniel Blanco, hasta dentro de dos o tres años no entrarán en plena producción las nuevas plantaciones de clementinas.

Valoración de la campaña

Mientras tanto, la central hortofrutícola que la empresa productora y comercializadora tiene en la finca cartayera se ha mantenido operativa con las naranjas y clementinas recolectadas en fincas que Mogalla tiene en Benacazón y Lora del Río, en la provincia de Sevilla. La producción que se ha tenido durante esta última campaña en el campo ha sido menor que la registrada el año pasado, en torno a los 30 millones de kilos, debido a las altas temperaturas que se produjeron durante la primavera de 2017, las cuales afectaron a la floración y cuaje de la fruta.

Para Daniel Blanco, la campaña 2017/2018 “ha sido extraña y atípica. Comenzó bien, con buenos precios, demanda y cierta alegría en los mercados; pero a partir de febrero, y en concreto tras las abundantes lluvias que tuvimos, todo comenzó a truncarse. Nos vimos imposibilitados para recolectar fruta durante bastante tiempo, lo que nos produjo problemas comerciales al tener que cortar programas de ventas y exportaciones a destinos lejanos como China o Corea, con los que teníamos cargas programadas para esas fechas. Se originó un retraso en la recolección y bastantes problemas de calidad a posteriori. Con todo esto, y unido a que las temperaturas en Europa comenzaron a subir, la demanda de cítricos se vio mermada, afectando así a los precios de venta tanto en almacén como en campo”.

Además, el responsable comercial de Mogalla añade que cuando ha llegado la segunda parte de la campaña citrícola “nos hemos tenido que enfrentar, junto a la escasa demanda y los precios bajos, a la disponibilidad de muchísima lane late y navel powel con calibres extremadamente grandes, parte de ellos fuera del carácter comercial, lo que hizo más difícil su gestión”.

Por último, Blanco expresa su preocupación por la evolución del mercado citrícola en España. “Los agricultores españoles nos estamos volviendo demasiados especulativos con el precio de la fruta, lo que está perjudicando al comercio y favoreciendo la entrada de terceros países en el mercado como Egipto y Marruecos, los cuales antes no tenían tanta presencia. El comprador europeo no valoraba hace unos años el cítrico procedente de estos orígenes pero, son cada vez mas los que, debido a la presión que ejercemos en los precios desde España con nuestra fruta, se están decantado por la compra de fruta de estas procedencias con precios mas competitivos y costes productivos bastante menores que los nuestros”.

Fuente: Agrodiario de Huelva

 

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