Un mismo consumidor para dos productos

El melón vive las consecuencias su falta de sabor y la sandía se aprovecha de ello.

Melón y sandía se han mostrado como frutas estivales intercambiables cuando a una de ellas le falta sabor. De ahí que las tendencias productivas se alíen con la sandía.

En Almería, la zona productiva más temprana, la superficie de sandía se ha incrementado ligeramente respecto a la pasada campaña en detrimento de la superficie de melón.

El desarrollo de nuevas variedades, adaptadas a las condiciones de cultivo de la provincia han relanzado este cultivo, al tiempo que su consumo crece.

La tónica general del melón, prácticamente en todas sus variedades, es de descenso productivo. “Ante la falta de sabor o la poca garantía que ofrecen los melones, el consumidor ha sustituido en parte, el consumo de melón por el de sandía. Es una tendencia general que llevamos años apuntando y que deben tener muy en cuenta las casas de semillas,” explicaron a esta publicación diferentes operadores del sector.

Por variedades, el melón amarillo ha presentado en las últimas campañas numerosos problemas de calidad con una baja demanda, mientras que el Galia no llega a satisfacer al consumidor.

El Galia cultivado en Almería no consigue las cualidades organolépticas que pide el consumidor y, a ello, se suma el hecho de que la distribución concentre sus pedidos en dos tipos de calibres que la producción no termina de conseguir. Estas son las causas del claro retroceso que experimenta la variedad.

Por su parte, el Piel de Sapo, durante los últimos años es de los pocos tipos de melón que ha sido rentable para el productor. Posee una larga vida comercial y, si es cortado en el momento apto de maduración, tiene buenas cualidades organolépticas. Con los años, resulta un melón cada vez más conocido y demandado por la distribución europea que, singularmente, demanda calibres más pequeños que los supermercados españoles, a donde se dirige la fruta de mayor tamaño.

“Aunque también es cierto que en España se ha empezado a buscar un melón más pequeño, más acorde con las nuevas unidades familiares, o se ha recurrido a la venta de medias unidades, un sistema cada día más generalizado, tanto en sandía como melón,” señalaron estas mismas fuentes.

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