“El sector se enfrenta a una época distinta”

La campaña de aguacate ha visto cómo a los problemas habituales se suman otros coyunturales. De ello hablamos con Juan Antonio Reyes, gerente de Reyes Gutiérrez

Tenéis en marcha un ambicioso plan de crecimiento para alcanzar las 1.000 hectáreas propias de cultivo. ¿Cómo se va a escalonar la suma de fincas y en qué zonas estarán repartidas?

Actualmente tenemos unas 500 hectáreas de terreno, de las que ya hay sembradas unas 300 y esta primavera se sembrarán unas 100 más. En la primavera de 2023 plantaremos el resto hasta completar las 500 hectáreas de esta primera fase. Nuestro objetivo es llegar a las 1.000 entre 2025-2030, aunque se hace difícil, ya que las zonas están aumentando su demanda y es un volumen importante.

El año hidrológico arrancó como el segundo más seco del siglo y, según pasan los meses, el escenario es más preocupante para el campo español. ¿Cómo está afectando a vuestros cultivos de aguacate y mango?

La sequía es un grave problema a día de hoy, y todos deseamos que se solucione, pero hay que apostar por innovar y aprovechar bien los recursos, aguas pluviales, depuradas y desaladas componen un pool que permitiría evitar estos episodios de estrés. Hay que actuar y hay que tener una alternativa para no tener que llegar a ese punto crítico.

La campaña de aguacate se ha visto influenciada por las condiciones meteorológicas que estamos teniendo. La campaña va bien y tendremos que esperar al final para hacer un balance, pero estamos contentos con nuestro trabajo y la imagen que deja el aguacate español en el consumidor final. Respecto al mango, es demasiado pronto para decir algo, no tenemos suficiente información para sacar conclusiones.

¿Pueden ser zonas como el Algarve portugués y otras zonas de España como Valencia una ‘vía de escape’ para asegurar la producción?

Pueden ser y ya lo están siendo. Valencia, Portugal, Cádiz, Huelva, suponen cada vez un volumen más representativo en el total de la península ibérica.

Otro problema importante es el aumento de precio de los insumos y gastos sociales, agravado por la guerra en Ucrania. ¿En qué medida se han incrementado los gastos?

El incremento es bastante representativo, no se debe únicamente a la guerra de Ucrania que, por supuesto, influye, sino que ya venían aumentándose durante el último año con la escasez y subidas de las materias primas y combustibles.

Desde hace unos meses la importación de fruta de países terceros como Colombia, Israel y Perú ha provocado una ralentización del ritmo comercial. A ello se suma que cada año llegan más volúmenes, tanto de esos países como de Marruecos. ¿Cómo afecta todo ello al producto español? ¿Qué futuro crees que le espera al sector?

El producto español compite cada vez más con otros orígenes durante su campaña, ya que el incremento de hectáreas plantadas y en producción de Colombia, Israel y Perú crece año tras año. Esto hace que haya mayor variedad y oferta en el mercado, y se resienta en ciertos momentos de la campaña, pero España ha de competir con lo que sabe, como es la cercanía, y la calidad, de poder entregar productos en 48/72 horas a toda Europa.

El sector se enfrenta a una época distinta, aunque nuestros objetivos, misión y visión están alineados para solventar los obstáculos que nos podamos encontrar en el camino.

¿Será necesario, a corto y/o medio plazo, ajustar los precios en origen para competir con ese incremento de volúmenes en los mercados?

Probablemente, pero tratamos de aumentar nuestros volúmenes de origen España y ofrecer a nuestros clientes productos de cercanía y calidad durante todo el año.

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