No hay lugar para los ‘pequeños’

Al tiempo que pequeños productores y operadores de volúmenes limitados desaparecen, los mejor posicionados y con capacidad de servicio todo el año, crecen. Y, en muchas ocasiones, lo hacen acompañados de fondos de inversión.
Naranjas variedad Navelina

En 1993 existían en toda España 773 exportadores de cítricos (642 comercios privados y 131 cooperativas) y, entre todos ellos, manejaban una producción de 5 millones de toneladas. En la actualidad, se encuentran activos 250 comercios privados y alrededor de 50 cooperativas, que gestionan aproximadamente 7 millones de toneladas.

Los datos anteriores concluyen que han desaparecido casi 500 empresas privadas y cooperativas, a pesar de haber aumentado la producción citrícola un 40%. El denominador común de lo acontecido es que las firmas extinguidas eran de pequeñas dimensiones: procesaban menos de 5.000 toneladas anuales. Hoy, las estructuras comercializadoras activas trabajan entre 50.000 y 100.000 toneladas al año.

En el terreno productivo, la evolución ha tenido unas características similares. Entre 1999 y 2020 desaparecieron alrededor de 71.600 explotaciones de menos de 20 ha, la mayoría de ellas en la Comunitat Valenciana.

Esta comunidad ha pasado de concentrar el 80% de los cítricos españoles en 1980, a representar el 50% de la producción actual.

Se han perdido cerca de 34.000 ha, una cifra que es casi similar a la que Andalucía registra como incremento, 31.000 ha. La Región de Murcia también aumenta su superficie citrícola en 1.500 ha. Sin embargo, esta coyuntura no implica un descenso de la producción española que ha crecido un 15% gracias a la mejora de los rendimientos por hectárea.

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El salto productivo fuera de Europa

Por otro lado, las empresas que han subsistido, además de ampliar su capacidad, aumentan sus operaciones de inversión en el hemisferio sur para completar los calendarios de producción y abastecer los lineales durante todo el año, operaciones muy similares a las que ya llevan realizando muchos años firmas de melones, sandías o aguacates.

Hoy, los primeros 100 operadores, 80 comercios privados y 20 cooperativas, concentran el 75% del total del volumen de comercialización de cítricos, algunos superando los 100 millones de euros en facturación. Asimismo, desde 2016, cinco fondos de inversión han pasado a controlar 13 de las empresas líderes privadas alcanzando su facturación cerca de los 1.000 millones de euros.

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Repaso histórico a la concentración en gigantes

Corría el verano de 2016, cuando se hizo público el primer gran movimiento dentro del sector: la firma Martinavarro pasó a formar parte del fondo Miura Private Equity, que sirvió de vehículo para crear Citri&Co, que con posterioridad incorporó en sus filas a Río Tinto, Perales y Ferrer y dos últimos operadores que nada tienen que ver con el mundo citrícola: Frutas Esther y la brasileña Famosa, especializada en melones. Por lo que respecta a las compañías citrícolas que integran Citri&co, su volumen suma 350.000 toneladas en cítricos.

Desde entonces, el sector ha sufrido una fuerte reorganización. En 2019, un nuevo fondo, Atitlan, dirigido por el yerno de Juan Roig, que ya contaba con experiencia en el mundo del olivar, compró Frutas Romu y un año después Frutas Guillem-Export. El volumen previsto comercialmente rondaba las 100.000 toneladas anuales. Por su parte, MCH, pactó con SanLucar Fruit la compra de la firma castellonense Antonio Llusar, compañía, que, por otra parte, ya mantenía acuerdos muy sólidos con SanLucar desde hacía años.

Otro de los movimientos del sector estuvo protagonizado por GPF junto a Label Invesment, de Alexandre Pierron-Darbonne, ex de Planasa, que compró la compañía murciana Frugarva, uno de los principales productores de limones españoles y proveedor de Mercadona. La firma se integró en The Natural Fruit Company, una plataforma montada hace casi 2 años, cuando el fondo compró la empresa valenciana Fruxeresa y la murciana Frutas Naturales.

En octubre de 2021 Antonio Llusar y Naranjas Torres, anunciaban la constitución de un nuevo grupo, especializado en producto premium y cuya comercialización rebasaría las 100.000 toneladas al año, con unas previsiones de facturación de entorno a los 130.000 millones de euros.

El mundo cooperativo había recogido el mismo guante cuatro años antes con la creación de Green Fruits, una cooperativa de segundo grado que amparaba a las cooperativas de menor tamaño como Coopcisa, Coopego y Novacitrus, todas ellas en la Comunidad Valenciana y pertenecientes a Anecoop. Al proyecto se ha unido más recientemente la cooperativa de La Ribera, Copal.

El último movimiento empresarial al que hemos asistido ha sido la suma de Bollo Internacional Fruits y The Natural Fruit Company, empresa participada por el fondo Fremman y GPF Capital, que procesará 480.000t.

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