Andrés Góngora, responsable estatal de F&H de COAG

Gongora

“Marruecos está muy lejos de ser un socio leal”

En los últimos 20 años Marruecos ha puesto el foco en el Sáhara Occidental (SO) y actualmente desarrolla un megaproyecto agrícola en Dakhla con el que “busca reforzar su ocupación ilegal del territorio porque el titular conforme a derecho internacional es el pueblo saharaui”, según el estudio de la ONG Mundubat y COAG. Hablamos con COAG sobre los efectos para el agro.

¿Le consta que la administración española o la europea hayan hecho algo para frenar la ‘ocupación’ en Dakhla?

Hasta ahora no, más bien todo lo contrario. En el último acuerdo, COAG interpuso una demanda para que los productos procedentes del Sáhara no tuvieran abrigo dentro del acuerdo que tiene la UE con Marruecos en comercio agrícola. Al final, el Tribunal Superior de Justicia de la UE nos dio la razón diciendo que el acuerdo no contemplaba las producciones del SO. La CE, en aquel momento, llevó a cabo un proceso de modificación del acuerdo para dar cobijo a estas producciones sin entrar en el debate de quién es el que tiene que administrar ese territorio. Y, además, se sigue vulnerando el derecho de los consumidores para conocer el origen de los productos. Marruecos sigue etiquetando como marroquí algo que realmente no procede de Marruecos.

Lo que llamáis “marroquización” del producto, ¿cómo se lleva a cabo?

En el estudio de la Mundubat hemos podido detectar cómo funciona el comercio agrícola, fundamentalmente de tomate, entre Marruecos y las producciones que tienen en el SO. Se ha podido demostrar que 11 empresas están ubicadas allí con capital europeo y marroquí. No estamos hablando de empresas saharauis ni que están en manos de población nativa, sino que son parte de un proceso de colonización y suman casi 900 has. Ese producto sale de Dakhla (antigua Villacisneros) sobre todo, hacia Agadir donde estas 11 empresas, en muchos casos, tienen otra filial, y es ahí donde se procede al envasado. Se mezcla con producto marroquí y sale con destino a la UE. Lo que hacen es enmascarar el origen real y llegan bajo el abrigo del acuerdo de asociación, libres de aranceles y sin cumplir con la normativa europea. Esta estrategia colonizadora, favorece que las empresas se instalen allí y hayan llegado 14.000 trabajadores marroquís para trabajar.

En el estudio se habla de que dentro de ese conglomerado participarían el propio Rey Mohamed VI y el ministro de Agricultura. ¿Hay empresas españolas?

Mundubat no es una ONG de carácter agrícola, sino humanitaria, pero ha podido desgranar parte de la trama empresarial, aunque ha sido muy difícil porque Marruecos es una dictadura. En estas empresas hay participación tanto del rey de Marruecos como de altos cargos del Ministerio de Agricultura marroquí. El ministro está muy involucrado y se han podido detectar enlaces muy directos con empresas francesas, con sede en Perpiñán. ¿Hay enlaces con empresas españolas? Entendemos que sí, pero no les hemos podido poner nombres y apellidos. El estudio continuará con la investigación, aunque no nos lo pongan fácil.

En Dakhla la intención es llegar a 5.000 has en 2030. ¿Cómo puede afectar la megalópolis del tomate a la producción española?

Marruecos lleva años planteando este crecimiento. Lo inició con cítricos más al norte, cerca de la frontera entre Marruecos y SO. Ahora mismo es muy atractivo producir allí por las exenciones fiscales y la falta de normativas en la producción, en el medio ambiente, ni el ámbito laboral. Han visto un filón en la agricultura y ponen en bandeja todos los recursos necesarios en una zona con dificultades de abastecimiento de agua y energía, de hecho, se está hablando de montar una planta desaladora. En los últimos 5 años Almería ha perdido en torno a 3.000 has de tomate y la judía verde ha quedado en algo anecdótico. El proyecto marroquí está muy centrado en tomate porque hay variedades que aguantan el transporte y la mano de obra es barata. Estamos seguros de que van a ampliar su gama sobre todo en melón y sandía. Ya se ve en melón, donde las empresas francesas se están centran en Galia y Cantaloup, y en otros productos como calabacín y el pimiento Marruecos crece a marchas forzadas. ¿Se instalarán también en el Sáhara? Está por ver, pero lo que sí es cierto es que Marruecos es un peligro para la producción europea. Con este estudio intentamos hacer ver a la opinión pública que hay que consumir producto nacional, ya sea español o europeo. Nuestros responsables políticos ya están demostrando que no tienen intención de frenarlo y siguen sucumbiendo al chantaje que Marruecos plantea a la UE y al Gobierno español.

La UE negó la revisión del acuerdo con Marruecos tras el Brexit. ¿Os planteáis llevar a cabo acciones para conseguirlo?

Por supuesto, la opinión pública empieza a visualizar lo que en el sector llevamos mucho tiempo denunciando, que Marruecos está muy lejos de ser un socio leal. Marruecos ha sido capaz de utilizar una crisis humanitaria con niños incluidos para conseguir sus fines políticos y comerciales. El último caso es el compromiso que había adquirido con la CE cuando empezó el debate del Brexit: era que los acuerdos comerciales se iban a reducir en un porcentaje similar a la pérdida de población por la salida de Reino Unido. Reclamamos que se materializara y ahora dicen que no se va a revisar. Luego Marruecos ha firmado un acuerdo de comercio con R.U. de forma bilateral, se habla de un cupo de 47.000 t de tomate que va a entrar de forma directa a R.U. y la liberalización de melón, sandía, calabacín, berenjena y pepino. En calabacín y pimiento nos puede ocasionar un dolor de cabeza. Esto tiene que llevar sí o sí a una reducción del contingente que tienen autorizado e incumplen, no pagan las tasas arancelarias, etc. Nos sorprende muchísimo la actitud pasiva del gobierno español, que es quien debería estar alzando la voz en las instituciones europeas, porque España es el país que se va a ver afectado.

Ha habido más alertas sanitarias de origen marroquí en aguacate y pimiento. Además, Coexphal ha lanzado una campaña de denuncia y Marruecos ha contraatacado llamando al boicot del producto español. ¿Cómo ve este movimiento de Marruecos?

Está claro que está usando muy bien sus armas contra la CE. Hay una presión comercial y nosotros, como productores europeos, tenemos que convencer a la opinión pública del beneficio social y económico que supone el consumo de producto europeo, por lo tanto, nos parece bien el enfoque de la campaña de Coexphal. Lo que no nos parece bien es que exportadores españoles traigan productos de Marruecos, entra en contradicción. Desde COAG defendemos a agricultores españoles con producción española y rechazamos cualquier tipo de importación de terceros países, aunque se diga que vienen en base a un acuerdo o lo quieran vestir de legalidad. Rechazamos la deslocalización. Marruecos está haciendo una campaña, no sabemos muy bien cómo, dentro de su pataleo. Pero nosotros sí que tenemos argumentos en base a la calidad, seguridad alimentaria, pago de impuestos y generación de empleo. Le pedimos a Fepex que en la siguiente edición de Fruit Attraction Marruecos no esté presente, porque es una feria de las frutas y hortalizas españolas y no es lógico que participe en este contexto actual y que denuncia Coexphal. Pedimos su veto y enviamos una carta el día 14 de junio, de la que esperamos respuesta.

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