La pandemia arremete contra la patata para industria

patata agria uccl

Al tiempo que la pandemia genera una situación de tensión en el abastecimiento de la patata para industria, la cosecha de los principales países europeos va llegando a su fin.

En Alemania la cosecha de variedades para frescos se da prácticamente por finalizada, a excepción de algunos landers como Baviera o Renania del Norte-Westfalia. En líneas generales hay un gran volumen de producción afectado por daños fitopatológicos, que en algunos casos puede llegar a ser más del 50%. La salida de producto hacia la alimentación animal o la biometanización está siendo muy notable.

La situación de las fábricas de procesado está a expensas del desarrollo de la pandemia y muy expuestas a una reducción de la actividad en caso de mayores restricciones que afecten directamente a la hostelería. Sin embargo, las ventas en las grandes superficies mantienen su fluidez.

Gran Bretaña: débil demanda

En el Reino Unido la demanda tanto para industria como para envasado se ha visto frenada por la incertidumbre y el incremento incesante de la pandemia. Las condiciones de recolección de la cosecha, debido a la climatología, han sido diversas dependiendo de los diferentes condados y de la afectación que estos han tenido por la lluvia.

En líneas generales, la coyuntura actual pasa por una escasa demanda y bajos precios, dando prioridad al almacenamiento, aunque con repuntes específicos para industria, sobre todo en la variedad Maris Piper.

Mientras tanto el país vive un descenso general de su superficie valorado en un 2,3% y sus hectáreas productivas se sitúan en 117.470 hectáreas. El este de Inglaterra aglutina a la mayor zona productora con unas 33.400 hectáreas y Escocia llega a las 25.700. El descenso del área productiva sólo fue menor a la actual en los años 2015 y 2016. Las variedades para patatas fritas y para fish&chips son las que más descienden, en con de 4.100 hectáreas.

Francia

El abastecimiento para las fábricas vivió ciertas situaciones de tensión a mediados de octubre debido a las difíciles condiciones de la cosecha. El problema de acceso a las parcelas cuando se tuvieron que cubrir necesidades urgentes originaron transacciones a 5 y 6 €/q de producto.

En campo, el avance de la cosecha, para la fecha antes mencionada, se estima en un 50% del total, variando en funciones de las regiones productoras. Así en el norte se había recolectado un 40% de producto, el 55% en la región de Picardía, el 98% en Champagne y el 65% en Normandía. Las exportaciones hacia España, Portugal y Rumanía siguen concretándose, pero aún les falta fuerza. El principal escollo, según propios exportadores franceses, es el problema de transporte.

Bélgica

La patata destinada a la industria mantiene una tónica poco dinámica, con muy pocas transacciones libres concretadas. La segunda oleada de la pandemia marca muchas incertidumbres en los mercados mundiales de productos finales. El impacto de las medidas tomadas por el gobierno belga afecta directamente al mercado de patatas fritas frescas (productos consumidos en hoteles, restaurantes y cafeterías).

A medida que sigue la cosecha la oferta belga sigue creciendo, pero los mercados de exportación de fresco permanecen (en octubre) poco activos.

Países Bajos sigue exportando

En los Países Bajos no ha peligrado el abastecimiento para las fábricas y la mejora que se produjo a mediados de octubre en las condiciones de cosecha permitió a los mercados volver a la calma. Las toneladas excedentes se pagan por la industria a 3 y 4€/q por variedad.

Por primera vez desde febrero el volumen mensual transformado por las fábricas holandesas ha superado la barrera de las 300.000 toneladas, en concreto fueron 318.000. Esta cifra representa 40.000 toneladas más que en agosto de 2020, pero 25.000 menos que en septiembre de 2019.

El liderazgo exportador hacia África sigue siendo muy fuerte cerrando la temporada con 150.547 toneladas, aunque signifique un retroceso de casi 10.000 toneladas menos.

Los países del Caribe siguen manteniendo a Holanda como un origen fiel y compraron 4.400 toneladas más, llegando a 16.865.

Por otra parte, la patata en fresco con destino a la gran distribución vive una situación de normalidad frente a una perspectiva absolutamente pesimista de los mercados centrales por el cierre de hoteles y restaurantes. Los precios para variedades de pulpa tierna son entre 10 y 12€/q y entre 16 y 22€/q para pulpa firme. Las exportaciones hacia Africa y el Caribe han seguido su curso normal con unos precios que no han sufrido excesivas alteraciones, desde 5,50€/q a 9 en campo a unos 8,50 a 12€/q calibrado en sacos grandes o en sacos para exportar.

Patata española

La cosecha española va llegando a su fin en Castilla León, la mayor zona productora. La previsión de lluvias de la semana 43 apremió a los productores de patata de Salamanca, Zamora y Valladolid a acelerar la cosecha que, prácticamente ya se da por finalizada para la gran parte de la producción. Lo que queda en el campo se corresponde con suelos más ligeros que no dan problemas a la hora de la recolección. En zonas más tardías como Burgos, casi el 80% del tubérculo ya se ha recogido y la provincia se encamina a la etapa final.

Los rendimientos están siendo entre un 15 y un 20% menores que los del año pasado, pero la calidad de la patata es buena y no presenta problemas sanitarios.

Respecto a los precios, se trabaja con lo que marcan las importaciones llegadas desde Francia y Holanda, es decir entre 15 y 18 céntimos el kilo, más otros 6 céntimos que puede representar el transporte. “La patata llega a precios muy competitivos y con una calidad equivalente a la que tenemos en España, así que debemos aceptarlo porque somos parte de la Unión Europea y en otras épocas del año somos los españoles los que llevamos patata a los países que ahora nos venden,” explica Cosme Catalán de Interagro de Patatas.

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