Contenemos el aliento, pero sin parar de trabajar

cabra

Son tiempos aciagos, tiempos de incertidumbre económica y de miedo personal. El conflicto con Ucrania ha vuelto a romper nuestras vidas con consecuencias que todavía nadie se atreve a valorar. Solo veo una cosa positiva, la robustez y la rapidez con la que la U.E. ha actuado.

Es tiempo de acelerar el cambio hacia energías renovables, de ser soberanos en materias estratégicas como la agricultura y todos los inputs que en ella confluyen. Mientras tanto, nuestra economía se enfrenta al desmán de una inflación que, de momento, roza el 8%, pero que podría llegar a los dos dígitos.

Al agroalimentario le toca resistir todos los envites: la subida de costes en insumos, en energía y la transformación hacia una mayor sostenibilidad. No nos queda otra. Aunque el mundo se ponga patas arriba, como ya lo ha hecho dos veces en dos años, al menos, que nos quede algo que llevarnos a la boca.

Por eso, ahora más que nunca, no debemos perder nuestra soberanía alimentaria, ni dejar que nos la pisen los de fuera. Por si las moscas, porque nadie sabe lo que puede pasar mañana. Nuestras vidas han dejado de ser lineales por causas externas a nosotros.

Y como nuestro sector siempre está al pie del cañón, Fruit Today no puede ser menos. Seguimos siendo tu revista de confianza, informando de todo lo que acontece con las frutas y hortalizas y, desde esta edición, también en las Flores y Plantas Ornamentales. Sí, has leído bien, por que el sector ornamental está creciendo de una manera inusitada. La covid-19, que nos mantuvo entre nuestras cuatro paredes, nos hizo valorar un hogar verde y con vida.

A esta evolución, hay que añadir una nueva web que verá la luz en unas semanas, con un rediseño de nuestro logo y nuevas y renovadas ilusiones por escribir sobre lo que sabemos y nos gusta, el sector agro.

TE PODRÍA INTERESAR
  • ANECOOP: ‘El agua es vida’

  • Últimas noticias

    Newsletter fruittoday

    Cada miércoles en tu email las noticias más destacadas de la semana hortofrutícola