El comercio citrícola: condiciones de desigualdad

Los citricultores europeos para exportar a los mismos países que a su vez envían cítricos a Europa, deben cumplir con unos protocolos específicos para cada país

Según el consultor Paco Borrás, “la creación de los protocolos obedece a un invento de los lobbies americanos de cítricos en Estados Unidos, desarrollados por el Departamento de Agricultura para dificultar o impedir la entrada de cítricos en este país. Hoy en día, estos protocolos son exigidos por muchos países que descubrieron lo fácil que es copiar y pegar.”

A tenor de esta situación podemos encontrar diferentes situaciones. Por ejemplo, aquellos países con un protocolo duro, que actúa como barrera: entre ellos figuran Estados Unidos, China, Korea, India, Australia y Nueva Zelanda. Además, Turquía y Egipto tienen una barrera tarifaria de un 54% y un 30% sobre el precio. Sudáfrica, por su parte, posee un protocolo leve, sin tratamiento de frío. Una serie de países sudamericanos como Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Honduras y Uruguay no requieren protocolo alguno.

Los protocolos más severos, que hacen que las exportaciones sean nulas son los de Méjico y Japón.

Estas diversas relaciones comerciales implican una absoluta falta de reciprocidad. Pero, ¿cómo es posible que se nos exija tanto sabiendo que la producción agrícola europea está sujeta a controles fitosanitarios muy elevados, control de residuos y medidas ambientales muy avanzadas y con un grado de respeto por los derechos humanos fuera de toda duda?

La respuesta está en la negociación. Para exportar hacia Europa, la negociación se lleva a cabo en Bruselas, pero para exportar desde Europa al resto del mundo, cada país exportador debe tratar la cuestión como un asunto propio, donde Bruselas no interviene.

Esta es la cuestión básica por la que se establecen diferentes varas de medir entre el import y el export europeo.

¿Cuáles podrán ser las soluciones a un asunto que a todas luces es claramente injusto? Según Borrás, “el problema se debe abordar desde tres perspectivas: asunción de las competencias  de exportación en Bruselas con un debate B2B en la misma mesa y al mismo tiempo en la que se negocian las importaciones; los Ministerios de Agricultura y Comercio de los países miembros deberían transferir a Bruselas sus competencias en materia de exportación y, finalmente, se debe sensibilizar a los políticos europeos sobre las condiciones de inferioridad en las que trabajan los productores europeos”.

 

TE PODRÍA INTERESAR
  • ANECOOP: ‘El agua es vida’

  • Últimas noticias

    Newsletter fruittoday

    Cada miércoles en tu email las noticias más destacadas de la semana hortofrutícola