Jaime Martínez, un hombre maratoniano

“Mis hermanos y yo compramos esta finca como tributo a mi padre cuando ya éramos conscientes de su enfermedad y aquí pasó conmigo y con mis hijos su último día en el campo. Por eso este terreno significa mucho en nuestras vidas.”

Jaime nació hace 48 años en Pilar de la Horadada (Alicante). Es padre de tres hijos y ha pasado por la Universidad de la vida.
Se confiesa una persona nerviosa e inquieta que encuentra en el deporte un gran escape. Corre desde niño, una época en la que su hermano y él ganaban siempre todas las carreras de los pueblos de alrededor.

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Le entrevisté en su primer día de entrenamiento tras una lesión de gemelo que lo ha tenido en off durante 15 días. Lleva un año levantándose a las seis de la mañana para participar en la media maratón de Santa Pola, que se celebraría dos días después de nuestro encuentro.
Como el día es inusualmente frío nos encontramos en el polideportivo de Pilar de la Horadada, donde Jaime ha decidido entrenar. Me enseña, con orgullo, la pista de atletismo que lleva el nombre de su hermano, David Martínez Miralles, campeón de España de piragüismo en categoría absoluta en 1982.
En este mismo recinto se celebra también el Memorial José Martínez de Padel contra el Cáncer, que organiza Grupo Caliche.
En este momento todavía no sabe si podrá participar en la media maratón de Santa Pola, ¿no es así?
Todavía no lo sé, tengo sesión con el fisioterapeuta esta tarde y supongo que dependerá de cómo responda mi pierna izquierda.
¿Qué se siente cuando uno pasa por meta después de tanto sufrimiento físico e imagino que también psicológico?
Una satisfacción enorme por el esfuerzo realizado y un gran bienestar; pero cuando te recuperas enseguida piensas en un nuevo reto. Si el domingo paso por meta, la satisfacción será doble.
Perdone, me choca mucho su atuendo. No había un color más discreto como concursante de una carrera.
No. Fue diseñado deliberadamente en amarillo y fucsia para que nuestro equipo no pasara desapercibido.
¿De dónde le viene esa afición por el deporte?
Es algo que viví en casa desde niño. Mi hermano David, el mejor deportista de la familia, y yo corríamos en todos los pueblos y siempre quedábamos los primeros. También hacíamos piragüismo y tenis pero a mí lo que siempre me gustó, fue correr. David ha sido campeón de España de piragüismo y estuvo a punto de ir a las Olimpiadas de Los Angeles.
¿Por eso patrocinan ustedes al equipo olímpico de español de piragüismo para Brasil 2016?
Sí efectivamente, es nuestra contribución a este deporte.
¿Si está de viaje, qué hace?
Mi entrenador me envía por WhatsApp los ejercicios y procuro hacerlos en el hotel. Siempre llevo unas zapatillas en la maleta. No constituye un problema porque soy muy disciplinado.
¿Cuántas medias maratones ha corrido y cuál es su mejor tiempo?
He corrido 12 medias maratones, mi primera fue la de Molina de Segura y si puedo correr el domingo, la de Santa Pola sería la tercera vez que la hago. Hace dos años participé en la de Praga, que fue toda una experiencia.
Mi mejor tiempo es una hora y 44 minutos. Si el domingo llegara a correr me conformo con las dos horas o dos horas y algo.
¿Una maratón es su asignatura pendiente?
Por supuesto, pero con la lesión que arrastro no sé si algún día lo conseguiré.
¿Qué le pasó?
Hace siete años, jugando al tenis, literalmente me partí el gemelo de la pierna izquierda y tomé la elección equivocada de no operarme. Hoy, aún resiento el problema.
¿Qué hay en el deporte que se pueda aplicar a la vida?
Que el esfuerzo y la perseverancia siempre te llevan a buen puerto.
Usted empezó a trabajar muy joven en el negocio que durante generaciones había tenido su familia, una carnicería, pero un buen día ésta se acabó. ¿Me lo explica? Lo que he oído no me lo acabo de creer.
Un día mi hermano mayor y yo nos levantamos y acabamos a martillazos con el negocio. No queríamos seguir y tampoco que mi madre continuara trabajando.
Me he enterado que ni usted ni sus hermanos tienen el carnet de primera para conducir camiones. Con tanto camión, ¿y si un día lo necesitan?
Todo esto arranca de la promesa que mi padre le tuvo que hacer a mi abuelo en el lecho de muerte, rompiendo su carnet. Mi padre, en uno de sus viajes, transportando fruta de Cartagena a Lleida, tuvo un accidente en el que camión quedó destrozado. Afortunadamente él se salvó.
Mi padre cumplió su promesa, nunca más volvió a conducir camiones y supongo, que por respeto y honor, nos hizo a nosotros lo mismo.
Me han dicho que se va al Estrecho de Gibraltar a pescar atunes.
No, ahora ya no porque es una pesca que está prohibida, pero en otros tiempos cuando era legal sí, pescábamos unas buenas piezas. Ahora disfruto en el Mar Menor.
Tenemos un barco, el de mi padre, y mi hermano José María y yo practicamos el curricán, una pesca costera en la que sólo vas a cuatro nudos con unos señuelos detrás.
¿Cambiaría algo en su vida?
Hoy en día no, en absoluto. Pero hubo una etapa en la que trabajé durante muchas horas y posiblemente descuidé un poco a la familia. Ahora he aprendido.
Supongo que podría contarme muchas anécdotas de cómo se inicia un negocio y se llega tan lejos.
Cuando iniciamos el negocio internacional unos ingleses no nos pagaban, así que nos fuimos a cobrar directamente. El taxista que nos llevó a la dirección que le habíamos indicado nos dejó a las afueras de Londres en una chatarrería. Allí había una rulot con un fax y un teléfono. Esa era la empresa. Dijimos que queríamos cobrar y casi nos matan, aunque supimos defendernos nos volvimos sin cobrar.
Estoy seguro que el haber llegado tan lejos no sólo ha dependido de nosotros, sino de los equipos humanos que nos han rodeado. Puedo decir con orgullo que en mi departamento tengo a los mejores profesionales que podía desear.
Tengo la sensación que me quedo corta en esta entrevista porque sólo he entrevistado a un tercio del personaje: usted y sus hermanos han manifestado públicamente que no serían nada el uno sin los otros. O sea que son como tres en uno.
Ja, ja, ja. Sí, es verdad. Mis hermanos y yo hemos estado siempre muy unidos. No puedo imaginar mi vida sin ellos. A veces, de broma, nos decimos que entre los tres somos el empresario perfecto, porque cada uno aporta lo que el otro no tiene.
Días después, cuando acabo la entrevista, descubro que Jaime fue capaz de terminar en Santa Pola. ¡Muchas felicidades! Es cierto que con tesón y esfuerzo las cosas se consiguen.

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